Ellas sufren más del corazón

Ellas sufren más del corazón

Si cree que un chequeo médico anual es suficiente para protegerse de un infarto, y vive aterrada ante la posibilidad de la aparición de un cáncer, ojo, porque el cuidado del corazón tiene tanta o más importancia. Está comprobado que el cáncer solo mata a la mitad de mujeres que pierden la vida por enfermedad cardiovascular.

15 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

El ataque al corazón es el asesino número uno de la mujer y su proporción va en aumento en la medida en que más transforman su estilo de vida y empiezan a imitar el de los países industrializados: comen mucho, menos alimentos de calidad, hacen poco ejercicio, consumen tabaco y alcohol y son víctimas del estrés.

En Colombia, se sabe que un tercio de las muertes de mujeres se debe a enfermedades cardiovasculares. Según, el cardiólogo Fernando Manzur, Presidente de la Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, en el país hay una mortalidad del 27 por ciento por enfermedad cardiovascular y los males coronarios abarcan el 12 por ciento de todas las causas de mortalidad. La principal, en las mujeres a partir de los 45 años es la isquemia, de acuerdo con cifras del Dane.

Y es que factores como la incorporación de la mujer a la vida laboral, en cargos de gran responsabilidad también aumenta el riesgo. ¿Y por qué hablar solo de mujeres y no de hombres? Pues porque hay características que marcan la diferencia en la enfermedad cardiaca. Una de ellas es la obesidad. En el país se estima que alrededor de 12 millones de personas entre los 25 y los 60 años tiene sobrepeso, un factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares.

Precisamente, un estudio hecho en Dinamarca encontró que la distribución de la grasa en el cuerpo femenino predice su salud. Aquellas con depósitos adiposos en brazos, piernas, caderas y glúteos, conocida como gordura periférica, tienen menos riesgos de arteriosclerosis frente a las mujeres que engordan en la zona del abdomen.

OJO CON LOS SÍNTOMAS Para Abbe F. Rosenbaum, cardióloga clínica y nuclear del South Miami Hospital y especialista en salud pública, el infarto provoca síntomas un poco diferentes en la mujer. “No siempre se manifiesta como un dolor muy fuerte de pecho, sino más bien como una molestia. Muchas veces los síntomas acompañantes son los más pronunciados, como falta de aire, palpitaciones, sudor frío, malestar y fatiga. Puede ser como una molestia en el pecho que involucra al cuello, la quijada, el hombro, el brazo izquierdo; también como una falta de aire inexplicable, incapacidad para acostarse plano en la cama, náuseas y vómitos”, sostiene.

Estas diferencias hacen que, con frecuencia, la mujer no sea diagnosticada correctamente. El. 50 por ciento de los casos de infarto en ellas no son detectados a tiempo, lo que resulta fatal en una situación en que los minutos cuentan. De hecho, las mujeres fallecen el doble que los hombres al primer infarto. Eso no es todo: la mayoría de los que mueren a consecuencia de un ataque al corazón no tuvieron ningún síntoma de enfermedad coronaria con anterioridad.

El factor de riesgo más determinante es la herencia, es decir, si hay antecedentes de familiares que hayan sido víctimas de la enfermedad cardiaca, sobre todo en la tercera o cuarta década de la vida. Pero otras enfermedades, como la diabetes, la hipertensión y el alto nivel de colesterol potencian esa posibilidad.

50 por ciento de las mujeres mayores de 55 tiene la tensión tan alta como para estar en riesgo.

Menopausia, hipertensión y diabetes aumentan las complicaciones Una vez detectada la enfermedad, lo primero que hay que hacer es trazar una estrategia para impedir que avance. “Desafortunadamente, en ocasiones, el aviso es el primer infarto, que también puede ser el último o el principio del fin: el 44 por ciento de todas las mujeres que sufren un infarto muere dentro del primer año, contra el 27 por ciento de los hombres”, agrega la cardióloga Abbe Rosenbaum.

Lo que sucede es que generalmente la mujer sufre su primer infarto tras la menopausia, cuando por lo general también la aquejan otros males, como la hipertensión y la diabetes, lo que aumenta las complicaciones. Además, ellas suelen recibir menos tratamientos de angioplastia, destinados a destapar las arterias, que los hombres.

“Las mujeres, por lo general, tienen arterias más delgadas”, según el cardiólogo intervencionista Dan Krauthamer, del South Miami Hospital, “lo que les crea más problemas que a los hombres. Sin embargo, este procedimiento que permite ensanchar las arterias tapadas por placa, es fundamental para prevenir un ataque al corazón, que se produce cuando la placa, adherida a las paredes de las arterias coronarias, se desprende y, con un coágulo, tapona el flujo de la sangre, que deja de correr al corazón; sin suficiente sangre, el músculo cardíaco se paraliza y, eventualmente, deja de funcionar.” Eso sin contar con que en la mujer hay una mayor producción de colesterol a medida que envejece. Por eso al llegar a la menopausia, es importante hacerse una prueba nuclear anual de esfuerzo.

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