UNA AYUDA A LOS CAFETEROS

UNA AYUDA A LOS CAFETEROS

Como reza el dicho popular los cafeteros se salieron con la suya . En el Congreso del gremio que terminó esta semana, lograron una concertación con el Gobierno que permitió espantar, por lo menos temporalmente, a todos los enemigos del gremio.

04 de diciembre 1994 , 12:00 a. m.

En primer lugar, quedó claro que no se permitirá que se debiliten el Fondo Nacional del Café, que ha sido clave en los momentos de crisis, ni la Federación. No obstante las múltiples peticiones que han hecho los exportadores privados y las recomendaciones que hizo la Comisión Mixta para el Estudio del Café, la Federación seguirá en la comercialización del grano, compitiendo con los exportadores privados.

También se aceptó que no se revisará el contrato entre la Federación y el Gobierno para el manejo de los recursos del Fondo Nacional del Café, que era otra de las peticiones que se venían cocinando.

Aunque se esperaba un enfrentamiento duro entre gremio y Gobierno, al final cada uno cedió un poco y se logró un acuerdo sobre los puntos básicos.

Uno de los logros más importantes tiene que ver con el precio interno. Aunque había un compromiso firmado para mantenerlo atado a las cotizaciones internacionales, al final el Gobierno cedió y aceptó estudiar una fórmula que permita reconocerles a los productores el deterioro que presenten sus ingresos por el aumento de la inflación. Cuando eso suceda, se mueve hacia arriba la tabla que determina el precio interno.

Se trata, simplemente, de utilizar la inflación para el precio de sustentación, para que cuando se desplomen las cotizaciones internacionales el golpe para los productores no sea muy duro.

Los cafeteros pedían que se fijara un precio mínimo, para no estar sometidos al vaivén de las cotizaciones internacionales, pero al final tuvieron que ceder y contentarse con el reconocimiento de la inflación, lo cual de todas formas les da mayor tranquilidad. Además, aceptaron empezar a hacer algunos pequeños cambios en la comercialización.

Pero no solo consiguieron eso. El ministerio de Hacienda aceptó tenderles otra mano, con una ayuda de 30.000 millones de pesos para aliviar las deudas de los cultivadores.

De ahora en adelante, quienes tengan deudas con la Caja Agraria y el Banco Cafetero, podrán pagarlas con los Títulos de Apoyo Cafetero (TAC), por un valor superior. Aunque no se ha definido el monto, se espera que sea de 120 por ciento. Esa ayuda no es despreciable, si se tiene en cuenta que antes tenían que venderlos en las bolsas de valores o a los intermediarios del grano, con descuentos que, en algunos casos, fueron de 20 y hasta 30 por ciento.

Al final del LIII Congreso, todos salieron contentos. Pero hoy, algunos se preguntan quiénes se van a beneficiar con los 30.000 millones. Consultas con expertos en el sector han permitido establecer que los pequeños y medianos cafeteros no tienen en su poder un solo TAC, porque los vendieron para poder sufragar sus gastos. Parece que fueron muy pocos los que pudieron hacer un ahorro con esa parte del precio interno que no les dieron en efectivo.

Quienes se hacen esa pregunta, han planteado que se adopten algunas limitaciones, para evitar, por ejemplo, que se genere un mercado secundario de esos títulos. Como sólo los pueden utilizar quienes tengan deudas, los que deban y no los tengan harían un excelente negocio comprando títulos al 110 o 120 por ciento para luego cancelar sus obligaciones con una jugosa ganancia.

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