Lo que cedieron y lo que ganaron

Lo que cedieron y lo que ganaron

En el encuentro de los presidentes Álvaro Uribe y Hugo Chávez, el pasado viernes en Bogotá, todos cedieron algo y todos ganaron algo. Esa podría ser la mejor conclusión de la cita de casi 8 horas (la más extensa de las 11 que han tenido hasta ahora) que los dos mandatarios y sus equipos de trabajo sostuvieron en la hacienda de Hato Grande.

02 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

En cuanto al acuerdo humanitario, que fue el tema principal del encuentro, aunque en su discurso aún parece radical, pues mantiene lo que él llama “inamovibles” (no despeje y que los guerrilleros liberados no puedan volver a delinquir) en los hechos el presidente Uribe, hay que admitir, ha cedido.

Y Uribe comenzó a ceder desde cuando aceptó que Piedad Córdoba, una de sus más duras críticas –lo ha calificado de “paramilitar”– asumiera el papel de facilitadora en este proceso.

El Presidente volvió a ceder luego cuando admitió que el mandatario venezolano, Hugo Chávez, se metiera en la escena. Desde la administración Pastrana, Chávez había insistido en ayudar en la búsqueda de la paz colombiana, solo a condición de que el gobierno se lo permitiera.

Y volvió a ceder este viernes, cuando autorizó al presidente Chávez a reunirse con miembros de las Farc en su país. Y ahí no paran las concesiones de Uribe. Dio vía libre para que, también su vecino presidente, ayude a destrabar los agónicos diálogos con el Eln.

En todos estos casos, al entregar algo, Uribe también ha ganado un gran aliado para trabajar por la solución de problemas que le han generado grandes dificultades a su gobierno.

Chávez Es claro que también Chávez, en aras de mostrar su disposición al entendimiento, entró aportando. Antes de venir a hablar con Uribe, ya había ordenado el indulto de 41 supuestos paramilitares que, según su versión, llegaron hasta su territorio para asesinarlo.

Y un hecho muy significativo que tuvo que sensibilizar a Uribe fue su concesión de volver a la Comunidad Andina de Naciones (CAN), algo que el mandatario colombiano casi le había suplicado.

El retorno de Chávez a la CAN fortalece a Uribe, quien se había quedado casi solo evitando la desintegración de este bloque comercial, tan estratégico para su política económica.

Chávez había dicho que no volvería a este grupo. Pero, el anuncio del viernes, a la vez que significa una reconsideración de sus sentencias, también lo convierte en el salvador de esta comunidad que, a su vez, podría ser la piedra angular de su soñada integración latinoamericana a través de la Unidad de Naciones Suramericanas (Unasur), aprobada recientemente en Isla Margarita.

La senadora Piedad A Piedad Córdoba, sus compañeros de bancada en el Partido Liberal le han cobrado su acercamiento a Uribe, después de ser uno de los íconos de su oposición. Pero esa concesión le ha comenzado a significar un papel histórico, al lograr el punto más alto hasta ahora en la búsqueda de una solución al intercambio humanitario.

Piedad no solo logró que Uribe y Chávez se sentaran a manteles a buscar fórmulas para la liberación de los secuestrados, sino que miembros de las Farc aceptaran volver a una mesa de negociaciones.

La senadora liberal, que se queja de haber sufrido el rechazo público por su oposición a Uribe, gana ahora, inevitablemente, un reconocimiento a su audacia política.

Las Farc Aunque está por verse su real voluntad de paz, el aceptar la invitación del presidente Chávez a dialogar, es un paso, no solo para el acuerdo humanitario, sino que este hecho podría abrir una puerta para explorar la vía del entendimiento político, que hasta ahora no ha logrado con Uribe.

Amo a Colombia, tal cual amo a Venezuela…Ojalá podamos ser útiles en este tema puntual del intercambio humanitario”.

Hugo Chávez, presidente de Venezuela Ecos de la visita de Hugo Chávez.

Qué puede venir tras estos acercamientos presidenciales .

Como resultado de la nueva etapa en las relaciones bilaterales, a las que se acaba de agregar un mayor contenido político, se ve venir el fortalecimiento en el continente de la llave Uribe-Chávez, desde esquinas ideológicas contrarias, a la que muchos no le apostaban.

La solidez de esa alianza, ahora fortalecida, cobra especial fuerza por los contenidos políticos y económicos que la sustentan.

Vendrá la resurrección de la nueva Comunidad Andina de Naciones (CAN), como la llamó Chávez. Ahora con otro aliado importante, la presencia de Chile, otra de las economías más sólidas del continente latinoamericano.

Vendrán los diálogos de Caracas con las Farc, la primera aproximación política del presidente Álvaro Uribe con esta organización, su principal enemigo, al que no ha dejado de llamar terrorista un solo día.

Vendrá un nuevo tiempo de esperanza en un proceso de paz con el Ejército de Liberación Nacional, también a partir de lo que el presidente Chávez logre hacer desde Caracas.

En materia energética se inaugurará este 12 de octubre el gasoducto binacional guajiro, primer paso para un poliducto interandino que luego se extenderá hasta Centroamérica y el sur del continente.

Vendrá, inevitablemente, el fortalecimiento del intercambio comercial entre Colombia y Venezuela, que según los expertos, podría superar este año la cifra récord de 5 mil millones de dólares.

Si las cosas se materializan como los presidentes Uribe y Chávez las trazaron el pasado viernes, lo que está por venir entre los dos países, será una especie de época dorada binacional y sin duda serán los dos hombres más influyentes de esta parte del mundo.

Mientras tanto, los familiares de los secuestrados seguirán a la espera de que estos acercamientos den sus frutos y finalmente sus parientes recuperen la libertad. Para ellos, Chávez simboliza su única esperanza de solución.

Ecos de la visita de Hugo Chávez.

El presidente Chávez terminó yéndose a las 3 de la madrugada de ayer.

Inicialmente el programa oficial establecía que se iría a las 3:45 de la tarde del viernes.

En la reunión que se realizó en la casa del embajador estuvo gente del Polo Democrático, como el presidente de ese partido Carlos Gaviria y el senador Gustavo Petro.

La senadora Piedad Córdoba tuvo que esperar cerca de 20 minutos frente a la puerta de la casa para que le autorizaran el ingreso.

Un grupo de familiares de secuestrados, especialmente de policías y soldados, estuvo bregando para hablar con Chávez, pero no lo logró.

Los que si lograron hacerlo fueron cuatro familiares de guerrilleros presos.

Le llevaron al mandatario venezolano artesanías de los detenidos y un camiseta marcada.

La última reunión fue con un grupo de militares en retiro

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