El lado oscuro y patético

El lado oscuro y patético

Qué lugar invivible puede ser una casa cuyos habitantes se maltratan sistemáticamente. Qué paradójica puede ser una escena de coqueteo que termina en una violación. Qué patética resulta una relación de ‘amor’ marcada por el autoritarismo, la humillación y el servilismo.

20 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

Seis pequeñas historias, seis críticas a las relaciones humanas contemporáneas. A través de actores colombianos, la compañía española Animalario trae a Bogotá su primer montaje, con el mismo nombre.

El tema es la violencia y cómo se cuela en los lugares más insospechados.

“Nos preguntamos el porqué de la violencia en los seres humanos, el porqué dentro de la familia es tan común y tan grande, y el porqué de la dificultad de relacionarnos a través del afecto”, dice Alberto San Juan, miembro de la compañía y popular actor de cine español (Los dos lados de la cama, Días de fútbol y Airbag).

La obra fue escrita hace doce años, cuando se creó la compañía. Ahora tendrá oportunidad de adquirir una dimensión diferente gracias a que sus personajes serán habitados por los colombianos Marcela Valencia, Ximena Erazo, Bernardo García, Rodolfo Silva, Ella Becerra y Santiago Reyes, quienes, además, ayudaron a ‘colombianizar’ la pieza quitándole los modismos españoles.

San Juan y Roberto Álamo vinieron al país para escoger a los actores y montar la obra. La Casa del Teatro había preseleccionado 22, que después de dos días de ejercicios y ensayos fueron descartados (“no porque no nos hubieran gustado, sino porque solo podíamos tener seis”, dice San Juan).

Animalario es un buen escenario para que actores talentosos como Bernardo García pongan a prueba su capacidad. “Necesitábamos actores con cierta versatilidad porque a cada uno le toca doblar papel”, comenta Álamo.

Despliegue físico En la última historia, quizá la mejor lograda, García interpreta a un histérico y ‘sicorrígido’ que le hace la vida imposible a su pareja, quien es, por lo visto, la única persona en el mundo que puede soportarlo. La escena requiere un gran despliegue físico, que se vuelve una dura prueba si se tiene en cuenta que García y el resto de actores de esa escena (Silva y Erazo) vienen de interpretar a otros personajes en Animalario.

Explica San Juan que la obra original se acercaba más a la caricatura, y que la colombiana, en cambio, es mucho más realista. “Hemos corrido el riesgo de presentarla prácticamente en bruto: sin adornos, sin escenografía, sin música, con luces que sólo permiten ver a los personajes”, agrega. Se trata, entonces, de una pieza minimalista, que se concentra únicamente en el texto y en los actores.

Esta es la segunda vez que el grupo realiza una coproducción con un país latinoamericano. Ya lo había hecho en Argentina con su obra Hamelin.

Animalario es una compañía estable, que acepta que sus miembros tengan carreras en el cine. Guillermo Toledo, por ejemplo, protagonizó la divertida Crimen ferpecto, de Álex de la Iglesia, mientras que Álamo ha participado en filmes como Días de cine y Valentín.

“Aquí se respetan los proyectos personales y vitales. El que hace algo afuera no es un traidor”, dice Joseba Gil, productor de la compañía.

Realizan una obra cada año y medio. Es posible que traigan Marat-Sade al próximo Festival Iberoamericano de Teatro.

CASA DEL TEATRO. CARRERA 20 NO. 37-54. DE MIÉRCOLES A SÁBADO, 8 P.M.

INFORMES: 320-1448.

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