JUGUETES BÉLICOS

Sin duda es ésta la oportunidad propicia para insistir, como todos los años, en la conveniencia de no obsequiar a los niños juguetes que tengan alguna relación con motivos de pugnacidad y belicismo. No puede negarse que a la mayoría de los niños les gustan esos juguetes, por alguna razón subconsciente que los asocia al ruido, a las explosiones y a los riesgos. Mas precisamente una de las formas de la educación doméstica consiste en alejarlos de esas tendencias infantiles.

04 de diciembre 1994 , 12:00 a. m.

Esta es una razón genérica para el pedimento de que nos hacemos portavoces, pero existen otras más próximas y singularmente valederas. Se ha dicho siempre, y con razón, que acaso la manera más eficiente de luchar contra la violencia, la barbarie y el delito radica en los instrumentos culturales y educacionales. Resulta así lo más conveniente para la convivencia social que desde la infancia las personas sean alejadas de todo cuanto pueda asociarlas a esos factores negativos de toda relación comunitaria. Nada de vehículos de guerra, nada de armas ni de elementos destructores.

La gama de los obsequios para los niños en esta época es tan nutrida como fabulosa, y muy bien procederíamos todos si la aprovechamos al margen de objetos de violencia y terror.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.