MILLOS, A SUBIR EL ESTADO ANÍMICO

MILLOS, A SUBIR EL ESTADO ANÍMICO

Una finalísima tan sabrosa como la del año pasado cuando tres de los cuatro equipos fueron campeones por minutos en la última fecha... La dependencia, entonces, es de todos. De América porque tiene que venir a Bogotá, de Millonarios porque aún con victoria no sabe si logrará el título y este mismo caso es para Nacional.

16 de diciembre 1994 , 12:00 a. m.

Y cuando las cartas ya están sobre la mesa, hay temas para manejar: la ansiedad y el estado de ánimo.

El grupo quedó un poco triste porque el empate estuvo listo. Pero hay que levantarles el ánimo haciéndoles ver que el objetivo de retornar a la Copa Libertadores depende exclusivamente de nosotros , dijo el técnico de Millonarios Vladimir Popovic.

El equipo regresó en la mañana a Bogotá y siguió derecho a la finca para realizar un entrenamiento. Eso de mirar otros resultados ya no me gusta para nada. Al que se le tenía que sacar un punto era a Nacional... , decía Bonner Mosquera un poco cariacontecido. John Mario Ramírez movía la cabeza para coincidir con su compañero.

Es un trabajo para realizar en estos tres días porque ya lo demás está hecho. Y no es fácil porque aparte de Arnoldo y de Maturana, ninguno se ha sometido a estas sensaciones de la final , apuntaba el serbio.

Nadie se puede sentir derrotado por una simple razón: Quién en marzo nos daba siquiera un chance de llegar al último cuadrangular y menos de ser líderes durante dos fechas? Ninguno.

Mire usted que la mayoría de estos jugadores no eran titulares el año pasado. Y uno revisa a los demás y tienen dos mundiales encima, infinidad de partidos internacionales, muchas Copas Libertadores. Hay que trabajar contra ese sentimiento de tristeza que produce un resultado .

El conjunto albiazul tenía descanso en la tarde, los jugadores iban a sus casas en la noche y este viernes retomaban el entrenamiento. Ya, tras el paso de las horas, se podía hablar más en frío de lo que sería esta final.

América? Todo mundo lo conoce. Un equipo de buenas individualidades, con jugadores de mucho recorrido, que alcanzó una línea de rendimiento ascendente precisamente en esta etapa final del año. Todos, absolutamente todos, se encuentran enseñados a soportar distintas presiones.

Además, tiene una amplia nómina que a estas alturas del campeonato se siente por el desgaste. Claro que llegamos parejos porque los cuadrangulares han sido durísimos. Y creo que Millonarios en ese sentido no ha tenido ningún problema , agrega Popovic.

Lo mejor para el estratega era solamente pensar en América. Es allí donde se juega el cupo al certamen surcontinental y, por lo tanto, el duelo que requiere la mayor concentración por parte de sus pupilos. Lo que se haga en el clásico antioqueño entre Medellín y Nacional ya es cuestión circunstancial.

Necesitamos el respaldo de todos. Llegar el domingo con optimismo, que los muchachos sientan esa ayuda de la afición , remata Popovic.

El marcador de la final de la Copa Mustang Entre la fiesta verde y el peligro Hay que destacar y elogiar a la afición del Nacional porque hace sentir en realidad esa presión de local. La mayor asistencia del año (52.665 personas) con acompañamiento de coros, de gritos y hasta de cantos cuya letra es impublicable...

Lo que no parece muy válido es que algunos comentaristas enarbolen banderas de regionalismo. Cualquier decisión arbitral en contra del local la protestan airadamente a través del micrófono. Y no solo eso: también a uno le dio por comentar el tema arbitral del partido en Cali. Flaco favor para una ciudad que trabaja para recuperar su imagen de paz.

Nacional terminó como el mejor local Un 86 por ciento de rendimiento como local avalan la gran campaña del Nacional en 1994. Solo un partido perdió en el Atanasio Girardot contra un visitante. Fue ante Junior por 3-0, pero con una nómina de emergencia porque esa misma noche la primera línea enfrentaba al Sao Paulo.

El otro que le ganó en el escenario paisa fue el Independiente Medellín. Sin conocee el resultado final, ya se puede afirmar como exitoso este recorrido porque se estrenaba como técnico de la primera Juan José Peláez y operó una gran renovación en la nómina del equipo.

El mano a mano entre Alex y Rubencho Tan interesante como la pugna por el título profesional, se presenta el duelo por el Botín de Oro de la temporada entre Rubén Darío Hernández y Alex Comas. Estuvieron sin marcar durante tres fechas y el miércoles volvieron a sumar: ahora tienen 31 anotaciones. Hasta Rubencho pidió el cobro de la pena máxima ante Medellín.

Pero la frecuencia goleadora de Hernández es mucho mejor que la de su antagonista. El quindíano ha jugado 3958 minutos en el año para un promedio de un gol cada 127 minutos. En cambio, el costeño hace un gol cada 158 (ha jugado en el año 4915 minutos).

La marca roja de Eduardo Pimentel Parece increíble que el bogotano Eduardo Pimentel, a sus 33 años, no haya aprendido a comportarse dentro de un terreno de juego. Y marcó todo un récord en Colombia: la friolera de 31 expulsiones en su carrera deportiva.

En verdad que Pimentel se convirtió en una tarjeta roja ambulante. En Medellín, contra Millonarios, lo protestó todo, a veces recurrió a la rudeza y hasta se puede afirmar que se salvó. Claro que es un mal general del equipo: en dos juegos de la final, al poderoso le expulsaron 6. Y así, es muy difícil ganar un campeonato.

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