PACTO SOCIAL: DURA PUJA POR SALARIOS

PACTO SOCIAL: DURA PUJA POR SALARIOS

El tire y afloje por el aumento en el salario mínimo para 1995, tendrá hoy su día decisivo.

05 de diciembre 1994 , 12:00 a. m.

La reunión que sostendrán la ministra de Trabajo, María Sol Navia, las centrales obreras y los gremios económicos podría despejar el camino para el acuerdo, o por el contrario dejar por fuera del pacto social la definición del nuevo incremento.

La Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y La Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC) irán con una posición firme: insistirán en un reajuste salarial del 24,26 por ciento, que elevaría el mínimo de 98.700 pesos a 122.644 pesos a partir del primero de enero de 1995.

El Gobierno, que partirá con un aumento del 19,1 por ciento que subiría el salario mínimo a 117.551 pesos, reafirmó su disposición al diálogo.

La ministra de Trabajo dijo ayer que si bien las negociaciones serán difíciles, no es imposible lograr un consenso con trabajadores y empresarios para fijar el nuevo incremento.

A pesar de que en los últimos 10 años no se han logrado acuerdos sobre el reajuste salarial, es necesario que los sindicatos se den cuenta que no pueden desperdiciar una oportunidad valiosa y aprovechen el pacto para volver a discutir los grandes temas nacionales dijo la funcionaria, al reconocer que la iniciativa de los trabajadores es aterrizada y puede ser objeto de discusión.

Sin embargo, el Ejecutivo no cedería mucho en esta materia teniendo en cuenta los compromisos adquiridos para bajar la inflación al 18 por ciento en 1995. La puja será por los 5.093 pesos de diferencia entre las propuestas.

Mientras el Gobierno ofrece un aumento con base en la inflación esperada para el próximo año más 1,1 por productividad para más de tres millones de trabajadores colombianos, las centrales obreras piden la inflación proyectada más el crecimiento de la economía en 1995 que sería del 6,2 por ciento.

El objetivo es llegar a un punto medio que podría ser un aumento del 21 por ciento.

El ministro de Desarrollo, Rodrigo Marín Bernal, coordinador del pacto social se mostró seguro del éxito del acuerdo y dijo que podría ser una realidad a partir de hoy, cuando se definen las bases generales.

El funcionario estimó que el compromiso asumido por los empresarios colombianos constituye un respaldo a este mecanismo que es ensayado por primera vez en el país.

El Ejecutivo ya ha dado las primeras manifestaciones en la lucha contra la inflación, al comprometerse a reajustar los precios de la gasolina y las tarifas de los servicios públicos con base en la meta del 18 por ciento y controlar los precios de arrendamientos, matrículas y pensiones, y medicamentos.

Uno de los aspectos que se le ha escapado de las manos al Gobierno es el alza en los salarios que han autorizado muchas empresas, con base en convenciones colectivas, y que están muy por encima de la inflación.

Sobre ese particular, Marín Bernal señaló que el Gobierno carece de mecanismos para modificar los contratos privados y que esta es una práctica del viejo esquema que se pretende cambiar. No obstante, a medida que avance el proceso las negociaciones colectivas deberán seguir la línea del pacto social.

Comprar lo básico En la propuesta que llevarán las centrales obreras a la comisión de asuntos laborales, se insistirá en que el aumento debe recuperar la capacidad adquisitiva de los trabajadores para que una familia pueda tener acceso a la canasta básica.

Según la CUT, actualmente el salario sólo cubre el 40 por ciento de los bienes y servicios que necesita un hogar colombiano, razón por la cual en cada familia tendrían que trabajar por lo menos 2,5 personas para cubrir sus necesidades básicas.

Se estima que el costo de lo que se denomina la canasta familiar para obreros es cercano a los 250.000 pesos mensuales.

De ahí que se insista en un aumento del 24,2 por ciento para 1995, que si bien no llenaría todas las expectativas sería un paso adelante.

Este planteamiento es compartido por la CTC que anunció ayer su decisión de permanecer en la mesa de negociaciones hasta el final. La central obrera reveló que no se marginará del pacto social y que está dispuesta a escuchar los planteamientos del Gobierno para llegar a un acuerdo.

En caso de que no se logre el consenso entre las partes, el Gobierno dejará la definición del nuevo aumento en manos del Consejo Nacional Laboral que sería convocado después del 15 de diciembre. Si esta instancia se agota, el reajuste se anunciaría por decreto, como ha ocurrido en los últimos años.

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