Suenan alarmas en medio de la fiesta del mayor consumo

Suenan alarmas en medio de la fiesta del mayor consumo

El martes pasado, mientras unas 4.500 personas compraban al menos un artículo en la Feria del Hogar, en Corferias, el gerente del Banco de la República, José Darío Uribe, en la Cámara de Representantes, manifestaba su preocupación porque el desborde del consumo en el país podrá hacer subir los precios. (VER GRÁFICOS: GASTOS DE LOS COLOMBIANOS)

08 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

Explicó el funcionario que si la gente sigue comprando al ritmo en que lo está haciendo, que es más veloz de lo que lo que crece la economía, eso mantendrá una fuerte presión en los precios y “las consecuencias de ese desequilibrio son más familias endeudadas y mayor inflación”, advirtió Uribe.

En el primer trimestre del año, la demanda –la suma del consumo, la inversión y las exportaciones– creció en el país 10,75 por ciento por encima del 7,98 por ciento que creció toda la economía.

De hecho, Uribe señala que mucho de lo que se compra actualmente es importado. “Esta mayor demanda se ha saciado con importaciones, que en un principio se explicaban por compras de maquinaria y equipos, pero en el último año se han disparado en bienes de consumo, y estos crecieron el 38 por ciento”, agregó el gerente del Emisor.

Además de la presión que puede acelerar los aumentos de precios, el aumento de las importaciones está ahondando el déficit comercial –la brecha entre unas importaciones más grandes que las exportaciones– lo que agrava el desequilibrio externo sobre el que ya expertos han advertido que puede llevar a una crisis de balanza de pagos si sigue aumentando.

Lo cierto es que el afán de comprar es evidente. Haier Andina, una marca que esta semana anunció su entrada al país, en el marco de la Feria del Hogar, y que no tenía dentro de sus planes realizar ventas, agotó las existencias de celulares y televisores LCD que tenía solo para la exhibición.

“Nos quedamos cortos de productos y nos sorprendimos por el interés del público. Fue necesario sacar todo lo que había en la bodega y luego direccionar a los clientes a almacenes como K-Tronix y Alkosto. Esas señales fueron las que llevaron a la casa matriz para llegar con fuerza al mercado colombiano”, señala Germán Ortiz, gerente de Haier en Colombia.

De acuerdo con Camilo Herrera, presidente de la firma Raddar, especializada en consumo, el desborde de las compras “se está dando solo en los estratos medio-alto y alto. Este año es evidente la inversión en compra de vehículos, porque están baratos. También en la transición de los consumidores de la línea marrón (VHS y televisores normales), a la línea gris (DVD, LCD, plasmas, nevecones). La mayor parte de estas compras se están realizando con tarjetas de crédito”.

Por esa razón el crédito ya está disparando sus alarmas: la primera, el aumento de la morosidad (ver nota anexa), y por eso, al Emisor no le ha quedado otra alternativa que aumentar las tasas de interés.

Aumenta la cartera morosa En los últimos 24 meses la tasa de crecimiento de las colocaciones de crédito del sistema financiero venía siendo alta, pero recientemente se ha presentado una desaceleración en el otorgamiento de préstamos y un crecimiento de la cartera morosa, en particular para la modalidad de consumo (tarjetas de crédito, préstamos para vehículos o viajes).

En julio, el saldo de todos los créditos otorgados sumó 113,6 billones de pesos, 29,3 por ciento más que un año atrás. Sin embargo, los préstamos vencidos alcanzaron 3,5 billones, lo que implica un aumento de 38,7 por ciento frente a julio del 2006. Los créditos en mora representaban en enero de este año el 4,8 por ciento del total, pero en julio subieron al 5,4 por ciento. El alza es atribuida a un mayor endeudamiento de la gente con intereses más altos, lo que lleva a más personas a no cumplir con sus obligaciones financieras.

Cuidado con sus créditos El crédito es la manera o alternativa de capitalizarse, a la que acuden las personas con menor liquidez o ingresos. También es una salvación a la hora de cubrir emergencias o deudas urgentes. Sin embargo, no se puede abusar de él.

Es una vía rápida para comprar un carro, un computador, un televisor de última tecnología, hacer un viaje o adelantar estudios.

El crédito ayuda a pagar directamente y a prorrogar en cuotas, que dan alguna facilidad de cumplimiento.

No es malo solicitarlo. Lo incómodo llega al no cumplir esas deudas con puntualidad.

Estas son algunas recomendaciones para evitar líos con el sector financiero: –No utilice todo el cupo permitido de sus tarjetas de crédito.

–Antes de endeudarse mida su capacidad de pago para que después no tenga problemas para responder.

–Cuando pague, aumente el monto de la cuota mínima, para reducir la deuda.

–Pague su crédito en el menor tiempo posible, así el saldo de la deuda bajará ligeramente y pagará menos intereses.

–No olvide pagar cumplidamente para que no se le acumulen muchos intereses.

''El consumo aumenta a un mayor ritmo que el crecimiento de la economía. Ese desequilibrio representa más familias endeudadas y mayor inflación”.

José Darío Uribe, gerente del Banco de la República.

El 56 % del gasto se va en casa y comida BERNARDO BEJARANO G. REDACTOR DE EL TIEMPO El colombiano promedio gasta 349.682 pesos mensuales, de los cuales más de la mitad (el 56 por ciento) se le va en comida y vivienda. Es poco racional cuando compra, prefiere los productos extranjeros pero adquiere los nacionales, y al final recuerda muy pocas de las marcas que eligió.

A esas conclusiones llegó Raddar S.A., que lleva cuatro años tomándole el pulso al consumidor nacional mediante más de 30.000 encuestas mensuales, en 13 ciudades, a personas mayores de 18 años.

En su estudio más reciente, basado en los registros de los últimos años, la empresa encontró un repunte importante en el gasto en transporte y comunicaciones, uno de los ocho grupos de consumo que maneja el Dane. Entre 1999 y el 2007, la participación de este rubro en el consumo global pasó de 13,9 a 18,4 por ciento.

“Es lógico: la gasolina lleva 7 años disparada y los celulares e Internet cogieron fuerza. Todos los hogares cayeron en esa trampa. Tanto, que los teléfonos móviles pasaron de ser una cosa inalcanzable a un producto que nueve de cada diez usuarios califican como bien de primera necesidad”, explica Camilo Herrera, el inquieto economista de 32 años que preside Raddar.

Vivienda ‘pesa’ cada vez menos El peso del gasto en vivienda, que en 1999 representaba el 28,7 por ciento de todo el consumo, se redujo en una proporción. Al final de este año, de acuerdo con las proyecciones de Raddar, no llegará al 24 por ciento.

“La crisis de las tasas de interés que comenzó en 1997 obligó a la gente a hacer lo imposible por pagar menos, desde entregar la casa e irse en arriendo hasta refinanciar sus deudas”, comenta Herrera. A esto se suma la disminución de las tasas hipotecarias, cuyo efecto se ha venido sintiendo desde el año pasado.

La segunda categoría de mayor crecimiento fue la de alimentos, que alcanzó un 32,3 por ciento de participación en el bolsillo de los colombianos (frente al 28,7 de 1999). En otras palabras, la tercera parte de todo el consumo nacional termina en el estómago.

Según Herrera, este aumento fue impulsado principalmente por el consumo en restaurantes. Para la muestra, el gasto per cápita en hamburguesas, que aumentó 9,3 por ciento en el mismo lapso.

Los 2,5 puntos porcentuales que ganaron los alimentos durante los últimos 8 años parecieran haber salido del grupo de vestuario y calzado, que se contrajo exactamente en la misma proporción, al pasar de 7,1 a 4,6 por ciento.

“Este es el único cambio que tiene una razón puramente económica: los precios relativos de la ropa y los zapatos han caído. Un vestido cuesta la mitad de lo que costaba hace 8 años, y la entrada de China en el juego tiene mucho que ver”, asegura el analista.

El consumo de salud y de educación, en cambio, no ha tenido grandes variaciones. Al parecer, al ser categorías prioritarias para la mayoría, se les reserva un mínimo de recursos sin importar lo que pase.

La misma invariabilidad se ve en cultura y diversión, cuya participación se mantiene en el rango del 3 por ciento, y en los gastos varios, que aumentaron apenas 0,3 puntos porcentuales y alcanzaron un 8,4 por ciento de participación en los gastos totales.

349.682 pesos gasta el colombiano promedio cada mes, de acuerdo con los cálculos de Raddar, una compañía que mide el consumo en 13 ciudades del país.

19 % de los encuestados en las cuatro capitales más grandes del país pidió dinero prestado para satisfacer su consumo. Cerca del 8 por ciento tuvo que recurrir a sus ahorros

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