Y USTED, QUÉ MODELO DE PADRE ES

Y USTED, QUÉ MODELO DE PADRE ES

El crecimiento equilibrado del adolescente se ve favorecido cuando los padres establecen determinadas pautas. Al igual que una planta crece derecha cuando se le fija una estaca, el niño necesita pautas estrictas y estables fijadas por sus padres, los muchachos se sienten más seguros cuando conocen los límites del campo de juego. No siempre estarán de acuerdo con esos límites y en algunas ocasiones pedirán que se cambien, pero de todas maneras les gustan que se les señalen.

05 de diciembre 1994 , 12:00 a. m.

Los límites o pautas que existen en el ámbito familiar son como las cercas para las vacas o como la piel para el cuerpo. Tienen dos propósitos: mantener dentro todo lo que es necesario que esté dentro, y fuera lo que debe estar fuera. Pueden también servir como una especie de mapa para los niños, un mapa que sirve para orientarlos dentro de una sociedad que ofrece múltiples opciones. El hecho de proporcionar pautas a los hijos les ayuda a tomar decisiones prudentes.

Antes de decir cómo se pueden dejar pautas y límites razonables, es necesario hablar brevemente acerca de los diversos estilos de disciplina que adoptan los padres de familia. Tales estilos pueden clasificarse, en líneas generales, en tres categorías: UNO Estilo de los padres que actúan con autoritarismo o inflexibilidad. Los psicólogos definen a los padres de familia autoritarios como aquellos que emplean mucho el castigo y poco el diálogo. Para el padre de familia autoritario la obediencia constituye una virtud, y la testarudez y la desobediencia deben castigarse sin dilación. Los padres autoritarios insisten en que el hijo acepte sus palabras como una verdadera absoluta y desestimulan el intercambio verbal. Los padres de familia autoritarios son fuertes para gobernar pero débiles para dar apoyo o amor. El autor estadounidense Merton Strommen en su libro Cinco clamores referentes a los padres de familia, cita varios estudios referentes a los padres autoritarios o autócratas.

Sus resultados muestran que los padres que se comportan autocráticamente encuentran difícil perdonar, y de igual manera se les dificulta admitir que están equivocados.

Al comparar los grupos, se observó que, más que en ningún otro caso, la mayor falta de unidad familiar y el mayor alejamiento entre padres e hijos se observa en las familias en que los padres son exageradamente estrictos. Se vio que un excesivo dominio sobre los jóvenes disminuye en éstos la estimación de sí mismos y es causa de que se intensifiquen los sentimientos de autocondena. Otro resultado frecuente es el conflicto entre padres e hijos, lo cual convierte la vida doméstica en una continua lucha de poderes. Los adolescentes educados bajo un régimen autocrático corren mayor riesgo de adoptar conductas como las siguientes: hostilidad hacia los padres, prejuicios respecto a la edad, actividades antisociales (por ejemplo, embustes, riñas, vandalismo), sentimientos de insociabilidad, rechazo de la moral tradicional e incapacidad para relacionarse con la gente.

DOS Estilo de los padres que actúan con Permisividad o excesiva indulgencia. Los padres permisivos se encuentran en el extremo opuesto de la balanza. Se les describe como aquellos que no exigen obediencia y, por lo general, se ven a sí mismos como una simple fuente de recursos a la cual los hijos pueden acudir cuando lo estimen conveniente. Son padres que no castigan y dejan que sus hijos manejen su propia vida. No dan importancia a las normas ni a los límites, evitan hacer uso de la fuerza para gobernar a sus hijos y apelan, en cambio, a la razón. Los padres permisivos son generalmente fuertes cuando se trata de dar apoyo y amor, pero débiles para gobernar. Los muchachos criados en hogares con una atmósfera permisiva a menudo sienten que sus padres no se preocupan por ellos. La permisividad hace que los adolescentes se sientan abandonados o rechazados. Acerca de los muchachos pertenecientes a hogares permisivos, dice Strommen: Pocos habrá entre ellos que se detengan a ayudar a la gente; pocos que deseen vivir según los principios morales de sus padres (en lo que se refiere a no robar, mentir o beber); serán, en cambio, más numerosos los que se dejen llevar a una conducta hedonista (uso y abuso del alcohol, del sexo y de las drogas) y otros más terminarán decidiéndose por las películas sexualmente explícitas y eróticas.

TRES Estilo de los padres de familia que actúan con autoridad y conocimieno. Se puede definir al padre de familia que actúa con autoridad y conocimiento como alguien que gobierna con mano firme, pero que a la vez está dispuesto a escuchar. Estos padres se inclinan a explicar sus motivos y el porqué de los límites que establecen. Así mismo, valoran tanto la independencia de los hijos, como que a éstos les nazca en su interior aceptar la disciplina. Los padres que actúan con sana autoridad constituyen una conveniente combinación, pues unen las cualidades de los padres autoritarios a los de los permisivos, en un conjunto armonioso de altas dosis de autoridad y altas dosis de apoyo y amor.

En aquellos hogares en los cuales los padres actúan con sana autoridad, se observa en los hijos, por lo general, mayor adaptación y voluntad de servicio. Cuando se aplica este estilo de gobierno del hogar, hay mayor integración de la familia.

No sea extremista Los dos estilos extremos de actuación de los padres (autoritarios y permisivos) pueden crearles a los hijos por lo menos dos serios problemas. En primer lugar, pueden criar hijos incapaces de relacionarse con los demás. Al hijo de un hogar regido por el autoritarismo se le ha enseñado que no debe rechistar ni hacer preguntas, sino que, por el contrario, debe someterse a las normas establecidas. Y, por su parte, el hijo que se cría en un ambiente de permisividad sabe que recibirá toda la ayuda que necesite para cumplir con las pocas normas que quiera acatar. Ninguno de los dos aprende a ser independiente o autónomo y, por lo tanto, ambos están mal preparadas para sortear la mayoría de los obstáculos que se les presenten en la vida. El segundo problema es que las formas extremistas de disciplina por lo general producen conductas desviadas en los hijos, especialmente si son adolescentes. Esto lo confirman mis investigaciones y mi experiencia personal durante los muchos años de trabajo con la juventud. Nosotros, como padres de familia, debemos esforzarnos por ser razonables y equilibrados al establecer la disciplina y fijar los límites.

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