Brownfield, un curtido conocedor de A. Latina

Brownfield, un curtido conocedor de A. Latina

William Brownfield podría fácilmente ser el mejor diplomático con el que cuenta Estados Unidos en la actualidad. Eso, al menos, es lo que piensan Roger Noriega y Peter Romero, dos ex subsecretarios de Estado para el Hemisferio Occidental que conocen de cerca a quien, a partir del miércoles, será el nuevo embajador de E.U. en Colombia.

10 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

Ambos, pese a sus diferencias ideológicas –uno es republicano y el otro demócrata– creen, además, que sus credenciales lo hacen el hombre ideal para manejar el delicado momento por el que atraviesan las relaciones Washington- Bogotá, ante la oposición que ha surgido al Tratado de Libre Comercio y al Plan Colombia.

“Inspira confianza, es creíble y auténtico”, dice Noriega. “Nadie mejor que él para articular los intereses estratégicos que están en juego”, añade Romero.

Brownfield tiene casi tres décadas de carrera diplomática dedicadas con exclusividad a América Latina. En Venezuela ha estado dos veces, la última antes de llegar a Colombia, como embajador ante el gobierno de Hugo Chávez.

También pasó por Argentina, Chile y El Salvador. Y estuvo parte de su tiempo en Washington, donde ayudó a diseñar e implementar la política de E.U. para la región.

Experto en Chávez El embajador cuenta con otra herramienta que podría serle muy útil a Uribe ahora que Chávez ha surgido como un actor dentro del conflicto, al ofrecerse como mediador en el acuerdo humanitario.

“Si alguien conoce a Chávez, y sabe como tratarlo, es Brownfield”, sostiene Noriega.

Pero quizá lo más importante del nuevo embajador es que se trata del funcionario que hará la transición entre la administración Bush, a la que le restan 16 meses en el poder, y el nuevo ocupante de la Casa Blanca, que será electo en noviembre del año entrante. Aunque a la larga el embajador solo cumple órdenes, su voz será tenida muy en cuenta cuando los Hillary, Obama o Guliani del futuro estén diseñando la política a seguir frente a nuestro país.

EL AGRIO CAPÍTULO CHÁVEZ-BROWNFIELD.

El último capítulo de la historia de roces del embajador Brownfield y el presidente Hugo Chávez fue este mismo año, cuando señaló que el Estado venezolano debía adelantar el proceso de nacionalizaciones (de la telefónica y las empresas de electricidad del país) “con una compensación justa y rápida a los afectados”. La dura respuesta de no se hizo esperar. “si sigue metiéndose en las cosas que no le conciernen (…) tendría que irse del país”.

Este impasse habría sido la gota que marcaría su salida de Caracas. “Mis maletas siempre están listas y preparadas, pero nuestra prioridad está en mejorar las relaciones bilaterales y un poquito menos en nuestras maletas y la posibilidad de nuestra salida”.

En el 2005, Chávez cerró la oficina de la DEA, y en el 2006 acusó a la Embajada de realizar labores de espionaje.

‘‘ No hay solución militar para los males de Colombia. Por el contrario, los factores que alimentan la violencia –el tráfico de drogas, la pobreza, la debilidad de las instituciones- deben ser enfrentados simultáneamente”.

William Brownfield, uno de los artífices del Plan Colombia, en el 2001.

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