LE TIRAN LAS OREJAS A LA DEFENSORÍA

LE TIRAN LAS OREJAS A LA DEFENSORÍA

La Defensoría del Pueblo instauró una acción de tutela para proteger los derechos de 61 reclusos de la cárcel de La Picota. Según la abogada que presentó la demanda, los directivos de la cárcel violaban por lo menos tres derechos fundamentales de los condenados. Sin embargo, los reos dijeron lo contrario.

17 de diciembre 1994 , 12:00 a. m.

No duermen entre los excrementos, como dijo la Defensoría. Tampoco tienen prohibido hacer uso del baño, como dijo la Defensoría. Y mucho menos les impiden las visitas conyugales, como dijo la Defensoría.

Por estas razones el Tribunal Superior de Bogotá le jaló las orejas a la institución y le dijo que con la demanda se colocó inútilmente en movimiento el aparato jurisdiccional que debe ocuparse en situaciones serias y concretas .

La demanda de tutela, presentada por Myriam Avila Roldán, directora de Recursos y Acciones Judiciales de la Defensoría del Pueblo, era un escrito que narraba una situación realmente patética.

Según la representante de la entidad, los reclusos estaban en un aislamiento excesivo al punto que solamente tenían una hora de sol al día. Además, dijo, los alimentos eran entregados en forma completamente antihigiénica, los reclusos debían dormir en el piso y con la humedad del agua y los propios orines, y no tenían derecho a asistir a los talleres de trabajo.

Entonces el magistrado ponente, Juan Iván Almanza, practicó una inspección ocular de sorpresa a la cárcel y lo que encontró no correspondía a lo que dijo la abogada.

Los reclusos del patio 6 de la cárcel -dijo el Tribunal- no viven, como lo reseña el escrito de tutela, en las condiciones dramáticas de discriminación, trato inhumano, degradante y aislamiento celular permanente durante 23 horas diarias, ya que gozan de buen trato personal y humanitario, con las comodidades propias que puede otorgar el centro penitenciario a los reclusos .

En cuanto al aislamiento en el que se encuentran los reclusos, el Tribunal dijo que durante la inspección judicial constató que los reclusos del patio 6 son de alta peligrosidad y además sobre sus vidas hay serias amenazas de parte de los reos de otros patios de la cárcel, con lo cual ellos mismos piden que se los ubique en ese sector del centro de reclusión.

Por voluntad de los mismos convictos que ven en grave riesgo su vida o integridad personal solicitan, no por capricho del Director, que sean alojados en el pabellón de máxima seguridad, que necesariamente conlleva a estar aislados, no en acto de discriminación sino para proteger su integridad personal y física .

Por esas razones, el Tribunal declaró improcedente la acción de tutela, aunque se abstuvo de condenar en costas e indemnizaciones por no existir temeridad en la acción .

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