De paciente a turista en una misma cita

De paciente a turista en una misma cita

La presencia de Diego Armando Maradona la semana pasada en Bogotá, para someterse a un tratamiento estético en los dientes, confirma el reconocimiento en el exterior a la calidad de la medicina y la odontología colombianas.

04 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

Que el astro mundial del fútbol regrese a Colombia -hace dos años le hicieron en Cartagena una operación para reducir peso- es una de las mejores formas de promocionar los servicios de los profesionales de la salud.

La verdad, sin embargo, es que Maradona es uno más de los miles de extranjeros de los cinco continentes que, de tiempo atrás, han venido al país a poner su salud, su bienestar y su vida en las manos de cirujanos, odontólogos y otros especialistas del ramo.

Cifras de Proexport indican que aproximadamente el 3 por ciento de los visitantes extranjeros, unas 30.000 personas, llegan al país en busca de algún tratamiento médico.

Así, por ejemplo, la Clínica Barraquer, en Bogotá, atiende cada mes entre 300 y 400 extranjeros, algo así como el 10 por ciento de todos sus pacientes, según César Navarrete, subgerente operativo de la institución.

Otras prestigiosas clínicas y hospitales, tanto de la capital colombiana como de otras ciudades, manejan cifras más modestas, aunque no menos importantes. Bajo su sombra, también ha prosperado la venta de servicios relacionados con el turismo, así no haya todavía una articulación plena y coordinada de todos los negocios que se mueven en el sector.

A pesar de intentos recientes por organizar una cadena (clínicas, agencias de viajes, hoteles, restaurantes, transporte aéreo y terrestre, entre otros muchos negocios), los esfuerzos son fundamentalmente individuales o con una mínima coordinación entre algunos de ellos. Esto ha tenido como consecuencia la falta de estadísticas consolidadas, lo cual es de “mucha preocupación para Proexport”, señaló la vicepresidenta de Turismo de la entidad, Nubia Stella Martínez. El tema, dijo, ya está siendo trabajado por el Sena.

No obstante, la dinámica de este mercado ha propiciado algunas alianzas con claros beneficios para quienes intervienen en ella y de gran provecho para los pacientes extranjeros, quienes tienen la oportunidad de hacer turismo, según se lo permitan sus condiciones de salud. En Barranquilla, comentó Martínez, esto ha funcionado bien.

Cada mes, aproximadamente 120 extranjeros, el 2,5 por ciento de los huéspedes del Crowne Plaza Tequendama (Bogotá), arriban a este hotel específicamente por motivos de salud, comentó su gerente de Mercadeo, José Luis Polanco. Con algunos grandes operadores de turismo han diseñado paquetes a la medida del paciente, lo que incluye tarifas atractivas por estadías mínimas de cinco noches, transporte desde y hacia el aeropuerto y visitas a, por ejemplo, la Catedral de Sal en Zipaquirá, el cerro de Monserrate, Museo del Oro y reconocidos restaurantes y centros comerciales capitalinos.

La Clínica Reina Sofía, propiedad de Colsánitas, estructuró hace cerca de 20 meses un programa de cirugía bariátrica -como la que le hicieron a Maradona en Cartagena- y desde entonces atiende cada mes entre ocho y 10 extranjeros, cuyo promedio de estadía supera los 15 días. Vienen de Estados Unidos, Centroamérica, las Bahamas y hasta de Nigeria.

Andrés Ospina, quien hace parte de un equipo de tres cirujanos bariátricos de la clínica, señala que la demanda interna también es apreciable: desde el 2002 han pasado por sus instalaciones alrededor de 800 personas provenientes de la Costa Atlántica, el Valle, los Llanos Orientales, Huila, entre otros departamentos. Sus estadías son más cortas: en promedio ocho días.

El potencial del turismo que se deriva de las visitas por razones de salud es enorme, pues como advierte Alexandra Torres, directora de Bogota Convention & Visitors Bureau, “el turista deseable es el que compra cultura y salud por su gran capacidad adquisitiva”, y el objetivo de cualquier programa debe ser ofrecerle suficientes y atractivos servicios que lo lleven a prolongar su permanencia en la ciudad y en el país.

CASAS DE FAMILIA TAMBIEN OFRECEN HOSPEDAJE A EXTRANJEROS.

El programa de pacientes internacionales de la Fundación Santa Fe de Bogotá, que incluye trasplantes, cirugía bariátrica, cardiología, tratamientos dentales (implantes), cirugías estéticas en general, tratamientos de oftalmología, chequeo médico ejecutivo y tratamientos de ortopedia, contribuye con el 5 por ciento de los pacientes que cada mes hacen uso de su hospital universitario.

De acuerdo con información de la institución, los pacientes generalmente vienen acompañados y la mayoría de las veces se hospedan en hoteles cercanos a la Fundación.

No todas las personas que llegan a Colombia para asuntos relacionados con la salud se hospedan en hoteles de cinco estrellas. Como lo señala César Navarrete, de la Clínica Barraquer, por lo menos para Bogotá, otros establecimientos y hasta casas de familia en la zona norte, con habitaciones adaptadas, también alojan pacientes extranjeros.

3 por ciento de los visitantes extranjeros vienen al país por motivos relacionados con la salud.

Leve mejoría en la ocupación hotelera.

El Hotel Radisson de Cali, de la cadena Royal, adaptó un piso completo para hospedar a los pacientes que han sido objeto de trasplantes, e incluso de cirugías estéticas, y a los cuales se les dispensa una alimentación especial, como un valor agregado que les ofrece el establecimiento, además de traductor y acompañamiento permanente en sus salidas turísticas.

El hotel recibe alrededor de 120 pacientes anuales, provenientes de países tan lejanos como Israel y Japón, a quienes se les han hecho trasplantes de órganos en las clínicas caleñas. Sus estadías son largas -pueden durar hasta dos meses y aumentan el nivel de ocupación entre 2 y 3 por ciento -, dijo Jorge Serrano, gerente de la cadena, que en la capital colombiana tiene otros seis establecimientos con la marca Royal (Bogotá, Hacienda, Andino, Boheme, Pavillon y Radisson), todos situados en el norte, donde tienen su sede afamadas clínicas, como la Fundación Santa Fe de Bogotá, la Reina Sofía, Barraquer, Cardioinfantil y Shaio.

En Bogotá, no obstante, agregó, no manejan mucho el tema salud. A sus hoteles pueden llegar muchos huéspedes que vienen a cirugías menores y de quienes ni siquiera se sabe que están en esas diligencias. Cuando los identifican, “les ofrecemos toda la ayuda y facilidades disponibles para su recuperación”. Aún así, entre enero y agosto, el 11 por ciento de las reservas obedeció a asuntos relacionados con su salud.

El potencial de la llave salud-turismo es grande, y por esto Proexport ha seguido trabajando el tema, porque, como reclama Alexandra Torres, es necesario estructurar un paquete que sea un gana-gana para todos los actores involucrados.

55 mil dólares, aproximadamente, vale un trasplante de hígado en Colombia, mientras que en el exterior el costo de esa cirugía puede ser seis veces mayor (350.000 dólares).

Trasplantes, el fuerte del Hospital Pablo Tobón.

Gloria Lucía Lema, jefe de apoyo a pacientes internacionales y trasplantes, del Hospital Pablo Tobón Uribe, en Medellín, da cuenta de que por esta institución pasaron 156 extranjeros el año pasado. En el primer semestre del 2007 los registros ya sumaban 95.

Al hospital vienen ciudadanos de 35 países, entre los cuales Lema destaca los de Estados Unidos, Venezuela, las Antillas Holandesas, Centroamérica e Israel, muchos de los cuales, por tener estancias prolongadas, que pueden extenderse hasta 60 días en el caso de trasplantes de hígado, riñón o una combinación de las dos cirugías, aprovechan para hacer turismo, bien sea en la capital antioqueña y su área de influencia, o en otras zonas del país.

El acompañamiento a los extranjeros es integral: además hay apoyo logístico en hospedaje, transporte, cambio de divisas, etc., todo esto de acuerdo con las expectativas del paciente, quien encuentra que en la división de Gloría Lucía Lema hablan, además del español, francés, inglés y hebreo.

Las fortalezas del Pablo Tobón Uribe son reconocidas: trasplantes, ortopedia y urología... Las tarifas, al igual que en otras clínicas, son muy atractivas: un trasplante de riñón puede costar alrededor de 22.000 dólares, mientras que afuera fácilmente se mueve entre 80.000 y 100.000 dólares.

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