LA CUMBRE BORRASCOSA

LA CUMBRE BORRASCOSA

Se acaba de realizar en Miami la llamada cumbre de los gobernantes de los países americanos. Excepto el comandante de la isla roja (que no fue invitado), todos asistieron puntualmente. Confieso que lo de la cumbre siempre me ha hecho gracia. Se trata de empleados de los gobernados que teóricamente, al menos según la tradición republicana, se los ha elegido -quiénes lo han hecho- para que limiten sus funciones a la protección de los derechos de la gente. Pero ninguno lo hace. Todos aumentan el gasto público año tras año sin ton ni son, arrancándole impuestos al sufrido contribuyente.

18 de diciembre 1994 , 12:00 a. m.

Pero quiero centrar mi atención en la integración económica. Aquí hay un doble discurso empleado por todos, empezando por el presidente de Estados Unidos. Se declama a los cuatro vientos que deben eliminarse obstáculos al comercio de bienes y servicios y todos los gobiernos los mantienen.

Si realmente los gobernantes fueran consistentes eliminarían los aranceles, lo cual agregado al tipo de cambio libre permitiría de inmediato la integración que tanto dicen apreciar. Se ahorrarían cuantiosos recursos en congresos, viáticos, gastos de representación y confusas negociaciones. No se hace porque no se comprenden ni se comparten los principios económicos subyacentes. Así se sostiene que no debe permitirse la inmigración porque los extranjeros les quitarán fuentes de trabajo a los nativos.

La división del trabajo y la consiguiente especialización permite aumentos en la productividad para no decir nada de las tareas que realizan los inmigrantes que no son realizadas por nativos. Se dice que debe protegerse la industria nacional con barreras artificiales, sin percibir que con esta política se está desprotegiendo a los consumidores.

Se dice que el objetivo primordial de un país es exportar. Sin embargo, la verdad es que el objetivo consiste en importar. Lo mismo sucede individualmente con las personas: el objetivo final es comprar, adquirir lo que se necesita y no vender.

Las restricciones aduaneras producen el mismo efecto que si nos declaramos autárquicos en nuestra familia: nos retrotraemos a la época de las cavernas. Reducimos sustancialmente nuestro nivel de vida. Idéntico proceso tiene lugar en un país, solamente que, en este último caso, los chivos expiatorios son más y por ende la responsabilidad tiende a diluirse.

La cumbre estuvo formada por gobernantes de doble discurso, y negociantes que posan de empresarios pero que desean medrar con los privilegios de sistemas que ofrecen los llamados bloques comerciales .

Se torna borrascosa porque causa borrasca que, según una de las acepciones del diccionario, significa contradicción. Hubo en la cumbre una enorme contradicción: por un lado se dice algo y por otro se contradice con los hechos.

(*) Economista argentino, director de la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (Eseade).

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