Solución cercana

Solución cercana

Hace ya más de 21 años, durante un debate televisado entre los entonces candidatos presidenciales Luis Carlos Galán y Álvaro Gómez Hurtado, el primero de ellos propuso congelar el diferendo limítrofe entre Colombia y Venezuela durante un cuarto de siglo, y dedicar los esfuerzos diplomáticos a acercar a los dos países en temas comerciales y de integración fronteriza. A Galán le llovieron críticas y algunos lo trataron de loco. Pero tenía razón.

17 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

Un año después, durante el gobierno de Virgilio Barco, la Armada colombiana introdujo la corbeta Caldas en aguas en litigio en el golfo, y casi se arma una guerra.

A partir de ese momento, Bogotá y Caracas comprendieron que quizás Galán estaba en lo correcto y que lo mejor, mientras se calmaban los ánimos que llevaban décadas alterados por cuenta del espinoso asunto de los límites en el golfo, era dedicarse a estimular los negocios entre los dos lados de la frontera. Surgieron entonces varios mecanismos diplomáticos, como el de la comisión binacional, que abrieron las puertas a la integración en una frontera que más bien parecía un muro.

Pero lo más importante vino durante la administración de César Gaviria: los acuerdos comerciales que dispararon los negocios de importación y exportación entre los dos países, que apenas sumaban 300 millones de dólares, y que hoy alcanzan mucho más de 4.000 millones de dólares. A lo largo de las dos décadas transcurridas desde la propuesta de Galán, el tema del diferendo fue en efecto congelado, y remplazado por el mucho más productivo asunto de los negocios. Con los años, vinieron otros acuerdos económicos, como el gasoducto promovido por Álvaro Uribe y Hugo Chávez que va por buen camino.

Ahora ese campo se ha consolidado y, como lo demostró el delicado asunto Granda a principios del 2005 que causó un cierre fronterizo de varios días, a lado y lado de la línea divisoria hay hoy en día muchos interesados en que el clima de negocios no se dañe. Es en esas circunstancias que los presidentes Uribe y Chávez acaban de anunciar que están a un paso de lograr un acuerdo en el asunto limítrofe que pondría fin a décadas de discusiones sobre el verdadero trazado de la frontera en las aguas del golfo, lo que permitiría, entre otras cosas, explotar los recursos petroleros en el área en discusión.

Es una buena noticia. Un acuerdo logrado entre ellos dos tendría la ventaja de que los enemigos que estos arreglos siempre tienen entre los profesionales de mantener vivos los litigios, se verían en aprietos en Venezuela para acusar a Chávez de procolombiano, o en Colombia a Uribe de blando con su vecino. Ambos mandatarios gozan de popularidad interna y se han enfrentado el uno al otro por sus diferencias ideológicas en más de una ocasión, aunque por fortuna, y eso ayuda al clima del arreglo, han descubierto que lo que tienen en común, en materia de personalidad y estilo, pesa mucho más que la evidente distancia política que los separa. Por demás, el acuerdo demostraría que los negocios y el libre comercio están llamados a unir y no a dividir a los pueblos.

Ojalá las negociaciones lleguen a feliz término, pues un arreglo del diferendo removería el fantasma siempre presente de la carrera armamentista que por años ha sido justificada, tanto en Venezuela como en Colombia, por cuenta de dicho contencioso. Y allanaría el camino para más negocios y más integración, de manera que poco importe quién gobierne aquí o allá en el futuro, ni cuántas diferencias haya entre los presidentes de turno.

Conviene hacer una advertencia final. Algunos integrantes de la comisión binacional han salido a los medios a hablar de lo bien que van las cosas. Y eso tal vez no sea lo más acertado. Sólo uno de ellos, el ex ministro Alberto Casas, se ha mostrado precavido y ha pedido prudencia, recordando que ya hace 28 años, cuando fracasó la llamada Hipótesis de Caraballeda, quedó demostrado que este es un asunto en el cual el pan se puede quemar en la puerta del horno.

La posibilidad real de que el litigio limítrofe entre Colombia y Venezuela sea solucionado definitivamente es una buena noticia para la integración entre ambas naciones”.

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