NIDO NAZI EN ARGENTINA

NIDO NAZI EN ARGENTINA

Antes de ser delatado, Erich Priebke paseaba orgulloso sus 83 años por las empinadas calles de San Carlos de Bariloche como un digno ciudadano alemán, tan inmigrante como los miles de húngaros, italianos y chilenos que contribuyeron a levantar este escondido centro turístico argentino, a orillas del apacible lago Nahuel Huapi.

11 de diciembre 1994 , 12:00 a. m.

El hombre pagaba sus impuestos, administraba un colegio del cual era propietario, pertenecía a la respetable colonia alemana, presidía la Fundación Cultural Germano-argentina y era dueño de una clínica de maternidad. Sólo los muy suspicaces entrevieron algo sospechoso cuando, a comienzos de este año, a los alumnos de su colegio se les prohibió ir a ver La lista de Schindler .

Priebke se desenvolvía como todo un Nyc (nacido y criado en Bariloche) y, con eso, nada podía estar en su contra. Ser Nyc sin haber nacido en Bariloche era un mérito difícil de alcanzar. A el se había hecho sobradamente acreedor por sus 46 años de vida en la boscosa zona y por el aporte en obras que hizo a la ciudad , según dice un mesero de los muchos cafés del lugar. Para Karina, una joven que nació hace veinte años en la clínica del alemán, era un ciudadano excelente. Se le consideraba con mucha guita (plata) .

Por eso, la cerrada sociedad de San Carlos de Bariloche quedó con la boca abierta cuando supo de sus andanzas, antes de pisar suelo argentino.

El caso es que Erich Priebke fue un importante jerarca nazi, destinado en Roma durante la ocupación alemana como enlace con el alto mando alemán, en el grado de capitán de ejército. Un SS que, además, participó en la ejecución de 335 italianos antifascistas, en marzo de 1944. De ellos, setenta eran judíos y, según un periódico argentino, Priebke fue el encargado de verificar las muertes y apilar los cadáveres. El fusilamiento fue una venganza ordenada por Hitler, ante la muerte de 33 soldados alemanes. Se le conoce como la matanza de las Fosas Ardeatinas , unas cuevas hoy abandonadas, localizadas en las afueras de Roma.

Los comunistas italianos atentaron con bomba contra 33 soldados alemanes. Después vino la orden de matar a diez italianos por cada alemán muerto en ese hecho, a menos que se presentaran los autores , explicó, con desparpajo, el propio Priebke, una vez descubierto.

Los periodistas de la ABC estadounidense que lo hallaron, le recordaron que en los interrogatorios constaba que había asesinado con sus manos a dos prisioneros, en el mismo episodio. En la guerra esas cosas suceden; muchos murieron en todo el mundo y muchos mueren aún , respondió. Sin embargo, el locuaz nazi negó, luego, haber dicho lo que dijo.

Detención domiciliaria Desde mayo pasado, Priebke está detenido por orden de un juez federal, a la espera de lo que resuelva la alta justicia argentina frente al pedido de extradición hecho por Italia. Pasa los días en su propia casa-clínica ( Sanatorio y Maternidad Bariloche ), un sobrio y pequeño edificio que permanece bajo custodia de la Prefectura Naval y la Policía Federal. Cumpliendo turnos de 24 horas, guardias armados lo vigilan.

Es posible que entre las ventajas de ser Nyc esté el gozar de arresto domiciliario debido a decaimiento anímico , en clínica propia, aunque sea de maternidad, y siendo hombre. Hasta allí se ha trasladado el juez a escuchar su declaración.

A Priebke -inexplicablemente nunca se cambió el nombre- lo delató su colega nazi, Reinhard Kopps, otro alemán tan respetable como él que también vivía en Bariloche y que fue descubierto por los caza-nazis del Centro de Documentación Judía Simón Wiesenthal, que lo pillaron a pesar del falso nombre: Juan Mahler.

Kopps vivió cuarenta años en Bariloche. Fue detectado en 1993 y aprovechó el escándalo sobre Priebke para esfumarse. Los del Wiesenthal lo contactaron para obtener el financiamiento de grupos neonazis en Europa, trampa en la cual cayó.

Las razones por las cuales lo delató son un misterio, así como las de la confesión de Priebke. Los dos, aparentemente, vivían sin problemas en esta idílica y perdida ciudad de apenas cien mil habitantes.

Se dice que Kopps huyó hacia Chile, pero nadie con su nombre o su alias figura en las listas de ingreso de la policía chilena.

La razón por la que los nazis hayan anidado en Argentina tiene su explicación: después del 45, Perón abrió las puertas a alemanes, italianos, judíos. Todos llegaron de la mano y se dispersaron por el país. Entre tantos, se mezclaron los nazis , afirmó un estudiante de Buenos Aires, de aquellos que eligen esta ciudad para el paseo de clausura de clases del colegio.

Menos inocentes que la explicación del estudiante es la Línea Rata , operación montada por el Vaticano que ayudó a escapar de Italia hacia Suramérica a varios miembros de la Gestapo. En su desahogo verbal, Priebke confesó haber huido de un campo de prisioneros administrado por los británicos, por gestión del Vaticano.

Superado el impacto de la revelación, Bariloche se dividió en quienes lo defendían y quienes lo acusaban, y hoy, seis meses después, hay quienes están dispuestos a que se le perdone, en vista de su edad y las obras que ha hecho .

No piensa lo mismo Stephen Rudman, vicepresidente de una organización judía en Estados Unidos, quien estuvo recientemente en Buenos Aires y ante las comisiones de Relaciones Exteriores y de Derechos Humanos del Congreso expresó el escepticismo de su país. Hay preocupación porque si se espera que se traduzcan todos los documentos, el tiempo corre a favor de Priebke, que tiene 83 años .

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