El vehículo es lo de menos

El vehículo es lo de menos

Cuando un conductor adquiere una póliza de seguros para automotores, no está protegiendo exclusivamente el vehículo. Está recibiendo un colchón económico para resguardar todo su patrimonio.

08 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

Esa es la filosofía de la póliza de Responsabilidad Civil (RC) del seguro automotor, una cobertura que tiene como fin primordial ayudar a quienes se ven envueltos en choques graves y deben pagar por lesiones, muerte e indemnizaciones.

Por eso las diferentes compañías les ofrecen a sus clientes las pólizas que ellos escojan, salvo la de RC, que viene ‘pegada’, aún a la más pequeña.

“Uno puede adquirir tan sólo la de RC, pero si compra las coberturas para hurto parcial o total, o pérdida parcial o total, todas tienen amarrada la de RC”, dice Carlos Varela, de Fasecolda .

Varios montos La póliza del seguro automotor incluye unas siglas (por ejemplo: 100/100/200) que indican el monto de cada una de las coberturas que tiene la de RC. En este caso son 100 millones de pesos para daños a bienes, 100 para lesión o muerte de una persona y 200 millones para lesión o muerte de dos o más personas. Esos montos varían de acuerdo al tipo de vehículo, su valor, el riego que implica su uso y otros factores más, que cada aseguradora tiene en cuenta al momento de recomendar la póliza.

“El tomador es quien decide hasta cuál monto quiere proteger su patrimonio –asegura el ejecutivo de Fasecolda–. Sin embargo, las compañías le aconsejan siempre cubrirse lo más posible, pues los daños físicos y morales exceden muchas veces los materiales”.

Cabe aclarar que el seguro automotor opera cuando el Soat deja de hacerlo, es decir, cuando las lesiones de los implicados en el accidente exceden su cobertura.

Se presume culpable Otro factor a tener en cuenta es que, a diferencia de otras instancias jurídicas, la de la RC en accidentes de tránsito se entiende objetiva, no subjetiva, lo que significa que el conductor es culpable hasta que no demuestre lo contrario. “Esto sucede porque, en Colombia, conducir es considerado una actividad peligrosa –dice Rebeca Herrera, abogada especialista en seguros–. Cuando una persona se sienta frente al volante, sobre ella recae una presunción de culpa y es deber suyo demostrar lo contrario”.

Tan solo dos eventualidades eximen al conductor de asumir responsabilidad civil en un siniestro: cuando ocurre un hecho fortuito (el auto se sube a un andén porque la tierra tembló y lo desvió) o por culpa exclusiva de la víctima (el peatón iba alcoholizado o pasó bajo un puente peatonal). Paralelo al proceso civil, la Fiscalía, de oficio, arranca otro por lesiones personales a terceros cuando hay heridos. Si hay muertos, inicia una investigación por homicidio culposo.

¿Qué cubre? Caso distinto es cuando hay dolo al momento del accidente, si se comprueba que el conductor utilizó su carro para cometer un homicidio. “En estos casos, el seguro no paga”, recalca Herrera.

De hallarse ‘culposo’, la póliza de RC cubre daños patrimoniales y extrapatrimoniales: los primeros tienen que ver con el ‘daño emergente’ o todo lo que el conductor tiene que sacar de su bolsillo para resarcir a la víctima, y el ‘lucro cesante’, que se da cuando aquella queda con incapacidad permanente o su vehículo es de trabajo y se ve perjudicado económicamente con el choque.

En cuanto a los daños extrapatrimoniales, estos pueden ser morales (si la víctima era clave dentro de su círculo familiar) y fisiológicos (si, por ejemplo, pierde un brazo).

También pueden ser de ‘vida en relación’, cuyo ejemplo típico es aquel niño que queda huérfano de padre y madre y su vida supone un cambio de rumbo en lo económico y lo sicológico.

“Para medir el lucro cesante existen unas tablas especiales, en donde se tienen en cuenta aspectos como la expectativa de vida de la víctima y sus ingresos –explica Carlos Varela–. Para los daños extrapatrimoniales no hay fórmulas posibles”.

ALGUNAS CIFRAS DEL SECTOR.

Las aseguradoras tienen 1’171.000 vehículos particulares con póliza (incluida la de RC), de los 4 millones que ruedan por el país.

La póliza de seguro automotor cuesta anualmente entre el 2,5 y el 3,5 por ciento del valor de un vehículo promedio y sube si es de gama alta.

El 50 por ciento de las reclamaciones tiene que ver con daños parciales y entre el 10 y el 15 por ciento, con RC.

El 99 por ciento recae sobre bienes.

MÍRELA CON LUPA.

Para contratar una póliza de seguro automotor, tenga en cuenta estas recomendaciones: 1. Revise el valor. La compañía aseguradora le vende una póliza estándar, pero usted tiene la posibilidad de decidir si quiere más o menos cobertura.

2. Lea la póliza. La póliza es un contrato, que como todo contrato tiene dos partes: la aseguradora y el asegurado. Implica derechos y obligaciones, que si no se cumplen, el seguro no paga.

3. Avise de los cambios. Si, por ejemplo, ‘engalla’ su carro, el ideal es reportar esa novedad a la aseguradora, pues ella tendría todo el derecho a no indemnizar si comprueba que esa ‘engallada’ afectó la seguridad del mismo.

4. Analice los alcances. Algunas compañías le cubren si solo usted o cualquier miembro de su familia maneja su carro; otras dicen que no importa el carro que esté manejando, igual pagan; otras no desembolsan si quien iba manejando el carro asegurado no era el propietario...

5. Pida servicios extra. Asistencia jurídica, conductor elegido, carro-taller o ambulancia son algunos de los servicios que marcan la diferencia entre una compañía y otra.

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