Policía ya identificó a los asesinos de Julián Javier

Policía ya identificó a los asesinos de Julián Javier

Anoche, uniformados de la Policía Metropolitana le seguían los pasos a cuatro jóvenes, integrantes de un grupo de ‘cabezas rapadas’, a quien varios testigos señalan de ser los autores del asesinato de Julián Javier Prieto, de 24 años, guitarrista de la banda de hardcore Pitbull.

12 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

Prieto murió la noche del sábado tras ser atacado con un puñal –a eso de las 11:40 p.m.–, en las afueras de una cigarrería ubicada en la calle 79 con carrera 11, en el barrio El Nogal, en el norte de la ciudad.

Los testimonios de los integrantes de la banda Pitbull y de otros amigos que acompañaban a Julián Javier –y que resultaron heridos en una riña posterior al ataque que sufrió el joven músico– fueron claves en el desarrollo de la investigación.

Igualmente, un investigador reveló a EL TIEMPO que algunos miembros de los skinheads en Bogotá se disculparon públicamente por la muerte del joven y aportaron datos para identificar a los agresores.

Efectivos de inteligencia de la Policía y la Fiscalía recopilaron esos testimonios y los entregaron a un juez de garantías, que anoche alistaba las órdenes de captura por homicidio en contra de los cuatro skinheads, según una fuente oficial.

Entre los señalados hay dos jóvenes con los alias de ‘El Oso’ y ‘El Iguano’.

Sus edades no sobrepasarían los 25 años.

Miembros de los movimientos de skinheads y hardcore que existen en Bogotá se dieron cita ayer en la Secretaría de Gobierno para determinar las causas de la riña.

Los primeros testimonios aseguran que un hecho aislado entre el joven músico y un skinhead del movimiento Sharp (Skin Heads Against Racial Predjuice) habría desatado la agresión, y el posterior enfrentamiento entre los skin y los amigos de Julián.

Andrés Jiménez, del movimiento Sharp, reconoció que los responsables de la muerte de Julián Javier hacen parte de ese movimiento. Pero enfatizó “que fue un problema puntual que no involucra a todos los miembros de Sharp”.

Un miembro del movimiento Rash Bogotá (Rojos y Anarquistas Skin Heads) también lamentó lo ocurrido y dijo que en la ciudad “hay muchas pandillas que se autodenominan skinheads y que no lo son realmente, porque fomentan la violencia y el odio racial, a los homosexuales e indigentes”.

Las tribus se dieron la mano Con el fin de evitar una confrontación, 20 miembros de los movimientos sharp y hardcore se reunieron ayer en la Secretaría de Gobierno con autoridades del Distrito para dejar en claro que la muerte de Julián Javier Prieto no fue consecuencia de una guerra entre ambos bandos. “Por suerte los ‘hardcoreros’ se dieron cuenta de que el problema se originó por un asunto personal”, señaló uno de los ‘sharp’. Y agregó que las diferencias entre ambos grupos se resumen en su indumentaria, pues incluso comparten algunos gustos musicales”. Andrés Restrepo, sub secretario de Seguridad y Convivencia del Distrito, señaló que hay más de 50 tribus urbanas como los cabezas rapadas en Bogotá y le pidió a los capitalinos no estigmatizar a sus integrantes como agresivos, por sus formas de vestir.

''Los responsables del crimen son Sharp. Pero fue un hecho puntual que no nos involucra a todos”.

Andrés Jiménez, miembro del movimiento ‘skin’ Sharp.

‘La muerte de ese joven estaba anunciada’: Archi Ana María Ortega, directora de la Asociación de Residentes del Chicó (Archi), indicó ayer que la muerte del joven músico el pasado sábado estaba anunciada, por los altos niveles de violencia que se están presentando en los sectores de rumba de la localidad de Chapinero, particularmente en los alrededores de la Zona Rosa.

Según Ortega, grupos de skinheads y punks provenientes de varias partes de la ciudad se reúnen los fines de semana –y en grupos numerosos– en torno a lugares de rumba. “Se la pasan tomando afuera de los bares y en tiendas (donde el trago es más barato), esperando a formar la pelea en cualquier esquina. La alcaldesa y la Policía son conscientes del tema, incluso saben quiénes son, pero ha sido imposible que tomen medidas al respecto, porque, además, hay que subrayar que muchos de ellos andan con cuchillos y navajas”.

Y agregó que: “en el sector de la calle 45 también hay bandas de ‘cabezas rapadas’ y de ‘punks’, que a veces agreden a la gente”.

La directora de Archi también denunció que en el Parque el Virrey opera una pandilla de 45 menores que consume y vende drogas. Y que hay otra en la Cra.

15 con calle 85.

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