Bolivia anda revuelta

Bolivia anda revuelta

Bolivia está revuelta. Durante tres semanas, el gobierno de Evo Morales enfrentó protestas de la oposición, y ahora ‘riposta’, como se dice en boxeo, con una cumbre social de pueblos indígenas vinculados al partido oficial Movimiento Al Socialismo (MAS). Sin embargo, la concentración convocada en Sucre no atrajo los 100 mil campesinos que había anunciado el Gobierno, sino apenas 10 mil.

13 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

Las manifestaciones suelen incluir bloqueos de carreteras y calles, jornadas de encendido verbo y propuestas relacionadas con el tema principal que agita a Bolivia: una nueva Constitución inspirada en los intereses indígenas que eligieron presidente a Morales en diciembre del 2005 con el 54 por ciento de los votos. La Asamblea, que debe plantear un borrador de carta magna antes de diciembre, acaba de decretar un nuevo receso en busca de consensos, que cada vez se ven más lejanos. Y es porque el país está enredado en una triple trampa que dificulta los acuerdos y fomenta los conflictos. La nueva Constitución está erizada de temas polémicos como la posible reelección indefinida de Morales y la capitalidad de la república. Este último es uno de los detonantes más explosivos de la situación. La Constitución vigente hace una venia reverente a Sucre como capital de Bolivia, pero en realidad los poderes reposan en La Paz. Lo que se propone es otorgar plenamente la condición de capital a Sucre, a lo cual se oponen los paceños y buena parte del sector político. La Asamblea había acordado no tocar este punto, pero la semana pasada el Tribunal Superior de Chuquisaca ordenó hacerlo. Voces desde La Paz piden desconocer al Tribunal, por considerar parcializada su sentencia.

Como si no bastaran los problemas que crean la Asamblea y el conflicto entre La Paz y las regiones, Morales aspira a duplicar la zona legal de cocales que prevé la ley. Bolivia ha conseguido apartar 12 mil hectáreas para cultivos de coca con fines religiosos, sociales o medicinales. Las autoridades internacionales antidroga han tolerado las 12 mil hectáreas, pero difícilmente aceptarán duplicarlas. Mientras tanto, las órdenes de los embajadores bolivianos son las de defender el cultivo legal de coca y, según las malas lenguas, gestionar el Premio Nobel de Paz para Morales, líder cocalero devenido en presidente. Sí. Son tiempos revueltos en Bolivia.

editorial@eltiempo.com.co

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.