Tres aproximaciones al tema del amor

Tres aproximaciones al tema del amor

1. La ciencia del amor REPORTAJES EFE Según una vieja leyenda griega elaborada en el Banquete de Platón las personas éramos al principio de nuestra existencia seres orgullosos, con dos cabezas, cuatro brazos y cuatro piernas, hasta que un día Zeus decidió como castigo partir nuestro cuerpo en dos. Desde ese día, cada parte busca sin cesar su otra mitad.

15 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

El escritor y periodista Eduardo Punset (Barcelona, España, 1936) cuenta en su último libro, El viaje al amor, que así era como los griegos explicaban la búsqueda del amor.

El amor siempre ha estado asociado a la moral, al corazón. Durante muchos siglos se pensó que se trataba de un sentimiento ajeno a la mente, al que no se le podía dar ninguna explicación científica.

Pero Punset asegura en su libro que el amor sigue unas razones evolutivas, biológicas y científicas. El sentimiento es el mismo que hace dos mil millones de años: un mero instinto de supervivencia.

Siempre ha existido, según Punset, el impulso de fusión con el otro. Fue eso, precisamente, lo que llevó a reproducirse a la primera célula que habitó el planeta, y lo que hoy hace que millones de personas se emparejen.

De acuerdo con el autor, es habitual que la monogamia sea en la actualidad la forma más extendida de la relación en pareja porque los padres siempre han mostrado su preocupación por que sus crías salgan adelante.

Punset también es consciente de que el amor y nuestra capacidad de amar tienen mucho que ver con nuestras primeras experiencias. Y es que nuestra infancia determina en gran parte, según el autor, el desenlace del amor adulto.

La falta de amor materno durante la etapa niñez hará a la persona menos segura que el resto y esto le originará una menor confianza en sí mismo y una mayor dificultad a la hora de encontrar pareja.

2. Al buscar pareja .

Las conclusiones son claras y precisas: al elegir pareja los hombres se fijan mucho en el físico de las mujeres, mientras que ellas reparan más en la estabilidad económica y emocional.

Así lo dice un estudio del Centro para el Conocimiento de Berlín (Alemania), y el Programa de Ciencias Cognitivas de la U. de Indiana (E.U.), publicado por la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

Y aunque las conclusiones resultan obvias, la manera como los investigadores llegaron a ellas arroja datos interesantes. El análisis se hizo en una sesión de speed dating (solteros se reúnen y tienen citas rápidas con otros, al final de las cuales dicen a quien quieren conocer). Antes de iniciar la sesión, pidieron a los participantes indicar las características más importantes en una pareja ideal. Después compararon esos resultados con los dados por las personas que finalmente eligieron como posibles parejas. La comparación mostró que aunque hombres y mujeres aseguran preferir gente con intereses y metas comunes, al final eso no es lo que prima. Las elecciones de pareja de los hombres, por ejemplo, no reflejan sus puntos de vista preferidos o las cosas que para ellos son más importantes. En lugar de eso, basan su decisión en la apariencia física de las mujeres.

A la vez, los hombres son menos selectivos, según se desprende del alto número de ofertas que hacen a múltiples mujeres (prácticamente todas las que encajan dentro de lo que ellos consideran atractivo).

Las mujeres, por su parte, mostraron ser más selectivas y, sobretodo, ser conscientes de la importancia que para los hombres tiene su apariencia física. Por eso la tienen en cuenta a la hora de atreverse a buscar pareja y solo seleccionan hombres con los que ellas creen podrían tener una oportunidad real.

.

3. Elementos que contribuyen a una unión duradera.

NELLY ROJAS DE GONZÁLEZ* ESPECIAL PARA EL TIEMPO Las parejas que conviven ‘para siempre’ son cada vez menos. ¿Qué influye para que puedan permanecer unidas en forma estable y funcional? No existe una fórmula mágica, pero hay factores que ayudan a detectar la crisis e intentar superarla.

Compromiso Es la piedra angular de una relación perdurable y funcional. Hoy los jóvenes lo sienten y lo expresan con mucha facilidad: “si mi matrimonio fracasa, me separo”. De tal manera que a la primera dificultad, en lugar de enfrentarse y superarla, sienten que no vale la pena hacer el esfuerzo y esperar acumular otras molestias para actuar con ligereza y proceder a una separación.

Las personas con dificultad para amar y comprometerse tratan a su compañero sin consideración, son incapaces de experimentar lo que el otro siente como si fuera propio, no son sensibles al dolor y sufrimiento que provoca su comportamiento en la pareja.

El amor es parte de un compromiso existencial aunque se corra el riesgo de perder al ser amado. Cuando el amor es compartido se disfruta de la entrega y esa ya es su recompensa.

PARA AFRONTAR LAS CRISIS La convivencia no es posible si no hay un correcto concepto de sí mismo y una imagen clara del otro como ser independiente. Ambas identidades deben desarrollarse y evolucionar, mostrar interés en compartir hechos cotidianos y ser capaces de transformar una actitud de reto en una de conciliación.

La pareja que se comprende tiene la capacidad de comunicarse íntimamente, con base en un conocimiento mutuo. Quien no se conoce no se comunica y, por tanto, es incapaz de discutir problemas y manejar crisis eficazmente. La relación amorosa es una experiencia que nos prueba.

‘‘El enamoramiento no es irracional. Para que tal sensación se convierta en amor, es necesario que la memoria no halle en sus archivos nada semejante”.

Eduardo Punset, periodista y escritor español.

.

Expectativas y tolerancia.

Se cree que cuando se inicia la convivencia todo seguirá igual. No se está preparado para tolerar detalles del diario vivir. Las desigualdades en la forma de concebir el mundo vincular y las diferencias de personalidad son causa de reproches. De ahí la importancia de expresar sentimientos y enfrentarlos, y de comprender emociones, ser flexible y condescendiente para modificar las actitudes que contribuyan a la conciliación.

Afecto y sexo Aprender a discutir moderadamente, evitar palabras hirientes y no guardar rencores disminuye la queja y el reproche. La buena comunicación es la plataforma para dar y recibir afecto, expresar caricias, frases y detalles placenteros, que llevan a comportamientos agradables.

Si se dicen que se aman, alaban su apariencia física, hacen cosas juntos en el tiempo libre, habrá mas iniciativa sexual, más besos y abrazos, una mayor respuesta positiva a los acercamientos sexuales.

*PSICÓLOGA DE PAREJA, AUTORA DEL LIBRO ‘SER AMIGOS PARA SER AMANTES’ .

‘‘Las personas con dificultad para amar y comprometerse tratan a su pareja sin consideración, son incapaces de experimentar lo que el otro siente”.

Nelly Rojas de González, psicóloga de pareja.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.