MAYORES IMPUESTOS AL CONSUMO DE CIGARRILLOS PUEDE AFECTAR LOS RECAUDOS

MAYORES IMPUESTOS AL CONSUMO DE CIGARRILLOS PUEDE AFECTAR LOS RECAUDOS

Algunos miembros del Congreso apoyan un aumento masivo de los impuestos a los cigarrillos para financiar parte del proyecto de ley de salud pública. Los médicos y otros opositores del cigarrillo están de acuerdo con un altísimo impuesto, aunque su objetivo no es recabar fondos sino reducir el número de fumadores.

11 de diciembre 1994 , 12:00 a. m.

Investigaciones recientes hechas por mí y otros demuestran que el alto impuesto no recabará muchos fondos, pero sí reducirá el consumo de cigarrillos.

El estudio cuantifica la reacción al cambio de precios. Precios más altos que hacen que la gente no comience a fumar y que otros dejen el hábito, a la vez que reduce la cantidad de cigarrillos que fuman los que siguen fumando. La demanda entre los jóvenes es especialmente sensible a los precios.

Inicialmente, el aumento no reducirá mucho el consumo porque a los fumadores les es difícil romper el hábito. Pero el impacto es acumulativo porque cada reducción en el número de cigarrillos fumados debilita el hábito y estimula que se fume aun menos.

Estimamos que el impacto del aumento de precio se dobla después de un año. A los 12 meses, un 10 por ciento de aumento de precio reduce el consumo en alrededor de 4 por ciento, pero luego de tres años, la reducción se dobla a 8 por ciento.

El actual impuesto federal de 24 centavos por cajetilla produce 6.000 millones de dólares de pesos adicionales. Esta estimación es considerablemente inferior a la de la Oficina de Presupuesto del Congreso, la cual asume una menor caída en la demanda.

El proyecto de algunos congresistas de aumentar el impuesto de 24 centavos a 1,24 dólares por cajetilla conseguiría aumentar la recolección, a largo plazo, en sólo 3.000 millones de dólares y reduciría en 70 por ciento la venta de cigarrillos. El monto recaudado aumenta -según nuestras estimaciones- hasta que el impuesto es de 95 centavos por cajetilla, pero de allí en adelante tanto el consumo como el monto recaudado bajan a partir de ese nivel de impuesto.

El contrabando de cigarrillos reduciría aun más el monto recaudado. Canadá recientemente se vio obligada a rebajar su impuesto draconiano de 2,69 por cajetilla a 1,82 dólares debido al masivo incremento del contrabando desde Estados Unidos. Un aumento aquí invitaría el contrabando de México y de otras naciones latinoamericanas y la desviación ilegal de exportaciones hacia el consumo interno.

Los impuestos a los cigarrillos los pagan en gran parte los pobres, ya que el mayor número de fumadores se encuentra entre los que menos ganan y los que tienen menos educación. Aquellos que no logren romper el hábito y sigan fumando cajetilla y media diaria, si el precio de una cajetilla aumenta de 1,80 a 2,80 gastarán 1.533 dólares en impuestos de cigarrillos al año. No es lógico financiar parte de la ley de salud del presidente Clinton, diseñada supuestamente para ayudar a los más pobres, si será esa misma clase pobre la que pagará por ella.

(*) Economista, premio Nobel y profesor de la Universidad de Chicago. Adaptado de Business.

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