CÓMO HACER UN CHISTE

CÓMO HACER UN CHISTE

Dicen que con el salario mínimo vive uno. Pero no sobreviven dos. Sinembargo, a pesar de todo, es necesario conservar el buen humor. Por eso, hoy pretendemos ilustrar a los ingeniosos sobre el mecanismo para hacer un chiste. Se trata de ajustar piezas, como quien arma un motor. Como los motores, hay chistes de combustión interna, que son los que al contarlos la gente se ríe para sus adentros. Los hay de explosión, los cuales hacen estallar de risa al más serio. Y hay chistes de chispa retardada, que son los que hacen reír a la gente cuando el cuentachistes se ha ido.

10 de diciembre 1994 , 12:00 a. m.

Para armar uno, primero que todo colóquese un overol de colores ridículos. Lávese las manos de pecados y prejuicios. Agudice el caletre y aliste bastante guasa. Revuelva en una chistera limpia unas dos libras de gracia y tenga a mano un desternillador estrella.

Busque luego un soporte consistente y entrelácelo con una abrazadera bien engraciada . Si ve que no le queda muy consistente, póngale arandelitas. Si le falta, eche mano de un churrusco para que hagan contacto los cosquillómetros.

El motor debe haber sido probado, sobre todo en el funcionamiento de los despistones . También hay que revisar que el auditorio tenga bien asegurado el bloque. Que no se le vaya a saltar a nadie. Además hay que tener mucho cuidado en que el acelere no sea excesivo, pues se corre el peligro de que a un oyente se le salten los casquetes... dentales.

La calibración tiene que haber sido medida, preferiblemente al oído. El motor de un chiste debe estar full de Esso, de lo otro, de aquello, de lo de más abajo... No debe quedar escape de humores negros y ofensivos para no contaminar el ambiente.

Se le puede echar un aditivo verde, pero en una cantidad muy medida. Este aditivo va de acuerdo al terreno donde ruede el chiste. Porque a veces debe ser blanco o rosado, de bajo octanaje. La parte eléctrica debe tener la chispa adelantada.

Cuando todo esto esté bien revisado, póngalo a funcionar en un recinto cerrado. Hágale una prueba de fuerza. Si le quedó débil, no se lo suelte a nadie. Si le quedó con suficiente fuerza y gracia, échelo a rodar, pero no dé garantía de duración, ni de éxito. Porque un buen chiste depende de quién lo suelte. Y un mal cuentachistes puede arruinar al mejor inventor, además de hacerlo quedar en ridículo. Hacer, pues, un chiste, tiene su chiste.

Ah, cierto, ibamos a hablar del salario mínimo, pero eso es un chiste cruel.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.