En Armenia, 71 jóvenes sordos van a clase con los que sí oyen

En Armenia, 71 jóvenes sordos van a clase con los que sí oyen

El cuerpo y las manos de Mónica Marcela López Velásquez logran expresar ante sus compañeros de colegio el mensaje poético que no pueden pronunciar sus labios.

09 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

La joven sordomuda, de 15 años, usa el lenguaje de señas para declamar un poema con tanta emoción, que profesores y alumnos se quedan mudos ante su talento histriónico.

Los traductores que siempre acompañan las clases permiten que los niños oyentes capten lo que expresan con tanta fuerza las rítmicas manos de Mónica Marcela, quien se destaca en el grupo por su dedicación y sus habilidades.

Así como ella se comunica con sus compañeros, la mayoría sin problemas auditivos, también lo hacen otros 70 sordomudos del Programa de Inclusión Escolar en Armenia.

Esa estrategia, que consiste en que jóvenes sordos aprendan en la misma aula con oyentes, se usa en primaria, secundaria y en el plan de validación de los fines de semana en la institución educativa Casd, sede Santa Eufrasia.

El proceso comenzó en el 2004, cuando la Secretaría de Educación le entregó a esa institución la enseñanza de los niños sordos integrados en secundaria.

Los resultados han sido tan buenos, que se evalúa aplicarla en otras ciudades.

“Me siento contenta con mis compañeros. Jugamos y compartimos como si fuera oyente, me tratan normal, me molestan y a veces se portan groseros, como con los oyentes”, dice Mónica Marcela con sus manos mientras la intérprete Edelmira Uribe convierte sus señas en palabras.

Mónica está en séptimo, quiere concluir su bachillerato y sueña con llegar a la universidad.

Leidi Johanna Montenegro, otra sordomuda de once, dice que para ella lo bueno de estudiar con personas que sí pueden oír es su cultura. “Se interesan por uno y me gusta hablar y compartir con ellos”.

Castellano, la segunda lengua Leidi Johanna es una de los seis no oyentes que se graduarán este año. Son los primeros en terminar su bachillerato bajo esta modalidad.

Entre las novedades que ha introducido el programa está la enseñanza del castellano como segunda lengua a los sordos, que aprenden la primera, la de señas, en sus casas.

La dificultad, explica John Jairo Guzmán Abella, profesor de castellano para sordomudos , es que la estructura del castellano es muy diferente al lenguaje de señas, que se aprende con situaciones cotidianas. Además, no hay modelos para seguir.

Aún así, y pese a las limitaciones de unos y otros estudiantes, los oyentes intentan, por iniciativa propia, aprender las señas para comunicarse mejor con sus compañeros sordos.

Es tal la compinchería que han logrado, que los sordos no han tenido inconveniente en enseñarles a los oyentes cómo se cantan en lengua de señas los himnos del Quindío y de Colombia, que ahora los interpretan en coro en las izadas de bandera.

‘‘ Quiero ser profesional en pedagogía, ser un modelo para otros y sentirme orgullosa de que una sordomuda como yo puede salir adelante”.

Leidi Johanna Montenegro, de 20 años y en grado 11.

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