TRENODIA GÓMEZ-VIGNES:

TRENODIA GÓMEZ-VIGNES:

06 de diciembre 1994 , 12:00 a. m.

La aglomeración de conciertos y otras suertes de audiciones en las últimas semanas nos ha forzado a diferir el comentario de muchos de ellos, así que ahora hemos de retroceder al pasado 18 de noviembre, fecha en la que se registró un muy interesante estreno retrasado. Efectivamente en tal día, en el Colón, bajo la dirección del maestro búlgaro Dimitr Manolov se llevó por fin a cabo el estreno de la Trenodia de Cautiverio, cantata (no. 4) para Locutor, Coro Mixto y Orquesta del compositor chileno Mario Gómez-Vignes, hace largo tiempo vinculado a la vida colombiana. La había compuesto éste entre 1974 y 1975 por encargo del XII Festival de Música Religiosa de Popayán, para la Semana Santa de 1975. Se inició su estudio, pero (dicen las notas del programa), en vista de la densidad y dificultades de la obra, del tiempo tan limitado y de otros compromisos que la Orquesta Sinfónica había adquirido con antelación, se decidió aplazar indefinidamente su estreno . Es así como ahora, casi veinte años después, se ofrece en homenaje al mencionado Festival de Música Religiosa.

La obra, (continúan las notas del programa) que en su lenguaje musical y en su contenido poético tiene una sorprendente actualidad es, según explica su autor, el grito cósmico desesperado del que sufre el encierro en cualquiera de sus formas. Por lo tanto, la atmósfera de esta cantata es opresiva, densa, espesa y se mueve entre lo grotesco y lo sublime, buscando expresar la anulación de toda luz de esperanza .

En la selección de los textos el autor recurre a muy diversas fuentes, como Salvatore Quasimodo, Oscar Wilde, el libro de Job, el Diario de Ana Frank y un querido amigo desaparecido, el abogado y músico antioqueño Javier Vásquez Arias, de grata memoria. Como locutor actuó el barítono vallecaucano Arturo Orozco Varela, y como conjunto vocal el Coro del Departamento de Música de la Universidad Nacional que dirige Elsa Gutiérrez. La obra, en veinte secciones breves, es de difícil acceso en una primera audición, y bien merece ser repetida y difundida vastamente. Las características que hemos señalado imponen su repetición, en la forma tan noble como ha sido estrenada, con actuación excelente de todas sus partes: autor, director de orquesta, la orquesta misma, locutor y coro. Como de costumbre, el público no fue cuantioso, con su habitual desconfianza ante lo nuevo.

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