Por la lentitud

Por la lentitud

El poeta Borges escribió que se podría concebir el universo sin espacio pero no sin tiempo. El espacio depende de nuestro sentidos; tacto, gusto, olfato, vista. Somos memoria y, por eso, tiempo, no solamente los seres de carne y hueso, sino los de ficción. Al fin y al cabo, luego de nuestra muerte todos seremos irreales o, mejor dicho, tan reales como los personajes de la literatura. Las diferencias entre ser de carne o ser hecho de palabras se pierden en el tiempo. García Márquez, incluso antes de su muerte, es tan irreal como Arcadio Buendía. O al contrario, Macondo tan real como Aracataca.

08 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

La velocidad, supremo atributo de las culturas modernas, es tiempo y por esto vale preguntarnos si en las sociedades urbanas hay una aceleración del tiempo real. Sin embargo, vivimos el mismo tiempo desde la creación, antes no había tiempo; solo que ahora se fragmenta más. Desde la invención del reloj padecemos un mayor aceleramiento al intentar controlar el tiempo y con la invención del computador corremos: el tiempo virtual lucha con el real.

La velocidad se mide por tiempo recorrido. Los autos aún se miden por sus caballos de fuerza, pero resulta una medida anacrónica para lo virtual. El computador ya no se mide por caballos sino por conectividad y memoria, o sea, en cuánto tiempo me conecto y cuánto pesa mi memoria usada y la disponible.

Al inicio de los juegos olímpicos modernos, Atenas 1896, Thomas Burke corrió 100 metros en 12,0 segundos. En el campeonato mundial de atletismo en Osaka, que acaba de concluir, Tyson Gay los hizo en 9,84. Pasaron 111 años para ganar en tiempo real solo algo más de 2 segundos. Pero hace 100 años entregar una carta entre ciudades podría demorar 50 días y hoy, por correo electrónico, un mero segundo. Y hace 100 años se escribía quizá 10 cartas por año. Hoy hacemos 100 correos por día.

Volvemos entonces al inicio. Somos tiempo, pero debemos luchar para ganar espacio. Reducir la velocidad. Si las sociedades actuales son del consumo, una vía sería algo como hacen los del creciente movimiento urbano slow food, que demanda comer lento, natural y acompañado o hacer yoga por TV. Y si son sociedades de la información, se trataría de consumir menos noticias, donde más vivimos el aceleramiento moderno. Al leer esta columna se podrá advertir que no hemos desarrollado ninguna noticia. Solo pensamos en el tiempo. Para ganar espacio.

ciudadimaginada@yahoo.com

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