A la ‘casa’ de sus sueños

A la ‘casa’ de sus sueños

Doscientos estudiantes de la Escuela Colombiana de Ingeniería se convirtieron en intermediarios del sueño de Carmen*: tener un techo para vivir con sus dos hijos.

08 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

Una meta recurrente entre miles de colombianos, pero que en el caso de Carmen está marcada por antecedentes de años de tragedias que hoy –gracias a su empuje y a la ‘chacita’, como le dice a la caja donde lleva los dulces que vende– tienen una pausa con la entrega de una casa prefabricada en el barrio Quindío, en Ciudad Bolívar.

Son 50 metros cuadrados , con dos habitaciones levantadas en un lote de su verdadera mamá (la biológica la regaló al nacer pues “era hija del 'patrón'”).

Del feliz término de este capítulo en la vida de Carmen también es reponsable la aguerrida voluntad de los futuros ingenieros industriales de la Escuela Colombiana de Ingeniería, a través del programa Un techo para Colombi a, quienes decididos a cambiar el esquema de cumplir con los trabajos educativos tradicionales para pasar una materia coincidieron en que hacían mucho más dándoles la vivienda a esta ‘ guerrera urbana ’ y a sus hijos, y por qué no, dejando la idea para replicar.

Historia de adversidades Y es que a pesar de l os golpes Carmen sonríe y da muestras de que el pasado es pasado... “En el 2001 –luego de años como trabajadora sexual– me convertí en vendedora ambulante de dulces, la única opción que me quedó tras varios intentos fallidos por conseguir empleo formal”. Incluso, vuelven a su memoria los días en que no soportó más de tres meses el chantaje de un antiguo cliente que se convirtió en su jefe en una fábrica de dulces, situación que, de todas formas, no opaca la alegría de tener, por fin y gracias a los jóvenes ingenieros, su techo propio.

Y es Karen, precisamente, miembro del grupo de estudiantes, quien recuerda cómo la clase de administración les dio las herramientas para empezar a formar 'empresas' y coger a Carmen como ‘conejillo de indias’ de su proyecto.

“Durante todo el semestre vendimos postres, manillas y muchas cosas hasta reunir los 6 millones de pesos que costó la casa prefabricada y la dotación para la familia”, recuerda Karen, quien recibió, junto con sus compañeros, el premio a la empresa más exitosa: ayudar con la construción de la casa prefabricada.

‘Dulces’ sueños, casa nueva Pero Carmen no desampara su ‘chacita’ que también merece un reconocimiento.

“Me ha dado para conseguir mis cosas pues de la plata mal habida no tengo ni una cuchara”, dice esta mujer que embaldosinó la cocina y ahora trabaja para vender los 50 helados que representan los 20.000 pesos que le cobra un vecino (experto y legal) por instalar el gas.

“Con lo que me quede de Rock al parque reuniré lo que me falta para enchapar el baño", asegura la Carmen ‘modelo 2007’ quien –se nota a leguas– es otra, que no duda en retomar la historia de su vida con la frente en alto, a la espera de su esposo Omar, con quien se casó hace tres años y quien paga una condena de 28 en la cárcel de Cómbita.

Una historia dura en la que el Sida también tiene una página, pues Carmen descubrió que es portadora y no por su antiguo oficio; fue su esposo quien la contagió. "Vea lo irónica que es la vida –agrega–, un día quería lanzarme de un puente porque no tenía 600.000 pesos para pagar un recibo del agua y ocho días después le estaba pidiendo a Dios que no me dejara morir por el virus.

“Ahí entendí que no me debía preocupar por bobadas y que, por ejemplo, no debía vender trago adulterado porque uno no puede pedir vida si atenta contra la de los demás”, relexiona quien ahora toma cursos de chocolatería para ofrecer en su 'chacita'.

*NOMBRE CAMBIADO .

¿Qué es Un Techo para Colombia?.

Con la premisa de que hay que hacer realidad los sueños pero con los pies en la tierra, la Fundación Vida Nueva erradica tugurios y lo ha logrado en 385 casos.

En un día reemplazan los cambuches de lata y de cartón por una casa prefabricada que vale 4'250.000 pesos.

Para pagar este costo buscan un padrino y la mano de obra la ponen voluntarios que donan su tiempo y, si los tienen, sus conocimientos.

El beneficiario pone el lote que debe ser legal y tener servicios públicos.

Otra opción es buscar un padrino que cubra la cuota inicial y el beneficiario es asesorado en la gestión de un subsidio para vivienda.

La familia también debe poner de su parte y demostrar que, primero, tiene la voluntad y la unidad necesarias para salir adelante. No se trata solo de entregarles las cuatro paredes sino de un trabajo social integral.

Luego está la capacitación para que estas mujeres puedan desenvolverse y ser competitivas en la vida laboral pues, la mayoría de ellas, son desplazadas y por ello caen en la prostitución. Esto con una desafortunada característica: es una 'herencia' que se transmite y perpetúa por generaciones.

una nueva vida.

"Es muy importante entender cómo viven las demás personas, que la realidad no es solamente la de uno y que la responsabilidad social no es sólo un asunto que está de moda porque baja impuestos o por una acreditación académica", explica Nohora Cruz, directora de la Fundación Nueva Vida, que acoge a 250 trabajadoras sexuales y que tiene una alianza con la Escuela de Ingeniería. Ella agrega que lo importante no es solo construir casas sino fortalecer los hogares y darles el primer impulso para que ellos sigan creciendo.

“Casi nadie cree en los jóvenes pero sí se espera todo de ellos para el futuro. Hay que ir formando a los ingenieros en la responsabilidad social, en el respeto por el otro y en entender que todos los oficios, por insignificantes que parezcan, son importantes pues con sus propias manos pueden contribuir a formar el país y la paz que necesitamos", concluye Nohora.

UN MENSAJE A LOS CANDIDATOS A LA ALCALDÍA.

¿Qué opina de Peñalosa? Lo comprendo en parte. Hay que reconocer que quitando los ambulantes se ve menos delincuencia en la calle y que las reubicaciones están bien, tengo amigas a las que les va bien en la nueva Plaza España. Es que este trabajo es muy estresante, hay que estar pendiente de que el carro no lo atropelle, cuidarse de la policía, sobornar, en fin… Pero es que uno tampoco puede tener una ciudad bonita (con calles nuevas y sin vendedores) a costa de gente desempleada.

¿Cómo le fue con Garzón? Por mí, que fuera hasta el Presidente. ¿Es que cuándo se había visto que entregaran un ‘kit’ escolar para cada niño? Además, nosotros necesitamos trabajar, si no hay nada más qué hacer serán más los ladrones y las prostitutas.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.