AUNQUE TARDE, A GEMOAL LE LLEGÓ LA GLORIA EN LAS OAKS

AUNQUE TARDE, A GEMOAL LE LLEGÓ LA GLORIA EN LAS OAKS

Perder y ganar son cosas del deporte, imponderables que van más allá de la preparación, del empeño, de las capacidades, de la misma suerte, y que entran en el plano de los caprichos del destino. Y también en los de la justicia. Por eso, el Hipódromo de La Villa puede darse el lujo de tener este año no una reina, sino dos: la triple coronada Sahreena y la reina sentimental, Gemoal.

05 de diciembre 1994 , 12:00 a. m.

Porque no de otra manera uno puede explicarse que por allá a mitad de año, cuando Gemoal reunía todos los méritos para ser considerada la mejor exponente de la vertiente femenina, en la Polla de Potrancas, la primera corona clásica, llegara Sahreena, ejemplar que hasta entonces había mostrado clase y altibajos, y se alzara con todos los honores.

Desde entonces, la pupila del Haras Colombianísima, consentida de Leonor Serrano de Camargo, entrante gobernadora de Cundinamarca, pasó a un segundo plano. Como si ese cuarto lugar en la Polla hubiera significado un golpe sicológico del cual fuera imposible reponerse. Luego fue quinta en el Derby, tercera en el Pequeño Derby y cuarta en el Nacional. Es decir, fue protagonista, pero no cumplió con las expectativas.

Sin embargo, el sábado, cuando toda la fiesta estaba dispuesta para que la gran Sahreena, flamante triple coronada, se colgara el cuarto lauro e igualara la hazaña de la supercampeona Muchachita, Gemoal salió por lo suyo, volvió a exhibir sus dotes y se dio un paseo de salud, el paseo de la reivindicación.

Aunque hubiera sido muy lindo ver a la hija de Manzotti y Crimson Sands por Rocket Pocket otra vez en el círculo de ganadores, el triunfo de la potranca entrenada por Ignacio Roncancio, que montó Luis Perlaza, tiene un valor muy alto para la hípica colombiana. Porque no es monopolio de un solo ejemplar, que se las gana todas, sino que hay una legítima batalla deportiva, donde los mejores siempre salen airosos. Algunos tarde, como en el caso de Gemoal, que merecía mejores cosas.

Sahreena puede irse a descansar tranquila. Es una fuera de serie, pero no invencible. Con su clase, con su ambición, con sus contundentes demostraciones, llenó de alegría las tribunas, creó afición, engrandeció la hípica. Ese es un triunfo mucho, muchísimo más importante, que vencer en Las Oaks. Por eso, a la potranca de propiedad de Juan Carlos Atuesta, que entrenó Enrique Rayo, hay que despedirla con un GRACIAS! Esperamos ahora sus descendientes.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.