TEMOR EN LA RETAGUARDIA RUSA

TEMOR EN LA RETAGUARDIA RUSA

Con una declaración del gobierno ruso que hace prever lo peor para la noche de hoy jueves, y, mientras las negociaciones entre rusos y chechenes se han suspendido temporalmente y se generalizan los combates en la pequeña república del Cáucaso, Moscú, cubierta de nieve, está llena de aprehensiones.

15 de diciembre 1994 , 12:00 a. m.

Poco cambio ayer la situación en Chechenia. Las tropas rusas continúan reportando un avance con dificultades y retardo . Lo cual traducido de los secos comunicados del oficial Centro de Información Provisional al lenguaje de la vida, significa que civiles desarmados y partisanos del presidente independentista checheno, Yojar Dudayev, han hasta ahora trastornado los planes para poner en unos días bajo control a su rebelde república.

El avance de las tres columnas de tropas rusas es lento. La que entró por el norte está muy cerca de Grozny pero enfrascada en combates que ya tienen al pueblito de Piervomaiskoe derruido y respondiendo por las noches a ataques partisanos. La proveniente del oriente aún está a unos 40 kilómetros de Grozny y avanza a tropezones, enfrentada por civiles desarmados que se echan a la carretera y por grupos armados. Y la última, desde Daguestán, ni siquiera ha podido cruzar la frontera con Chechenia y parte de sus oficiales y soldados sigue como rehenes de las familias de un pueblito donde les impidieron el avance.

Los militares rusos insistieron ayer, como el martes, que van bloquear completamente a Grozny, la capital chechena. Y anunciaron la eventual introducción de serios correctivos en sus planes. Cuáles, no dicen. Pero hoy se cumple el ultimátum que dio el presidente ruso, Boris Yeltsin, al 15 de diciembre para que todo el mundo deponga las armas. Y ayer el gobierno ruso emitió una declaración ultimativa. El tiempo de conversaciones se acaba , dice, y, de no cumplir con las condiciones impuestas, se usarán las más duras medidas para restablecer el orden . Que el paso siguiente sea el asalto a Grozny, parece obvio.

No hay avances diplomáticos Las negociaciones que empezaron desde el lunes entre una delegación del gobierno checheno y otra rusa se interrumpieron ayer. Los chechenes viajaron a consultar con su presidente. Su procurador dio a entender que había una ruptura mientras los rusos dijeron que van a proseguir. Nadie, en suma, da mucho por estas conversaciones que siguen en un callejón sin salida. Rusia exige desarme y reconocimiento que Chechenia es parte de ella; Chechenia demanda salida de las tropas y se niega a firmar que es parte de Rusia. Dudayev por televisión declaró una farsa negociar mientras se bombardea y llamó a su pueblo a convertir en fuego el terreno que pisan los soldados rusos . Los partes oficiales rusos daban un saldo de 11 muertos y 20 heridos entre sus tropas. Y reconocieron que los chechenos habían abatido un helicóptero. Las víctimas entre estos no se mencionan. Pero ayer ya había bombardeos en las afueras de Grozny.

Tensión en Moscú Parte de la tensión se traslado a Moscú. La ciudad esta cubierta por una nevada que lleva ya tres días. Cinco grados bajo cero es sólo la temperatura exterior. No bien entrar al metro, cada cinco minutos los altavoces llaman a denunciar todo paquete abandonado y toda acción sospechosa. Patrullas de policía reforzadas con cadetes militares recorren la ciudad. Todo ciudadano con aspecto caucásico es interrogado y se le piden sus documentos. El régimen de administración especial que fue introducido en la ciudad desde el 30 de noviembre, ha sido reforzado. Centrales nucleares, dependencias gubernamentales y estaciones de tren, metro y aeropuertos son objeto de especial vigilancia.

Moscú teme uno de los elementos más volátiles de este conflicto: el terrorismo, con rasgos musulmanes. Ayer se anunció que por todo el Cáucaso se están abriendo puntos de inscripción de voluntarios para combatir en Chechenia. En la sola capital rusa hay cerca de 40 mil chechenos, muchos ligados a la mafia, y un millón de musulmanes. Aunque Dudayev ha amenazado con desatar una campaña de atentados por toda Rusia, esta no se ha concretado.

Por supuesto, conviene a los intereses del gobierno central en esta operación, asustar a sus conciudadanos con el fantasma islámico-checheno. Pero, en caso de un asalto a Grozny, cuando sus defensores no tengan ya nada que perder, sólo el terror les quedará como último recurso. Que las tropas rusas, ya lanzadas en esta campaña y objeto de un mar de críticas (ver nota), no tienen más camino que asaltar Grozny, es obvio. Que su aplastante superioridad puede darles el triunfo, es probable. Y que el resultado será que Rusia verá un movimiento de resistencia, con rasgos islámicos, partisanos y terroristas, es casi seguro. Así, sabemos en América Latina, empiezan las guerrillas.

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