Betatonio se resiste a apagar y a marchar

Betatonio se resiste a apagar y a marchar

Julián Domínguez, un alto ejecutivo de una multinacional, recuerda que uno de sus planes favoritos cuando apenas era un adolescente y estaba en furor la fiebre del betamax traído de San Andrés, era alquilar las más recientes películas en las videotiendas de Betatonio que se hicieron populares en la década de los 80 en Bogotá.

02 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

El plan de viernes en la tarde, se completaba con la pedida de un domicilio a la no menos famosa Pizza Nostra para acompañar el rato de esparcimiento del grupo de amigos que se reunían cada semana para ver cintas tan famosas como ‘La guerra de las galaxias’ o la saga de James Bond.

Hoy las cosas han cambiado. La Pizza Nostra apenas es un recuerdo de juventud, pues desapareció del mapa de los restaurantes de comidas rápidas y varias de las tiendas de Betatonio, otrora tan populares, están liquidando inventarios en un intento por reacomodarse a las nuevas circunstancias de mercado, que les exigió reducir la operación.

En algunos de los puntos están vendiendo DVD a 15.000 pesos y cinco películas en formato VHS por 10.000 pesos. “Hay bastantes títulos para escoger”, dijo uno de los vendedores tras aclarar que en esa tienda, ubicada en el noroccidente de la capital, ya no se está prestando el servicio de alquiler.

Aunque los dueños de Betatonio prefieren continuar manejando un bajo perfil, sí le confirmaron a EL TIEMPO, que están en proceso de cerrar algunos puntos para tratar de seguir adelante con un negocio de 27 años de existencia que no ha sido ajeno a los estragos de la piratería, que se ha tomado cada semáforo de las ciudades.

Pero también a las videotiendas les ha tocado enfrentar la llegada de la televisión por cable, la satelital, el ‘boom’ de las parabólicas, así como la venta de videos al granel en las grandes superficies.

De al menos 30 Betatonios que existían en las décadas de los 80 y los 90, hoy quedan al menos 6. Y de los 5.000 empleados, entre directos e indirectos, que llegó a tener la cadena hoy la cifra no supera los 30.

La idea de montar esta empresa netamente familiar, nació alguna tarde en un pueblo de tierra caliente donde Manuel Alzate, su gerente, viajaba constantemente a vender sandalias plásticas y algunas prendas de vestir que le fabricaba una conocida en Bogotá.

Con el capital que fue formando se metió al negocio del entretenimiento y fue así como abrió la primera tienda el 28 de febrero de 1980, la cual estaba ubicada en la calle 34 con avenida 28. A partir de ese momento comenzó a crecer y fue inaugurando nuevos locales en varios puntos de la ciudad a donde llegaban familias enteras a alquilar las videocintas de moda, colgadas en exihibidores giratorios de metal.

En el libro ‘A puro pulso’, el periodista Hollman Morales cuenta que Alzate, que nació en Aranzazu (Caldas), se repartía entre sus estudios de administración de empresas, la venta de ropa y el manejo de las videotiendas, que curiosamente en un comienzo se llamaban ‘Betamax Club Tonio’. Fueron los clientes que finalmente popularizaron el nombre de Betatonio a pesar de que no era del todo del agrado de su propietario.

Paradójicamente, cuentan allegados, la entrada de la competencia extranjera con.

Danza de los millones.

Según cifras de la industria del cine y video, el año pasado se incautaron 6,5 millones de películas piratas y en lo corrido de este año van un poco más de tres millones.

Gracias a la reforma al Código Penal que se hizo el año pasado y que elevó las penas para quienes se dedican a la piratería de 4 a 8 años de cárcel y hasta 12 años en caso de que se presenten agravantes, en los últimos meses se han producido unas 30 condenas. No obstante el problema continúa siendo de unas magnitudes gigantescas pues según fuentes en la industria, mientras que la industria legal no vende mas de 500.000 copias al año, en tres operativos realizados por las autoridades en un día se puede llegar a incautar ese mismo número de copias ilegales.

Mientras el costo de una película pirata es de 700 pesos, el producto al consumidor es de 4.000 pesos, quien es engañado por la mala calidad.

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Paradójicamente, cuentan allegados, la entrada de la competencia extranjera contribuyó a fortalecerla porque tuvo que ingeniárselas para ofrecer nuevos servicios y poner en práctica estrategias de mercadeo para atraer clientes.

Lo propio ocurrió con la llegada de nuevos formatos el VHS y luego con los DVD, que han causado una revolución en la industria del entretenimiento pero que han sido ‘la cereza en el postre’ para la piratería.

Como negocio que se respete, no estuvo ajeno a las querellas en instancias gubernamentales para defenderse de la competencia desleal según consta en la Superintendencia de Industria y Comercio, como cuando se enfrentó en el 2004 a uno de los pesos pesados por un caso de publicidad.

A pesar del panorama, que no es el más halagador, una fuente comenta que Betatonio logró capotear la ‘embestida’ de la competencia con una estrategia de negocios parecida a las de las tiendas de barrio con la llegada de las grandes superficies.

La cercanía con los clientes y el trato casi familiar con el vecindario, son quizás algunas de las características que han logrado mantener la empresa en la memoria de los bogotanos, y dando la pelea.

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