ANTIDEPRESIVO PROZAC, UN ARMA DE DOBLE FILO

ANTIDEPRESIVO PROZAC, UN ARMA DE DOBLE FILO

Bienvenidos a la sicofarmacologia cosmética. Tal como van las cosas, en pocos años será posible diseñar la personalidad de cada uno, darle el carácter que escoja, gracias a una nueva generación de drogas milagrosas hechas especialmente para influir en los procesos químicos del cerebro.

11 de diciembre 1994 , 12:00 a. m.

Esto asumiendo que las emociones, la personalidad, la capacidad para sentir, la necesidad de comunicarse, la posibilidad de amar y de superar las limitaciones de la existencia, y hasta la sensibilidad social puedan ser atribuidas específicamente a unas sustancias químicas llamadas neurotransmisores, que son las que transportan seráles entre las neuronas del cerebro.

Esta conclusión reside en la teoría de que los desordenes mentales, desde la depresión hasta la timidez, pasando por toda la gama de enfermedades como las fobias, la ansiedad, la agitación, el insomnio y hasta la impotencia tienen origen biológico, lo cual ha conducido al invento y la manufactura de una serie de drogas genéricamente llamadas antidepresivas. De estas, la más exitosa es Prozac.

Droga millonaria Prozac fue aprobada por la FDA (Federal Drug Administration) en enero de 1988. En 1989 ya sus ventas anuales eran de $350 millones de dólares, más que la cantidad total gastada anualmente en Estados Unidos en todos los antidepresivos combinados, y el 10 por ciento de las ventas totales de Elly Lilli, la compañía farmacéutica que la manufactura.

En aquel entonces Prozac ya se estaba prescribiendo en unas 650,000 fórmulas médicas mensuales. Para 1993, las ventas de Prozac había llegado a los 1,200 millones de dólares, las fórmulas alcanzaron a 1 millón al mes y seis millones de americanos y otras cuatro millones de personas en el resto del mundo estaban tomando Prozac.

Esta explosión sin precedentes en la historia de la farmacología universal es el resultado de la fama que Prozac adquirió rápidamente como una droga capaz de curar no solo la depresión aguda, la única aplicación para la que fue aprobada por la FDA, sino también una amplia gama de desordenes mentales y finalmente, de cambiar la personalidad y el carácter de las personas.

Deliciosa irrealidad La fama de Prozac fue cimentada por un articulo en la portada de la revista Newsweek, en mayo de 1990, en la que aparecía una foto de la cápsula bajo el título: Una droga revolucionaria para tratar la depresión.

En este país, donde se calcula que el 25 por ciento de las mujeres y el 15 por ciento de los hombres sufren o han sufrido de depresión en algún momento de sus vidas, una noticia de este tipo tenía que atraer la atención de la gente.

Inmediatamente Prozac se convirtió en uno de los temas favoritos de los programas de televisión, donde abundaban los testimonios sobre sus maravillosos efectos en las personas. Entre los mejores defensores de la droga se encontraba el siquiatra Peter Kramer.

En su libro Oyendo a Prozac, que permaneció 21 semanas en las lista de best Sellers del New York Times, Kramer afirma nunca haber visto el efecto de una droga ser tan global, extender la popularidad social, la habilidad para los negocios, la autoimagen, la energía, la flexibilidad, el atractivo sexual sin tener efectos secundarios.

Desafortunadamente los artículos en los periódicos y las revistas y los programas de televisión fallaron en delinear el mito de la realidad y no dijeron que las transformaciones mayores ocurrían solamente en 10 por ciento de quienes respondían, dice Ronald Fieve en su libro Prozac, preguntas y respuestas para pacientes, familiares y médicos.

Los medios en cambio infirieron que casi todo el mundo, deprimido o no, que tenga algunas problemas de personalidad puede tomar Prozac y deshacerse por completo de todos los síntomas displacenteros así como tener un cambio de personalidad. Se dijo que gente relativamente lenta, de alguna manera introspectiva, crónicamente infeliz, al tomar Prozac se podría volver activa, muy confiada, energética y extrovertida.

No todo es alegría Poco a poco, sin embargo se fue descubriendo el lado oscuro de la droga, especialmente en sus efectos secundarios que incluyen insomnio, nerviosismo, agitación, nausea, diarrea, jaquecas, problemas para tener orgasmos.

Los efectos secundarios más graves y potencialmente más peligrosos, sin embargo, son las tendencias suicidas y los pensamientos y acciones agresivos y violentos.

Hasta el presente Eli Lilly ha recibido 170 demandas de gente que quería recobrar daños y prejuicios como resultado de ingerir Prozac. Numerosos médicos en todo el país enfrentan juicios por negligencia al recetar a sus pacientes Prozac sin advertirlos adecuadamente de los potenciales efectos secundarios.

Por otra parte, en varios juicios en los que se juzga a los acusados por asesinato, estos han aducido el hecho de que estaban tomando la droga como un factor mitigante en su culpabilidad y por lo menos en un caso, un juez sentencio a una mujer que había admitido el asesinato de su marido a tres años de libertad bajo palabra debido a que cuando ocurrió el crimen se encontraba bajo la influencia de Prozac.

Según Peter R, Breggin, siquiatra y psicoterapeuta y autor del libro Respondiéndole a Prozac, la FDA ha recibido desde la incepcion de la droga cerca de 28,000 reportes de afectos adversos, más que ninguna otra droga en la historia del país. Breggin afirma en su libro que las pruebas clínicas de Prozac solamente duraron entre 4 y 6 semanas antes de recibir aprobación y solamente involucraron a unos 286 pacientes.

En última instancia, el argumento de Breggin y demás opositores a esta y otras muchas drogas similares que vienen en camino esta basado en la creencia que la depresión y muchos otros problemas mentales que la siquiatría atribuye a químicos en el cerebro, tienen origen sicológico y no biológico.

Por esta razón son los psicoterapeutas quienes están en mejores posibilidades de curarlos a través de la palabra, que los siquiatras, quienes son médicos que a menudo no están entrenados para escuchar a sus pacientes.

La vasta mayoría de la gente supera la depresión sin acudir a ningún servicio de salud mental. Lo hacen por virtud de su propia fuerza interior, a través de la lectura y la contemplación; amistad y amor, trabajo y juego, religión, arte, viaje, animales queridos, y el paso del tiempo, dice Breggin.

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