Inflación y la desaceleración económica: dilema de la FED

Inflación y la desaceleración económica: dilema de la FED

El comportamiento reciente de los principales indicadores de la actividad económica en E.U. ha abierto de nuevo el debate y la especulación frente a la dirección que tomará la política monetaria y al comportamiento de la tasa de interés de intervención de la Reserva Federal (Fed Funds Rate) en lo que resta del año.

20 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

La publicación, en días pasados, del dato de empleo no agrícola en E.U. generó mayores temores frente al panorama económico de la principal economía mundial en el corto plazo. La importancia de esta cifra y su impacto sobre las expectativas de tasas de interés radica en su estrecha relación con el consumo privado, que representa cerca del 70 por ciento del PIB total y en que, según la relación histórica entre el empleo y la tasa de interés, ésta es una de las variables más seguidas por la autoridad monetaria al momento de tomar decisiones referentes a la tasa de interés de intervención. La pérdida de 4.000 empleos en agosto prendió las alarmas de analistas y autoridades, ya que este hecho implica que los efectos de la crisis del sector inmobiliario ya se empiezan a traducir a los demás sectores de la economía.

En efecto, el martes pasado el Comité Federal de Mercado Abierto, por primera vez en cuatro años, decidió reducir su tasa de interés objetivo en 50 puntos básicos, dejándola en 4,75 por ciento. En su comunicado, la Reserva Federal señaló que la decisión se tomó teniendo en cuenta que las condiciones del mercado crediticio tienen el potencial de intensificar la corrección del sector inmobiliario y restringir aún más el crecimiento económico en general.

Si bien la tasa de interés objetivo (o de referencia) de los fondos federales se encontraba en 5,25 por ciento desde junio del año pasado, en las últimas semanas la tasa de interés efectiva había presentado una mayor volatilidad y se había desviado notablemente del nivel objetivo. Mientras que en el último año la tasa efectiva se había desviado solo un punto básico de la tasa objetivo (ubicándose en 5,26 por ciento o 5,24 por ciento desde junio de 2006), en el último mes la desviación superó los 20 puntos básicos.

En agosto, la tasa efectiva de los fondos federales se ubicó en 5,02 por ciento.

Adicional al comportamiento de los indicadores económicos y la tasa de interés efectiva, el reciente comunicado de la Reserva Federal implica un importante cambio en el discurso del organismo, que pasó de un sesgo hacia la inflación a una postura con un sesgo hacia las vulnerabilidades y riesgos que afronta la economía estadounidense, derivados de la crisis del sector inmobiliario. La pregunta que surge entonces es hasta dónde llegará la tasa de interés. Antes de la reunión del pasado martes y frente a este nuevo panorama, los principales agentes del mercado descontaban un recorte de la tasa de interés de intervención entre 25 y 50 puntos básicos antes de finalizar el año.

Algunos economistas son más radicales. En un reciente artículo, Martin Feldstein señala que la Reserva Federal debe bajar su tasa objetivo agresivamente hasta dejarla en 4,25 por ciento o incluso menos. Esta acción no buscaría resolver el problema del mercado de crédito, pero si ayudaría a la economía y en especial al consumo privado a mantener un nivel adecuado de crecimiento.

En Corficolombiana creemos que la continuidad de esta nueva dirección en la política monetaria en Estados Unidos dependerá en parte del comportamiento del nivel de precios. La Reserva Federal aún no ha resuelto definitivamente el dilema inflación versus desaceleración. En este sentido, la tendencia futura de la tasa de interés de la Reserva Federal estará determinada por el comportamiento del mercado laboral y por las señales que éste envíe a la autoridad monetaria sobre las presiones inflacionarias que se puedan derivar de los costos laborales y la productividad. Estimamos que incluso, ante las señales de desaceleración económica actuales, la Reserva Federal solo realizará un nuevo recorte en su tasa de interés, siempre y cuando tenga una mayor tranquilidad sobre las presiones inflacionarias relacionadas con los costos laborales. Solo si se mantiene la tendencia reciente de los costos laborales (en el segundo trimestre crecieron a una tasa anualizada de 1,4 por ciento), es de esperar que en los próximos meses la Reserva Federal tenga un campo de acción más amplio que le permita realizar un ajuste más agresivo en su tasa de interés objetivo.

Finalmente, surgen nuevos interrogantes. ¿Será que el recorte de la tasa de interés se realizó demasiado tarde? ¿Será posible evitar una mayor contracción económica?

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