CUMBRE CLAVE PARA COLOMBIA

CUMBRE CLAVE PARA COLOMBIA

A la cumbre de Miami que comienza el viernes le han llovido toda suerte de improperios y malos presagios. Una revista tan seria como The Economist advierte que ésta será ese tipo de congestionadas cimas en que los dirigentes no esperan negociar, sino apenas sonreir para las cámaras, convenir y firmar . Y un columnista tan agudo como el ex secretario de Estado Henry Kissinger señala que lo mejor que pudiera esperarse bajo las circunstancias actuales sería que fuera un ejercicio simbólico de relaciones públicas .

07 de diciembre 1994 , 12:00 a. m.

En teoría, no es para menos. Al fin y al cabo Clinton perdió las últimas elecciones legislativas, y piensan los observadores internacionales que su margen de maniobra se ha reducido, hasta el extremo de que cualquier grado de apertura que ofrezca para los mercados latinoamericanos será contrarrestado por la fuerza de los lobbyistas en el seno del Congreso gringo, con la presumible acogida de los parlamentarios republicanos, consolidándose esa nueva barrera mejor conocida como el neoproteccionismo.

Pese a dicho panorama, es claro que para países como Colombia esta Cumbre de las Américas tiene un significado especial. Recuerdo cuando hace 25 años se realizó un foro semejante en Punta del Este, con la presencia de Lyndon Jonhson y la asistencia, por parte de Colombia, del ex presidente Carlos Lleras Restrepo. Muerto Kennedy, persistían sinembargo la sombra y los efectos de la Alianza para el Progreso. Fue una reunión cuyas dimensiones continentales no olvidamos, pues aunque es evidente que para los Estados Unidos generalmente han predominado otros aspectos de la política exterior, ya ese concepto de que Latinoamerica es sigue siendo el patio trasero , resulta anacrónico por la bomba de tiempo en que sus problemas económicos y sociales podrían llegar a convertirse, como en el caso de México.

Incluso hoy se cree que para E.U. acontecimientos como Cuba, Haiti, el Golfo, Israel y ese perenne dolor de cabeza que es el comercio con el Japón, para no hablar de su política doméstica, absorbe y distrae según The Economist la mayor parte del tiempo de la Administración Clinton. Pese a todo, Clinton en busca de nuevos aires deberá introducir a la cita de Miami algún tema que refuerce su imagen interna, y el interés de Washington por allanar el terreno para ratificar el Gatt por parte del Congreso norteamericano podría ser la señal de que a pesar de todas sus adversidades políticas el presidente de E.U. aspira a proyectar un liderazgo frente a América cuyo escenario por él mismo propiciado no puede pasar simplemente inadvertido, si bien se congregará con 34 jefes de Estado no apenas por tomarse una foto, sino para sentar las bases reales de temas finalmente neurálgicos para unos y otros, como la integración económica, la lucha contra la desigualdad social y las drogas; éste último controversial y explosivo, pero clave en cuanto toca fibras casi íntimas de los intereses de la sociedad norteamericana.

Para Colombia, por qué es importante la Cumbre de Miami? Independientemente de su propuesta tendiente a darle al lavado de dólares un tratamiento de castigo internacional, pienso que para Samper, al igual que para los demás gobernantes concurrentes, la importancia no radica en las deliberaciones de la Cumbre en sí, sino en todo lo que hay detrás de ella; en las reuniones que en aspectos muy concretos podrán propiciarse entre los distintos mandatarios sobre café, banano y otros tópicos. Un foro de esta naturaleza es guardadas proporciones como una especie de Convención política, en que los asuntos por discutirse se cocinan al margen de la pompa y de las juntas formales. Y es de ahí, de semejante teatro de acontecimientos, de donde se espera que las cosas no se queden sólo en teatro, sino que mediante diálogos y acuerdos se transformen, en efecto, en acontecimientos y posiciones de conjunto definidas frente a los E.U., el gran interlocutor.

Construir una comunidad económica hemisférica, levantando obstáculos y todas las restricciones al mercado libre, puede ser un ideal demasiado lejano de la realidad. Pero uno sospecha que ha llegado el momento de que todos esos intereses envueltos en siglas muy manoseadas pero de las cuales muchas veces se ignora los verdaderos intereses que aglutinan (Mercosur, Grupo de Río, Pacto Andino, Caricom, Nafta, G-3), tendrán en la Cumbre de Miami oportunidad de hacer rotunda manifestación sobre su razón de existir, avaladas como estarán por la presencia directa y simultánea de los mandatarios comprometidos en lo que buscan y defienden alrededor de ellas.

Y una observación final: que nuestros medios verifiquen y transmitan la infraestructura y organización de esta reunión monumental, para que cuando Colombia realice en Cartagena, el próximo año, la Cumbre de Países No Alineados, pensemos en grande y no con la michicatería de un país subdesarrollado. La sobriedad no tiene por qué discrepar de la comodidad. Una cosa es incurrir en gastos suntuarios o inoficiosos, y muy otra tener capacidad de atención y servicio en todos los órdenes, como sin duda los gringos se encargarán de demostrarlo aquí. Los ojos del mundo se fijarán en Miami durante estos tres días ha prometido Luis Lauredo, director ejecutivo y coordinador del encuentro. Se podrá así también hablar de Cartagena, después de septiembre de 1995? Por la simple imagen de Colombia, ojalá.

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