AMAZONAS HUYÓ DE CARTAGENA

AMAZONAS HUYÓ DE CARTAGENA

El novelón de la candidata de Amazonas llegó a su final: Catherine Sánchez sí está casada. Así lo demuestran los documentos, las declaraciones de sus tías y la huida cinematográfica que protagonizó ayer en Cartagena. Este ha sido el mayor escándalo que se ha presentado en la historia del Reinado Nacional de la Belleza. Ayer se convirtió en toda una tarea detectivesca para los periodistas que montaron guardia desde la madrugada, captar el momento en que Catherine abandonaba el Hotel Hilton.

13 de noviembre 1993 , 12:00 a.m.

Por otra parte, sus tías en Caldas (Antioquia) aseguraron que han visto el video del matrimonio de su sobrina y que, además, están recibiendo amenazas del padre de Catherine.

En la madrugada de ayer viernes, mientras más de doscientos periodistas montaban guardia en la salida principal del hotel Hilton, la jefe de prensa del Concurso Nacional de Belleza, Edith López, salió de una pequeña oficina, convocó a los comunicadores y leyó un escueto comunicado.

Palabras más palabras menos, dijo: En la madrugada de hoy, la señorita Amazonas, Catherine Sánchez, manisfestó su voluntad de renunciar a su participación en el concurso...(sic) .

Unas líneas más adelante agregó: A partir de hoy, la junta se dispondrá a conseguir los documentos necesarios que nos permitan esclarecer en forma definitiva este caso .

Aunque en ese momento oficialmente no se reconocía por parte del concurso que Catherine Sánchez estuviera casada, sí se dejó en claro que la decisión que se había tomado minutos antes era con base en algunos datos sobre el tema, que ya estaban en poder de sus miembros. Sólo faltaba que estos fueran confirmados por la curia.

La declaración que firmó la ex representante del Amazonas fue un tire y afloje entre los representantes de la junta directiva y la candidata departamental. Ella, hasta última hora, no quería estampar su firma en dicho comunicado y durante 45 minutos, en una reunión que se llevó a cabo en su habitación, se vivieron los momentos más difíciles de este escándalo.

Durante ese tiempo, Catherine Sánchez insistió en que ella no era casada y que detrás de todo eso no había otra cosa que un montaje. Señaló que tanto el vicario como el sacerdote habían sido comprados con una fuerte suma de dinero.

No obstante, los miembros de la junta directiva se mantuvieron firmes en la decisión que habían tomado antes de llegar a la habitación, porque a estas alturas tenían dudas sobre quién era en verdad la ex representante de Amazonas.

Estas dudas comenzaban por la autenticidad de su identidad. Y también sabían que algunos de los periodistas que habían publicado la primicia sobre su verdadero estado civil, habían recibido llamadas anónimas en las que los amenazaban.

Cuando finalizó la rueda de prensa, transcurrieron nueve horas y media de una odisea que tuvo los visos de una novela de Agatha Christie.

Los reporteros apostados en el Hilton hicieron hasta lo imposible para entrevistar y fotografiar a la ex representante del Amazonas. Ella, por su parte, se mantuvo en la firme decisión de callar, pues había acusado a la prensa de calumnia.

Las medidas de seguridad se extremaron en todos los pisos del hotel Hilton y se restringió el paso de los periodistas al interior del edificio. Mientras tanto, la chaperona y los colaboradores de Catherine Sánchez empacaban maletas.

Hacia las diez de la mañana, seis enormes cajas que contenían el vestuario que el diseñador Jaime Arango había elaborado para su candidata, desfilaron por la escalera de servicio del hotel para ser acomodadas en el baúl de un vehículo particular que, minutos más tarde, partió rumbo al aeropuerto Rafael Núñez.

A las 10:35, un grupo de reporteros logró burlar la vigilancia y alcanzó a llegar hasta la puerta de la habitación de Catherine Sánchez con el propósito de entrevistarla, pero sus esfuerzos fueron en vano. El subgerente del hotel tomó cartas en el asunto y pidió a la prensa, de manera muy comedida, desalojar el piso real.

El enjambre de comunicadores continuaba haciendo guardia en cada una de las puertas de salida del hotel. Sin embargo, Catherine Sánchez logró abandonar el edificio sin que ninguno de los periodistas se diera cuenta.

Cómo lo hizo? Acompañada de su supuesto esposo, al que hizo pasar por hermano, su chaperona y la de Norte de Santander, y la jefe de seguridad de pisos del hotel.

Con todos ellos, abandonó su habitación. El grupo se dirigió por el pasillo en busca del ascensor de servicio, bajó hasta el primer piso y buscó la puerta de acceso al jardín central y unos metros más adelante ganó la calle, lejos del sitio en que se encontraban los comunicadores.

Sin moros en la costa, Catherine y comitiva abordaron un taxi con vidrios polarizados. En el preciso momento en que la ex representante de Amazonas se disponía a subir al vehículo, un reportero de El Heraldo alcanzó a descubrirla.

Desde ese momento, se inició una persecución a lo James Bond por parte de los demás reporteros, por las calles de Cartagena.

Antes de que dieran con su paradero, un taxista vio cuando Catherine Sánchez y sus acompañantes realizaron un transbordo de carro. Subieron a una camioneta azul oscura carpada atrás, tapizada de afiches de la señorita Boyacá, Sonia Luz Galeano.

El vehículo se dirigió hacia el aeropuerto e ingresó a la plataforma por una de las puertas laterales, y cuando creían hallarse a salvo, la prensa los descubrió.

Empujaron al guardia que cuidaba el acceso a la pista principal y corrieron a campo abierto hasta un salón privado de la Aerocivil, donde Catherine ingresó con su comitiva, pero se encontraron con otro obstáculo para lograr hablar con ella. Los ventanales del salón eran polarizados, desde afuera, y poco o nada se veía de lo que estaba ocurriendo adentro.

Cuando la ex señorita Amazonas vio desde adentro a los comunicadores que le pedían a gritos que concediera una rueda de prensa, no contestó nada y se fue para un salón interno.

Como último recurso, una de las periodistas le pidió a la chaperona de Norte de Santander que intercediera ante Catherine para que dejara entrar a tres representantes de la prensa.

A esta propuesta, hubo un no rotundo. Entonces se buscó una alternativa: enviarle una carta con la petición y, por primera vez, se tuvo la certeza de que iba a poner la cara.

Cuando se disponía a atender a los medios de comunicación, un policía se interpuso en su camino, la haló de un brazo y le dijo: Yo tengo órdenes de que usted no puede hablar .

Quince minutos después, en el aeropuerto Rafel Núñez, aterrizaron dos avionestas con matrícula privada. Una de ellas se ubicó en el hangar y la otra se detuvo detrás de un jet de Avianca, y mantuvo los motores prendidos.

De pronto, hubo una estampida. Los periodistas corrían de un lado para otro; cuando se dirigían a la avioneta que se encotraba en el hangar, alguien gritó que Catherine Sánchez estaba próxima a partir en la otra avioneta que estaba a punto de iniciar su carreteo en la cabecera de la pista.

Cuando la estampida comenzó a echar para atrás, por poco resulta embestida por el jet de Avianca que se disponía a tomar la pista central. En medio de ese caos, aparecieron un Mazda azul y una ambulancia que ingresaron a la plataforma del aeropuerto. Se dirigieron hacia la avioneta y en un abrir y cerrar de ojos, Catherine Sánchez la abordó.

Y cuando iniciaba su vuelo con rumbo desconocido, la Junta Directiva del Concurso convocaba a una rueda de prensa en el hotel Hilton. En ella se oficializaba que la candidata que este año participó por Amazonas, estaba casada. DE QUE ESTA CASADA, ESTA CASADA Mi mamá vio el video y las 150 fotos donde ella se está casando. Pese a que era un día tan especial, lo que extrañó a muchos fue la tristeza que reflejaba. Pero que se estaba casando, se estaba casando . Así se expresó Rosa Sánchez, tía de Catherine Sánchez Hernández, al referirse al matrimonio de la candidata de Amazonas con David Francisco Quiñónez.

Además de mí dijo los otros once tíos estamos dispuestos a declarar sobre su matrimonio . La tía recuerda que a la boda en Bogotá no fue su padre, Héctor Sánchez, sólo lo hizo su madre, María Helena Hernández.

Es que ella se avergenza de que su mamí haga obleas para vender y que su papá sea un mecánico , dijo Rosa.

A la entrada principal al municipio de Caldas, sur del Valle de Aburrá, se alinean a lado y lado de una calle estrecha varias casas, negocios y una estación de gasolina. En una de esas viviendas vive actualmente la familia de Catherine. Además de sus padres, están sus hermanos Diana, de 21 años, empleada; Oswaldo, de 20, estudiante de derecho y Fernando, el menor de 12 años, estudiante de quinto de primaria.

Sin embargo, en la casa nadie abrió cuando se les visitó ayer. Un vecino dijo que No insistan que nadie les va a abrir . Algunos vecinos recordaron que Catherine cambió mucho desde que dejó de estudiar su primer semestre de derecho en la Universidad de Medellín y se fue para Bogotá. Desde entonces se le veía llegar a su casa en carro, saludaba a sus papás y luego se iba rápidamente , dijeron.

En la escuela Santa María Goreti, donde hizo la primaria, y en el colegio Nuestra Señora de Las Mercedes, donde terminó su bachillerato, también la recuerdan como una niña a la que siempre le gustó llamar la atención. Después nos dimos cuenta de cuánto la había cambiado la capital .

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