¿Por qué renunció de la Contraloría el hombre que investigó al Senado?

¿Por qué renunció de la Contraloría el hombre que investigó al Senado?

Hace una semana, y tras revelar un informe sobre anomalías en la administración del Senado de la República, Mauricio Gaona Bejarano, contralor delegado para la Gestión Pública, renunció irrevocablemente al cargo.

03 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

En su carta de retiro, Gaona –hijo del magistrado Manuel Gaona, muerto en el Palacio de Justicia– atribuye su salida a razones de seguridad (él y su familia fueron amenazados de muerte) pero también a convicciones personalesy profesionales.

¿A qué se refiere? ¿Salió de pelea con el contralor Julio Cesar Turbay Quintero? Gaona, quien alcanzó a proferir unas 40 sanciones contra funcionarios (la mayoría, alcaldes) durante los 10 meses que estuvo en la entidad, accedió a hablar del tema.

¿Por qué esa salida tan abrupta de la Contraloría? Principalmente, porque uno puede asumir sus propios riesgos, pero es difícil poner en riesgo a la familia. Mi experiencia me dice que esas cosas hay que tomarlas en serio.

¿A qué se refiere cuando habla de convicciones personales y académicas? A la concepción que tengo del control fiscal y de la autonomía de las investigaciones. Después de observar, en la práctica, cómo se ejerce ese control, concluí que no estaba de acuerdo con la forma de enfrentar la corrupción y no era legítimo de mi parte continuar en la entidad.

¿Podría ser más concreto? Parte del origen mismo que tiene la institución. Podría adquirir mayor autonomía e independencia si la elección del Contralor es igualmente autónoma. No me parece, académicamente hablando, que lo elija el Congreso, que es sujeto de control; y que los contralores delegados sean de libre nombramiento. Se debía fortalecer la carrera administrativa y al Contralor lo debían elegir las altas cortes.

¿Esa falta de autonomía la sitió en algún caso? Siempre que se tengan que salir a explicar decisiones de última instancia que toman organismos de control, se cuestiona ese principio.

En otras palabras, no estuvo de acuerdo con que el Contralor saliera a justificar la auditoría en el Senado...

Preferiría no referirme a ese particular.

Pero dicen que su renuncia también se debió a posibles inconsistencias en ese informe. ¿Qué hay de cierto? A los 33 años, uno no quisiera tener de enemigo al Congreso. Pero si a mí me preguntan si volvería a firmar esa auditoría, contestaría que lo volvería a firmar un millón de veces. La justicia no se negocia, se aplica y es la política la que está al servicio de la ley, no la ley al servicio de le política. Con esos principios yo no transijo. ¿De dónde cree que vienen las amenazas contra su vida? R esulta difícil saber qué intereses pudieron resultar afectados con las investigaciones a mi cargo. La auditoría al Senado era tan solo una de las cerca de 30 que adelantábamos con mi equipo en entidades del Estado de primer orden. Y ya teníamos listo un cronograma de trabajo para revisar toda la nómina de la Cámara, a la Cancillería y a algunas superintendencias. Pero las amenazas llegaron cuando estábamos haciéndo la investigación en el Senado.

¿Recibió presiones para bajarle el perfil a esa auditoría, que creó tanta expectativa? Directamente, no recibí presiones. Procuré estar distante de la posibilidad de que se me sugiriera algo.

Y entonces, ¿por qué le sugirieron moverlo de puesto dentro de la propia Contraloría? Las razones que medieron eran fundamentalmente de seguridad.

¿Cómo quedaron las relaciones con el contralor Tuirbay Quintero? Con respeto pero distantes.

¿Qué va a pasar con sus investigaciones? Espero que se apoye y respete el trabajo de las personas que integran mi equipo. Es gente íntegra y profesional.

¿Qué va a hacer ahora? Las circunstancias hacen necesario que me vaya por un tiempo del país. Y espero que, después de adelantar unos estudios, pueda volver.

‘‘La justicia no se negocia, se aplica y la política es la que está al servicio de la ley, no no la ley al servicio de la política. Yo no transijo con esos principios.

Dice Mauricio Gaona, excontralor delegado para la Gestión Pública.

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