FALTA CORAZÓN PARA TANTO MUERTO

FALTA CORAZÓN PARA TANTO MUERTO

La tienda La Esmeralda no vende un peso desde que le cayó la peste del miedo. Ocurrió un miércoles de agosto, cuando la noticia de que habían asesinado al hermano menor de la familia Betancur subió como viento por las calles empinadas del barrio Pueblo Nuevo, en Ansermanuevo, norte del Valle.

18 de diciembre 1994 , 12:00 a. m.

El asesinato de Jorge Uriel Arenas Betancur, hace cuatro meses, revivió los temores de los vecinos que empezaron a recordar, en voz baja y en las esquinas, las misteriosas muertes a bala de los otros siete hermanos varones de la familia.

Desde entonces, la gente del barrio empezó a esquivar la pequeña tienda La Esmeralda, de propiedad de Ana Delia Betancur, madre de las víctimas y quien a pesar de los rumores y de las malas ventas, aún contaba con amigos que la saludaban con respeto.

Aunque el corazón enfermo de Ana Delia recibió un fuerte revés con la muerte de Jorge Uriel, el último hijo varón que le sobrevivía, ella asumió con valor la discriminación de algunos de sus vecinos. Se metió a la política y a los dos meses resultó elegida concejala con 322 votos.

Muchos, incluidas las autoridades de Policía, atribuyeron este hecho al potencial de votantes que la mujer poseía debido a su labor como contratista, pues daba empleo a las personas para que trabajarán como recolectores de productos agrícolas en las fincas de la región.

Para otros, la elección fue el fruto de su trabajo y dedicación. Al tiempo, algunos señalaron que con la desaparición de los ocho hijos hombres de la familia seguramente cesarían las muertes, pues solo quedaban cinco mujeres armadas de valor. Yo también pensé: sea lo que sea, lo que debía esa familia ya debe haber quedado pagado , dice don Gonzalo, un hombre del pueblo que prefirió omitir su apellido.

Sin embargo, la noche del 9 de diciembre, mientras Ana Delia conversaba en la sala de su casa con Alba Lucía, su hija mayor, un hombre entró por la puerta y disparó dos veces contra la concejala.

Por esa misma puerta, que siempre permanecía abierta, pues nosotros no le debemos nada a nadie, salió caminando el hombre, mientras yo ayudaba a levantar a mi mamá para llevarla al hospital , dice Alba Lucía.

Días antes, la concejala había rechazado un ataúd que le enviaron desde la Funeraria García de Cartago. Según la Policía, el féretro fue pedido por teléfono para ser pagado en Ansermanuevo.

En el hospital Sagrado Corazón de Jesús de Cartago, la concejala, de 49 años, murió a causa de un infarto después de haber sido sometida a cirugía. Ella salió bien de la operación, lo que le falló fue el corazón que ya lo traía cansado desde 1986, cuando le mataron a su tercer hijo , explica Alba.

Aunque al entierro asistió mucha gente, luego todo el mundo se olvido de la casa y de la tienda. Por culpa del miedo, muchas amigas dejaron de saludarme y cuando voy a misa siento que todo el mundo hace como que no me mira para mirarme.

Ahora, me queda la incertidumbre y la seguridad de que en este mundo hay gente envidiosa y mala. Lo que me falta es corazón para tanto muerto, valor me sobra, pues aún tengo que levantar a estos cinco pelados , dice Alba mientras alrededor suyo, junto a las dos mesas de La Esmeralda, sus hijos juegan en silencio.

Tanto muerto confunde Frente a la tienda, pasando la calle polvorienta, está la vivienda de puertas color café, en donde mataron a la concejala. Las dos propiedades pertenecen a la familia, pero ahora sólo está habitada la casa de La Esmeralda. La vivienda en donde ocurrió el crimen fue cerrada con doble llave.

Alba dice que no quiere que nadie toque esa casa hasta que no se decida una repartición legal de los bienes, además no quiere abrirle la puerta a los recuerdos.

Tampoco ha pensado en irse. No tiene para donde. Dice que está esperando a que se le aclaren las cosas. El papá de los niños desapareció hace unos meses y en estos días alguien le dijo que el hombre andaba enfermo con una crisis de nervios . Por ahora, no sabe qué hacer para pasar la Navidad con sus hijos, aunque reconoce que dejó de armar pesebres desde que mataron a Luciano.

Luciano fue el primero de los hermanos asesinados. Tenía 25 años y trabajaba en las fincas del corregimiento San Francisco. Fue atacado a machete en 1986. A los 20 días, en la misma zona, fue asesinado José, de 27 años. Meses después fue asesinado en Ansermanuevo, Víctor, de 26 años.

Posteriormente, en 1989 fue muerto a bala Santiago, de 32 años. Al día siguiente, en el sepelio, un desconocido se confundió entre la marcha fúnebre y disparó contra Carlos Alberto, de 24 años. Recuerdo que a uno lo velamos el sábado y al otro el domingo, a ese sepelio nadie se apareció , dice Alba observando las fotos de sus hermanos para no equivocarse, pues con tanto muerto uno se confunde .

En 1990 fue asesinado Robinson, de 19 años, un rumbero y excelente bailarín. En 1992, Jhon Jairo, de 25 años, murió a bala en el municipio y el 17 agosto de este año apareció muerto en Cartago, Jorge Uriel, de 23 años, horas después de que desconocidos lo obligaron a abordar un automóvil, informó la Policía.

En realidad no sé si estas muertes tienen que ver con una venganza o con alguien que quería acabar la familia, lo que sé es que a mi madre nunca la Policía le ofreció protección. Ella tampoco la pidió, pues no debía nada. Ahora, a mí si me la han ofrecido, pero yo no quiero. No debo nada .

Quién los mata? El primer móvil que descartó la Policía frente al crimen de los Betancur y la concejala fue el político. Las autoridades tienen indicios de que algunos de estos crímenes pudieron estar relacionados con venganzas personales.

Así mismo, se habla de que la concejala y la familia se habría ganado enemigos entre los trabajadores que contrataba para las haciendas de la región.

Según la Policía de Cartago, se conocieron quejas de algunos trabajadores que protestaron por la forma de actuar de la señora Betancur. También hay quejas de que algunos de sus hijos eran adictos a las drogas.

Por el asesinato de Robinson Arenas Betancur fue capturado en 1990, Willian Gutiérrez. Con relación a los otros homicidios no hay detenidos.

Otra versión señala que la familia se habría ganado enemigos en algunas de las fincas en donde prestaba su servicio. En esta zona, según las autoridades, hay haciendas pertenecientes a personas señaladas como narcotraficantes.

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