UNA NUEVA IMAGEN

UNA NUEVA IMAGEN

En el Congreso Cafetero llevado a cabo recientemente se hizo un examen global de esta industria básica. El balance fue bueno, especialmente por las perspectivas del mercado internacional, que confirman las tendencias de escasez del grano que han provocado alzas en las cotizaciones de los mercados externos, a pesar de los últimos descensos. Este ambiente de franco optimismo trascendió de la excelente exposición del gerente general, Jorge Cárdenas Gutiérrez, cuya gestión fue recibida con unánime respaldo por los delegados. El Presidente de la República, en su intervención hizo énfasis en los criterios de concertación que orientan su gobierno.

06 de diciembre 1994 , 12:00 a. m.

En el marco de este Congreso el doctor Gilberto Gómez Arango, gerente general del Banco Cafetero, hizo una excelente presentación de la nueva imagen de la institución. Para ello se cambió su nombre por el de Bancafé que, sostienen con razón los técnicos de publicidad, tiene recibo y comprensión más fácil en los medios internacionales que el de Banco Cafetero, de remembranzas más rústicas y locales. El grano de café que adopté como logotipo del Banco cuando ocupé la gerencia en 1970 se conserva, utilizando ahora el mismo hermoso perfil creado por el artista Luciano Jaramillo, quien ganó en aquella oportunidad el concurso público abierto para renovar la imagen del Banco.

Recuerdo que el día de su lanzamiento algún amigo me dijo que la chapolera, que desde el tiempo de la fundación de la Federación era su símbolo, había sido adoptada por el ex presidente Mariano Ospina Pérez cuando ocupó la gerencia. Efectivamente, la campesina con su canasto de café recolectado, simbolizaba las instituciones del gremio y por ello llegué a temer que habría oposición al cambio propuesto. Sin embargo, recibí la llamada del ex presidente Ospina Pérez para felicitarme cálidamente por la adopción del nuevo logo y me dijo que para las nuevas épocas el símbolo con el grano era más apropiado que la hermosa chapolera que en su época él y los directivos habían adoptado. Buena enseñanza para quienes aún dudan del reciente y acertado cambio de imagen, especialmente en el nombre.

Ha muerto el doctor José Ortega Acosta, quien ocupó durante nueve años con brillo, inteligencia y patriotismo excepcionales la gerencia general del Banco de la República, hasta que aparecieron los síntomas de la grave dolencia que terminó con su vida. Fue autor e impulsor de la reforma constitucional que consagró la autonomía del instituto emisor, uno de los avances más trascendentales de la Carta Política de 1991. Economista magnífico. Profesor universitario, escritor, expositor ameno y convincente. Sus calidades humanas, lealtad, honestidad, hicieron de él un auténtico hombre de bien, con el dón del consejo.

Está aún fresca la imagen imborrable de Pacho, como lo llamábamos sus amigos, acompañado de su admirable esposa Beatriz, recorriendo en motocicleta los caminos de su querida Sabana de Bogotá y otros lugares de Colombia. Nos inclinamos con dolor ante la tumba de quien fue un conservador de todos los tiempos y, por sobre todo, un gran colombiano.

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