Entre el precavido y el derrochador compulsivo

Entre el precavido y el derrochador compulsivo

Los colombianos que poseen hábitos de ahorro se caracterizan por ver el dinero como un medio de satisfacción de necesidades, valoran la utilidad práctica de las cosas y evalúan la necesidad de gastar antes de tomar decisiones. Así mismo, distribuyen el dinero en función de proyectos de vida, no gastan impulsivamente y tienen una visualización mayor de su futuro.

26 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

Al contrario, quienes no desarrollan este hábito se caracterizan por ver el dinero como un medio de satisfacción de deseos impulsivos, no se detienen a visualizar su futuro y desconocen su propia situación financiera.

Adicionalmente, poseen una alta dependencia de su imagen y de las relaciones sociales que los involucran en gastos para sustentar esta imagen.

A estas conclusiones llegó un estudio que realizó el conglomerado financiero Skandia para precisar el perfil y los motivadores del ahorrador en Colombia.

Este estudio fue realizado a un grupo de colombianos de diferente sexo, edad y profesión.

El estudio permitió, además, identificar algunas mejores prácticas en el ahorrador colombiano, tales como precisar su nivel de endeudamiento; contar con un presupuesto de gastos y tratar en lo posible de seguirlo; saber cuánto dinero deben ahorrar para el logro de sus objetivos más importantes (retiro, la educación de sus hijos, etc.) y crear fondos destinados a estos propósitos.

Estas personas destinan al menos un 20 por ciento de sus ingresos mensuales al ahorro voluntario, estudian con cuidado las decisiones que pueden impactar significativamente su situación financiera (una compra importante, una deuda, etc.); tratan de utilizar sus tarjetas de crédito solo como medio de emergencia y conocen y aprovechan al máximo los beneficios tributarios para sacar el mayor ahorro de sus ingresos.

Aunque los dos perfiles valoran el dinero y lo asocian con esfuerzo y sacrificio, el comportamiento de los unos y los otros es muy diferente, precisa el estudio. Los primeros piensan “me ha tomado mucho esfuerzo ganar este dinero por lo tanto debo pensar muy bien cómo utilizarlo pues no lo puedo malgastar”. El otro grupo piensa: “me ha tomado mucho esfuerzo ganar este dinero por eso merezco darme gusto”.

Estas creencias llevan a comportamientos diferentes: el primero acumulará dinero y lo gastará en la medida que el gasto esté relacionado con algo que es realmente importante para él, generalmente en función de su proyecto de vida. El segundo grupo gastará el dinero en aquello que desea sin identificar realmente si este ‘algo’ es absolutamente importante y necesario.

Otro elemento interesante resulta ser el hecho de que estos deseos inmediatos tengan una connotación social de éxito o status.

Por último, el estudio sirve como un autoexamen: ¿En qué grupo me encuentro?

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.