Bogotá: lo que está en juego

Bogotá: lo que está en juego

Más allá de quién haya ganado el debate de los cuatro candidatos a la Alcaldía de Bogotá que encabezan las encuestas, adelantado el jueves por la noche por Citytv y EL TIEMPO, las dos horas de intercambio televisado dejaron en claro un riesgo y una paradoja. Por una parte, la campaña para las elecciones del 28 de octubre en la capital corre el peligro de convertirse en un debate monotemático –sin mayor sustrato técnico– entre partidarios de hacer TransMilenio por la carrera 7a. y amigos del metro.

02 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

Por otra, no deja de ser toda una sorpresa que Enrique Peñalosa parezca más identificado con la alcaldía de Lucho Garzón que Samuel Moreno. Que el candidato del Polo Democrático se haya “dejado robar” a Lucho de Peñalosa suscitará más de un debate dentro de ese partido.

Los invitados eran quienes ocupan los primeros cuatro lugares en las encuestas: los dos favoritos y William Vinasco y Antonio Galán. Insumos importantes para las preguntas –varias de las cuales se les hacían por primera vez– fueron el minucioso trabajo realizado por el Informe de Desarrollo Humano para Bogotá, del PNUD, así como el trabajo del proyecto ‘Bogotá, cómo vamos’. Las respuestas mostraron acuerdos básicos en ciertos temas y puntos altamente polémicos.

Todos reivindican la administración de Lucho Garzón y coinciden en su preocupación por la calidad del aire de la capital, en la necesidad de producir un diésel limpio y en su oposición al traslado de empresas a ‘parques limpios’ fuera de la ciudad, por el impacto en el recaudo impositivo y el empleo.

* * * * Con el reto que tiene Bogotá con la educación de sus jóvenes –todos señalaron la falta de alternativas para los más de 80.000 bachilleres que se gradúan cada año– empezaron las diferencias. Se polemizó sobre la construcción de infraestructura y el manejo directo de la educación pública frente al modelo de colegios por concesión, así como sobre el papel de la Universidad Distrital.

La gran diferencia, como era de esperar, estuvo en si hacer TransMilenio por la 7a. o construir un metro. No es de extrañar que este tema se esté volviendo central en la campaña. Después de una década de buenas administraciones y avances en la cultura ciudadana, hay una serie de principios básicos que casi todos los candidatos comparten, y es lógico que los desacuerdos se concentren en dos o tres temas. Lo malo es la forma en que se está realizando este debate. Y que lo mismo ocurra con otros temas.

* * * * La discusión sobre el gravísimo problema de movilidad que sufre Bogotá parece reducida a la tercera fase de los articulados rojos. ¿Cuánto vale el metro? ¿Quién y cómo lo va a pagar?¿Cuánto tiempo tarda la construcción? ¿Cuáles son las rutas para la primera línea? Moreno –su gran defensor– tiene mucho que explicar. Y sus contradictores deben aportar datos y elementos más aterrizados en favor de TransMilenio. En ambos campos falta una visión de largo plazo de la movilidad y se corre el riesgo de que la campaña se polarice sin ofrecer los elementos de fondo que demanda este tema crucial.

En esta materia, sorprende que el ‘continuista’ de Garzón sea Peñalosa y no Samuel Moreno. TransMilenio es una diferencia muy gruesa. Y, junto con el resultado de la elección, plantean no pocos interrogantes sobre el futuro del Polo Democrático y de Lucho como presidenciable para el 2010 (no hay que olvidar que pesos pesados como Gustavo Petro y Antonio Navarro no apoyaron a Moreno en la consulta interna).

La falta de concreción y de discusión técnica no solo afecta el debate sobre movilidad. En seguridad, los candidatos reconocen las reducciones de las tasas de homicidio, pero a la hora de plantear alternativas para los problemas actuales (hurtos y lesiones personales) no presentan propuestas concretas, ni se habla de una política de convivencia. Temas de educación claves, como la articulación de la formación con la empresa, el primer empleo, la calidad, la deserción o la segunda lengua, quedaron por fuera.

Para no mencionar otras áreas de política urbana.

* * * * Hay asuntos verdaderamente estratégicos que poco figuran en la campaña. Por ejemplo, ¿qué ciudad queremos en el año 2025 y más adelante? ¿A qué economías le apuesta Bogotá en la competencia global? ¿Cómo será la continuidad de la atención a los más pobres? ¿Hay planes para enfrentar el éxodo de los más ricos (que se van junto con su tributación) a los ‘suburbios’ de municipios vecinos? En fin... Empiezan a diferenciarse propuestas, pero los candidatos están en mora de explicar cuál es el modelo de ciudad que proponen y cómo encajan en él piezas como TransMilenio y el metro, que no por importantes dejan de ser eso, piezas del gran rompecabezas de esta megalópolis de ocho millones de habitantes. Más allá de las frases de cajón, los aspirantes a gobernar la capital les están debiendo a los bogotanos fórmulas y respuestas menos gaseosas. Aún tienen dos meses para aterrizarlas.

editorial@eltiempo.com.co .

Los candidatos a la Alcaldía de la capital están en mora de presentar al electorado sus modelos de ciudad.

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