No sigamos fabricando Chanchitos

No sigamos fabricando Chanchitos

En todo grupo de escolares hay un gordito. Suele ser muy simpático y lo consienten las profesoras. En mi clase también teníamos uno. Le decíamos ‘Chancho’ o ‘Chanchito’, con esa inocente crueldad que practican los niños.

12 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

Todos queríamos mucho al Chancho y, aunque es verdad que era víctima de algunos chistes pesados, lo considerábamos miembro indispensable de la pandilla. Pienso en él, y lo recuerdo devorando papas fritas, dulces, ponqués industriales, hamburguesas, chitos, gaseosas... El exceso de peso no le permitía jugar al fútbol y, cuando llegamos a la adolescencia, le costó trabajo conseguir novia. Solo pudo levantarse a la más fea de nuestro grupo de amigas, a la gordita. Pero era muy simpático. Hace unos años, cuando murió de infarto, sus amigos lo lloramos mucho. Casi no cabe en el ataúd.

Pobre el Chancho. Pobre su familia.

Cursa en el Concejo de Bogotá un proyecto de Hugo Patiño por el cual se prohíbe la venta de gaseosas y alimentos hipercalóricos e hipergrasos en colegios públicos y privados de la capital. A cambio, se ordena el expendio de productos sanos, de alto contenido nutricional. No solo me parece profundamente sensata la propuesta, sino que sería deseable extenderla a otros atentados contra los menores de edad, como la televisión chatarra y la falta de campos de deporte.

Resulta un buen ejercicio preguntarse qué comen, qué ven, qué leen y a qué juegan los niños de Colombia. Sobre lo primero hay datos alarmantes. Uno de cada cuatro niños bogotanos sufre de sobrepeso y, si se trata de escolares, la cifra sube casi a uno de tres. El mal es universal y preocupa en todas las edades. Pero es en la niñez cuando se adquieren los hábitos alimenticios, y buena parte de la lucha debe librarse a esa edad. Varias ciudades del mundo ya lo hacen. Bogotá y el país deben anticiparse a lo que en pocas décadas será un gravísimo problema de salud.

La televisión es, en general, otro chorro interminable de basura. Hace una semana la Academia Nacional de Educación y el Foro Social de Argentina protestaron por la programación que ofrece la TV a los niños de ese país. No solo denunciaron la creación de estereotipos perjudiciales y se alarmaron por el nivel de violencia, sino que destacaron el empobrecimiento verbal que produce la televisión. El presidente de la Academia de Letras, Pedro Barcia, indicó que hace diez años un niño promedio dominaba 1.200 palabras y ahora solo maneja 600. La programación de televisión, los videojuegos y ciertas franjas de Internet están achatando el cerebro de los niños. En Colombia, aceptémoslo, la situación es parecida, con el agravante de la dosis diaria de violencia nacional que se refleja en los noticieros.

Eso es lo que nuestros niños comen y nuestros niños ven. ¿Y qué leen? En este aspecto hemos mejorado. La red de bibliotecas públicas aumenta en todo el país –especialmente en Bogotᖠy se realizan esfuerzos constantes por inducir los niños a la lectura. Pero las cifras de difusión del libro en Colombia aún dan ganas de llorar y a menudo su precio es insostenible para una canasta familiar de clase media baja.

En cuanto a lo que hacen nuestros niños, advertía Paco Umbral, el gran columnista español fallecido hace poco, que, más que aulas, lo que los colegiales necesitan es sol. Hay campos de deporte en algunos barrios. Pero no en las barriadas de desplazados, que es donde más se necesitan. ¿Alguien ha visto los barrizales donde juegan los niños de los barrios marginales de Cartagena? El Chancho no podía jugar porque comía demasiado. Millones de niños colombianos no pueden hacerlo porque comen poco o nada y no conocen un potrero. Es hora de que dejemos de fabricar Chanchitos...

cambalache@mail.ddnet.es

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.