CON MIRADA DE LECTOR

CON MIRADA DE LECTOR

La María, de Jorge Isaacs, y El alférez real, de Eustasquio Palacios, están llenos de descripciones sobre sus amplias y altas paredes, sus largos corredores, las luces que se filtraban por sus ventanas, sus colores ricos en matices y, sin falta, el vasto paisaje que se abría a la entrada de ellas, las centenarias haciendas del alto Valle del Cauca.

04 de diciembre 1994 , 12:00 a. m.

De ser la gran vivienda, la casa de hacienda ha pasado a ser un símbolo cultural del Valle del Cauca. Es herencia española, pero también sello de una cultura agraria y testimonio arquitectónico que aun pervive.

Esta herencia colonial, que los autores califican como adornada de una estética austera, imponente, sencilla, rigurosa y eficaz es la que esta obra quiere rescatar. Dos trabajos reúne este libro: el primero una investigación adelantada por los autores, que en un principio fue una guía inédita sobre estas haciendas realizada por los autores para la Sociedad Colombiana de Arquitectos, y que luego se convirtió en un estudio financiado por la Universidad del Valle, institución que ha realizado amplios y detallados estudios sobre el tema. No es extensa, más bien el texto se ocupa de resaltar el carácter patrimonial de esta arquitectura que antes fue tan subvalorada.

El segundo trabajo viene en las fotografías de Franco, realizadas hace varios años para una exposición del Banco de la República. Son imágenes en blanco y negro retocadas con colores suaves que dan cuenta de los detalles de las construcciones, los edificios y el paisaje natural que los rodea.

Carnaval Caribe Joselito Carnaval no ha muerto. Varias veces lo han enterrado, al final de la más célebre de las fiestas del Caribe colombiano: el Carnaval de Barranquilla. Pero Joselito resucita muy pronto, resucita alegre, y prende las noches de guacherna de la Costa Atlántica, que se suceden, una tras otra sin remedio, a lo largo del año.

El fotógrafo Diego Samper se dedicó a recorrer buena parte de estos pueblos que se olvidan del mundo durante una semana para entregarse a recordar las raíces, a exorcisar la tristeza, a invocar la euforia colectiva.

El resultado de su recorrido, que tuvo un énfasis especial en el evento barranquillero (de alguna manera, suma de los demás carnavales del Caribe) es este libro impreso a todo color que muestra a los protagonistas del certamen.

Por las páginas de Carnaval Caribe desfilan congos y marimondas, jaguares y guacamayas, y todas las máscaras y los bailarines que le dan vida a esta expresión folclórica que ha traspasado los límites de la rumba, y se ha convertido en materia de estudio de antropólogos, sociólogos y por supuesto musicólogos.

En esta ocasión, el trabajo fotográfico de Samper va acompañado de un completo (pero no asfixiante) estudio de la antropólogoa y sicóloga cordobesa Mirtha Buelvas.

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