CULEBRAS, EL VICIO DE UN PEDIATRA

CULEBRAS, EL VICIO DE UN PEDIATRA

Comenzó agarrando lagartos. Pero a los 10 años, Santiago Ayerbe González se dio cuenta de que prefería las culebras. Un día enviaron a la criada a comprar el pan, justamente en el tarro de galletas en donde Santiago guardaba los reptiles.

15 de diciembre 1994 , 12:00 a. m.

Cuando la empleada destapó la caja en la tienda, los animales saltaron del interior provocando desmayos y gritos.

Al regreso del colegio, sin saber lo ocurrido, Santiago asistió al consejo de familia que le prohibió terminantemente entrar esos animales a la casa .

Su interés reapareció cuando cursaba quinto año de Medicina y vio a un paciente mordido por una serpiente en el Hospital San José de Popayán.

En 1977, este médico pediatra escribió el primer trabajo sobre serpientes. En l989, en el Journal of Toxicology de la República Popular China, apareció un estudio suyo.

En 1990 describió una nueva subespecie de culebra llamada rabo de ají , dentro de un estudio del río Cauca hasta el río Patía, donde se halla este ofidio venenoso y mortal.

De allí en adelante, el libro Herpetofauna colombiana y epidemiología del accidente ofídico sale publicado en las memorias del I Seminario Regional sobre Ofidismo , Y en 1992 dictó conferencias en universidades de Suecia.

En l993 fue de los seis conferencistas que intervino en el Simposio Internacional de Herpetología , celebrado en Miami (EE.UU.), para hablar del ofidismo en Colombia.

Ayerbe González, puede atender casos por teléfono, pues con los datos de la ubicación geográfica, el área corporal mordida, los signos y síntomas, descripción del animal, puede establecer cuál fue el agente causal con un margen de más del 90 por ciento de efectividad.

Dice que la gran variedad de serpientes venenosas en Colombia y la inmensa actividad agropecuaria en todo el territorio nacional, constituyen una causa importante de morbilidad, dentro del campesinado .

Venenosa afición El chicle de Ayerbe es recolectar serpientes. Las alimenta con ratones que le regalan en la Facultad de Medicina de la Universidad del Cauca. Las deja sueltas por la casa, en los rincones, debajo de las mesas.

Son mejores vigilantes que los perros, dicen sus vecinos al relatar los gritos de asombro de un ladrón desprevenido que entró a robar en ese nido de víboras .

Los ejemplares los recolecta en las salidas que hace al campo y en consultas en zonas marginadas. Así mismo, tiene contactos con el Indio Oskar , el mayor proveedor, que vive en el municipio de El Tambo, en la Cordillera Occidental.

A principios de 1980, Oskar Marino Mosca Castillo, el Indio , llegó mordido por una Equis Negra o Terciopelo al Hospital Universitario San José. La mordedura le ocasionó una gangrena gaseosa en el brazo izquierdo, finalmente le fue amputado.

En ese hospital, Mosca y Ayerbe se hicieron amigos. El Indio aprendió sobre esos animales y el suministro de los sueros, y ahora ha salvado la vida de cuatro personas de la región y hace campañas para evitar que a otros les pase lo mismo que a él.

El Indio Oskar , además de coleccionar las culebras para Ayerbe, les perdió el miedo y se dio a la tarea de domesticar una Verrugosa que manipula con la prótesis y su brazo sano como si fuera un gato.

Más que la mordedura Las prácticas de algunos curanderos indígenas, el desconocimiento de medidas preventivas, de primeros auxilios y el mal manejo de la ofidiotoxicosis agrava el problema de los mordidos por una serpiente.

Según Ayerbe, la gran mayoría de los accidentes ocurren en el área rural, especialmente en las horas diurnas cuando las víboras se hallan inactivas y son perturbadas .

En estos casos, los animales reaccionan con mordeduras erráticas y no inoculan veneno o lo hacen en poca cantidad. El primer tipo de mordedura es de aviso y la segunda de saturación .

Sin embargo, se han presentado personas con crisis hipertensiva sin envenenamiento, debido a las reacciones de pánico.

Las mordeduras son más frecuentes en invierno, a veces entran en las casa por las noches, y se acomodan en objetos calientes.

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