La gestión de Chávez inquieta en E.U.

La gestión de Chávez inquieta en E.U.

La administración, los republicanos en el Congreso y hasta algunos demócratas ven con malos ojos, o al menos con una alta dosis de escepticismo, el papel del presidente Hugo Chávez en el intercambio humanitario o en un eventual proceso de paz en Colombia.

06 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

Según Michel Shifter, del Diálogo Interamericano, la principal objeción es que Washington se encrispa ante cualquier gesto que agrande aún más a Chávez. De ser exitosa su iniciativa, sostiene, y si por ella salen libres además los tres estadounidenses, la influencia geoestratégica del mandatario venezolano se catapultaría.

Les molesta aún más que sea Uribe, su aliado incondicional en la región, quien asuma ese papel.

El fondo radica en saber que cualquier avance de Chávez en la región es un retroceso de E.U., pues son obvias las ambiciones del presidente venezolano de ganarle terreno e influencia a E.U. en el área.

Pese a ello E.U., a regañadientes, probablemente permanecerá en silencio.

Por un lado nadie entendería que se oponga a gestiones que conduzcan a la liberación de los tres estadounidenses retenidos por las Farc. Y por el otro, criticar el rol de Chávez sería criticar al amigo, a Uribe, que ya está muy debilitado en Washington por los escándalos de la ‘parapolítica’.

Los más pragmáticos en la administración sostienen que la relación con Chávez ayuda a “suavizar” su imagen, pues emerge como un líder dispuesto a todo, incluso a otorgar concesiones a enemigos ideológicos, con tal de alcanzar la paz.

En otras palabras, Washington ve más daños en el fortalecimiento de Chávez que beneficios por la liberación de los estadounidenses y los secuestrados.

Aún así, se mantendría al margen.

Pocos creen que detrás del gesto de Uribe exista la doble intención de castigar a los demócratas por la oposición al Tratado de Libre Comercio y por el maltrato al que ha sido expuesto en sus recientes visitas a la capital.

Los analistas explican que el acercamiento obedece más al pragmatismo que ha caracterizado a Uribe en sus relaciones con Venezuela. Especialmente el que ha mostrando en temas económicos y comerciales. También subrayan como Uribe ya siente la presión de Europa, Francia en particular, donde el nuevo gobierno de Sarkozy ha convertido la liberación de Íngrid Betancourt en una prioridad El consenso general es que tanto Uribe como Chávez, pase lo que pase, saldrán beneficiados del episodio.

Uribe, dice Shifter, no cederá mucho. Pero solo el hecho de usar la carta Chávez en el caso del intercambio lo muestran como un líder dispuesto a tomar riesgos con las Farc. Si de carambola las Farc desiste de su demanda por el despeje de Pradera y Florida, el beneficio sería doble.

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