El futuro del Dane

El futuro del Dane

El Dane pasa por su peor crisis en más de 50 años de existencia. A la fecha no sabemos lo que realmente sucedió con el Censo del 2005, con la pertinencia técnica de la Gran Encuesta Integrada de Hogares y con la indebida interferencia del Gobierno en la entidad.

19 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

Por el momento queda clara la existencia de dos grandes discusiones. La primera, es de carácter técnico: la pertinencia de los cambios introducidos en dos de las más importantes operaciones estadísticas (el Censo y las mediciones del mercado laboral). La segunda, de carácter institucional: la indebida interferencia del Gobierno en la producción de las estadísticas oficiales.

Hago dos sugerencias para mirar hacia el futuro, corregir los errores y sentar las bases de una institucionalidad que le permita recuperar al país una producción seria, rigurosa y creíble de estadísticas.

La primera es promover la realización de una evaluación comprensiva e independiente sobre lo sucedido tanto con el Censo, como con los cambios introducidos en la medición del mercado laboral. Puede ser realizada por un grupo de expertos nacionales y algunos internacionales, que en un plazo prudencial, por ejemplo de seis meses, presente al país un balance. En lo personal creo que los cambios introducidos fueron hechos de forma precipitada, sin la debida planeación, ni la prudencia necesaria, pero tampoco tengo los elementos de juicio para descalificar plenamente los ejercicios. Como es bien sabido no están disponibles los microdatos, ni del Censo, ni de la Encuesta Integrada de Hogares. No se realizó la encuesta de cobertura censal, ni tampoco se hicieron ejercicios paralelos entre la anterior metodología y la nueva. Por ello, requerimos una evaluación desa-pasionada, con independencia y rigor técnico.

La segunda, se refiere a la institucionalidad existente. El Partido Liberal ha presentado un proyecto de ley que busca dar un paso adelante en el fortalecimiento de la entidad. Ojalá el Gobierno tenga la grandeza de reconocer la pertinencia de la iniciativa y promueva su discusión. El Dane debe mantenerse como entidad pública, pues genera un bien público: las estadísticas oficiales. No debe depender de quienes son evaluados con sus estadísticas, ni del Banco de la República, ni del DNP o el Ministerio de Hacienda. Por muchos años su independencia frente a estas entidades fue garantizada por el hecho de tener rango de Ministerio Técnico, pero los desbordes institucionales generados por la reelección inmediata y por el talante del actual Gobierno hacen que dicha previsión sea, en la práctica, insuficiente.

La autonomía del Dane debe asegurarse, pero, tratándose de un bien público, su alta dirección debe responder por lo que hace y ser responsable con las series históricas que tanto esfuerzo y trabajo nos ha costado construir. La independencia de la entidad se garantiza, también con su rigor técnico y con la transparencia con la que maneja su información.

El Dane debe mantenerse como entidad pública, pues genera un bien público: las estadísticas oficiales”.

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