Un paisa feliz en Nueva York

Un paisa feliz en Nueva York

Sorpresas nos da la vida. Hoy, ni los rebeldes del Moír ni los prohombres del Polo gritan “abajo el imperialismo yanqui”. Al contrario, visitan sus capitales y regresan muy eufóricos. Dicen que muy feliz está el presidente Uribe en Nueva York debatiendo con los grandes del poder. Pero como tiene hijos con novia y a su Lina esposa, esta noche planea ir a la gran feria de “rebajas and sell” que abren los almacenes Sacks frente al Rockefeller Center. Ojalá no le roben la billetera en el tumulto porque allí Andrés Pastrana podría soltar dos sonoras carcajadas.

26 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

‘Un paisa feliz en Nueva York’, dice el titular de esta columna y no apunta al golfista Camilo Villegas, que anda por allí. El paisa feliz es Uribe, quien, para sorpresa de los turistas, trotaba ayer temprano por el Central Park en compañía de su canciller Araújo y atrás 14 agentes del FBI que los protegían. Allí saben que Uribe ha sido víctima de 17 atentados criminales y que lo ha salvado la medallita de la Virgen de Marinilla, que siempre carga en un rincón de su vieja billetera.

Uribe en Nueva York y sabemos que ayer charló con el duro del Banco Mundial.

Luego con el gobernante francés, el acelerado mounsieur Sarkozy. Tema: secuestrados, en especial Íngrid Betancourt. Uribe le dijo que así como él no puede despejarle Cannes y Marsella al rebelde ‘Ejército de Liberación de Córcega’ para que monte un “cuartel general”, él tampoco puede despejarles Pradera y Florida a las Farc. ¿Por qué no despejarlas? Porque allí viven ciento veinte mil personas que no quieren recibir ni consejos ni medallitas de las Farc. Una asistente y traductora de Sarkozy contó por la radio que el hombre quedó mudo ante la tesis de Uribe y pasó a preguntarle por Shakira, por Juanes, Hugo Chávez y Piedad Córdoba.

Álvaro Uribe saca pecho en la ONU porque está contra el terrorismo criminal, mientras miles de autoridades inglesas, gringas y españolas sufren la amenaza de lunáticos libertarios o musulmanes iracundos que, dinamita en mano, buscan volar supermercados, trenes o aviones, así se presenten por el Internet como palomitas luchadoras por la democracia.

Uribe en la ONU, organismo inútil que cuesta mucho dinero tenerlo vivo. Bush invadió a Irak y ni siquiera tuvo la buena educación de avisarles. La ONU esta vez le sirvió a Uribe para repetir lo suyo: no despeja municipios y no les da tiquetes para el Caguán a guerrilleros que salgan de la cárcel. Uribe regresa de Nueva York, ojalá con la billetera en el bolsillo, y seguirá el sábado para el Amazonas a lo que lo gusta, que es planear acueductos, sentir calor ardiente y escuchar el vuelo de los zancudos.

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