‘No hay malas notas, hay malos periodistas’

‘No hay malas notas, hay malos periodistas’

¿Realm ente quieren saber lo que pasó? Las seis primeras palabras de su libro plantean esa pregunta. Jorge Lanata, periodista y escritor argentino, fundador de uno de los míticos diarios de Buenos Aires –Página 12– acaba de publicar su libro Muertos de amor. En él relata el sueño revolucionario de un puñado de hombres que intentaron hacer crecer en Argentina el proyecto del Che Guevara en la década de los 60.

28 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

Inútil. Los sueños se quedaron en eso. Y Lanata explora el alma de estos revolucionarios en unas páginas que mezclan la realidad con la ficción. El protagonista: el hombre que lideró aquella historia: el periodista y luego guerrillero Jorge Ricardo Masetti, nombrado por el propio Che como ‘Comandante Segundo’.

Al acabar de escribir el libro, ¿con qué sensación quedó de aquellos hombres? Yo podría haber hecho un ensayo y ahí sin duda hubiera sido mucho más duro con ellos. Pero cuando lo transformás en ficción, estos tipos, aunque hayan existido, se convierten en tus personajes. Al final los querés, aunque entiendas que estaban equivocados. Traté de comprenderlos, de plantearme qué pensar sobre todo aquello, preguntarme ¿sería capaz de matar? ¿Por qué volver al tema? En realidad es un tema eterno. Si uno hace abstracción de la generación de los 70, en el libro lo que se discute es si uno puede disponer de la vida de los demás. Los 70 es el tema aparente. El asunto es otro. Las preguntas son otras. Habla de que matarnos se nota, que no te sale una mancha, que puedes querer a tus hijos, pero es terrible. Es un libro sobre el género humano.

Ahí se plantea que en la revolución la pelea es, sobre todo, con uno mismo.

Esa percepción la tuve por el Che. Claro: llegamos ¿y ahora qué? Todos conspirando, peleándose unos con otros...

¿Por qué Masetti, periodista, decidió armarse e irse a buscar la revolución? Él fue un representante de esa generación que dejó lo que estaba haciendo por ir tras el mito del hombre nuevo y pensar que se podía purificar por medio de la acción, que es uno de los mitos nefastos de los 70. Encontraron que el hombre nuevo era débil, egoísta... Era una persona. Usted acaba de hacer un documental para ‘The history chanel’ sobre el Che.

¿Cómo vive Guevara hoy? Encontré que tiene una presencia institucional muy fuerte, pero vacía de contenido. Es el único mito mundial que yo conozco que tiene que ver con la rebeldía. Pero a medida que un mito se hace más y más grande, pierde en su contenido. Al final, es nada. ¿Qué es el Che? ¿Un pin, una remera? La mitad de los chicos que tienen una remera del Che no saben quién era él.

Y es inevitable que el mito siga creciendo y se vuelva todavía más vacío.

Para mí, la discusión de lo que fueron los 70 está pendiente. Hasta hoy hay una visión muy maniquea de esa época. Está contada sólo por los protagonistas, o por los militares o por los guerrilleros.

Usted ha dicho que si el Che viviera hoy, no optaría por irse a las armas.

No creo. Porque me parece que toda esa generación tuvo un discurso autocrítico –no lo suficiente, a mí gusto– respecto al uso de la violencia.

¿Qué sería hoy? ¿Político? ... Hace poco me preguntaban qué sería hoy Jorge Masetti y yo dije: sería funcionario de Néstor Kirchner. O sea: parecería de izquierda pero no; hablaría de izquierda, pero gobernaría de derecha.

Como muchos de los gobiernos de izquierda hoy en América Latina.

Acá se tiende a poner en la misma bolsa a todo el mundo, pero son muy distintos. No es lo mismo Chávez que Correa, que Evo, Bachelet o Lula.

¿Pero sí cree que existe un renacer de la izquierda? Creo que lo que hay es una reacción a los años de capitalismo salvaje. La reacción al neoliberalismo lo que hizo fue generar esta izquierda que parece izquierda pero que no termina de serlo.

¿Cuál es el gobierno más cercano a una izquierda? El de Evo Morales. Aunque tiene problemas serios para llevar adelante lo que quiere.

¿Y Hugo Chávez? Es una persona muy rara. Me encanta escucharlo hablar contra Estados Unidos, pero yo en Venezuela estaría preso. Porque soy periodista. No puedo dejar de ver las contradicciones.

Hablando de periodismo. Está por sacar un diario en su país. ¿Cómo ve la prensa escrita frente al internet? El internet está en su infancia. Lo que se puede esperar todavía es muchísimo. Me parece muy democratizador, a pesar de que convive con la paradoja de que la gente que queda afuera queda más afuera todavía. Tiene sus riesgos, claro. Me contaron, por ejemplo, el problema del blog de The Guardian con un político colombiano. Bueno, ahí tenés un problema: el anonimato en internet es un problema serio. Vos no podés saber quién carajos está escribiendo.

Si está apostando por un diario, es de los que cree que todavía hay lectores...

Sin duda hay lectores. Eso es una excusa. Cuando dicen que los diarios no saben llegar a la gente, somos nosotros los que no sabemos llegar. En los periódicos la ausencia de buenos textos la suplen con anabólicos: regalos, discos compactos, fascículos... Si la gente no lee, el problema es nuestro, no del lector. Cualquier tema puede ser interesante, depende de cómo vos me lo cuentes. Nuestro laburo es eso: transformar la realidad en tema. No hay malas notas: hay malos periodistas. .

''¿Quién es el Che? ¿Una remera? La mitad de los que tienen remera del Che no saben quien era él”.

Lanata, autor del libro ‘Muertos de amor’

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