LA FIDUCIA: UNA EXCELENTE ALTERNATIVA PARA INVERTIR

LA FIDUCIA: UNA EXCELENTE ALTERNATIVA PARA INVERTIR

A pesar de tener sus orígenes tanto en el derecho romano, con el pactum fiduciae, como en el derecho anglosajón, la fiducia ha tenido un desarrollo reciente en nuestro país. El primero era un acuerdo entre dos personas, mediante el cual una de ellas transfería a la otra uno o más bienes con el fin de que cumplieran una determinada finalidad; en el segundo caso, se trataba el concepto de los uses (hoy llamados trust) que eran compromisos de conciencia adquiridos por una persona al recibir los bienes que le eran entregados por otra.

12 de diciembre 1994 , 12:00 a. m.

En Colombia, desde 1923 se creó un espacio legal para esta figura, cuando sólo podía ser desarrollada por los bancos a través de su sección fiduciaria; posteriormente en 1971 se permitió, mediante una disposición del Código de Comercio, que esta actividad también fuera desarrollada por sociedades anónimas independientes, diferentes de los bancos, dando origen así a las Sociedades Fiduciarias.

En 1990, mediante la Ley 45 de Reforma Financiera, se dispuso que el negocio fiduciario sólo podía realizarse por parte de esas Sociedades Fiduciarias, motivo por el cual desaparecieron las secciones fiduciarias de los bancos, transformándose en sociedades filiales.

La fiducia se caracteriza principalmente por la confianza del cliente hacia la fiduciaria y de ésta hacia su cliente; por esta razón es que se afirma que los negocios fiduciarios son intuite persone. Dicha confianza se deposita en un gestor profesional que es la sociedad fiduciaria, que gestiona y cumple el encargo; para cumplir esa finalidad específica realiza una separación absoluta de bienes; es decir, la fiduciaria mantiene una separación total entre su propio patrimonio y los bienes que le entregan los clientes; cuando la fiducia se hace a través de un contrato de fiducia mercantil se constituye un patrimonio autónomo.

Cuando un inversionista entrega a dicha entidad una suma de dinero con el fin principal de que ésta la invierta rentablemente en títulos u otros activos, está celebrando una fiducia de inversión o fideicomiso de inversión. Así mismo cuando le es entregado a la sociedad inmobiliaria un bien inmueble con el fin de desarrollar un proyecto de construcción inmobiliaria, el fideicomiso es inmobiliario. El fideicomiso es por administración si cobija todos aquellos negocios o productos fiduciarios en los cuales el fideicomitente entrega a la fiduciaria un bien diferente de dinero, con el fin de que ésta lo administre en la forma prevista en el contrato.

Los contratos fiduciarios pueden ser de encargo o de fiducia mercantil; el primero se asemeja a la figura del mandato, en la cual la fiducia es una mera administración de los bienes conservando el fideicomitente la propiedad de los bienes entregados en fiducia. En este caso aparece la modalidad de fiducia pública creada por la Ley 80 de 1993 por la cual las entidades públicas pueden encargar la administración de recursos vinculados a contratos, sin generar un patrimonio autónomo.

Por otra parte, en la fiducia mercantil el fideicomitente se desprende de la propiedad de los bienes que entrega, sacándolos de su patrimonio y entrando a conformar un patrimonio autónomo.

Lo más interesante de la fiducia es la variedad de productos y negocios que se pueden llevar a cabo con su aplicación: los Fondos Comunes Ordinarios y Especiales, Fondos de Pensiones, entre otros, que son básicamente fideicomisos administrados en forma colectiva y los encargos fiduciarios específicos que son administrados individualmente; la fiducia inmobiliaria, anteriormente mencionada; la fiducia en garantía, mediante la cual un deudor, persona natural o jurídica, transfiere o no la propiedad de los mismos, los entrega a una fiduciaria con el fin de garantizar con ellos o con su producto el cumplimiento de una o varias obligaciones, en beneficio de uno o varios acreedores; la fiducia de titularización; la fiducia de administración de emisiones de bonos o de papeles comerciales, y la fiducia de administración de tesorerías empresariales.

Hay dos indicadores que muestran la actividad del sector fiduciario en la actualidad: aparecen con el 21,4 por ciento del total del volumen transado en la Bolsa de Bogotá (equivalente a 1,8 billones de pesos), como líderes entre los inversionistas institucionales del sector financiero, para el período comprendido entre enero y septiembre de 1994. Además, el número de sociedades afiliadas a la Asociación de Fiduciarias, a la fecha, es de 48.

(*) Tomado de la Cartilla Fiduciaria, publicada por la Asociación de Fiduciarias 1994.

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