NEGOCIO REDONDO EXPLOTANDO SUEÑOS HUMANOS

NEGOCIO REDONDO EXPLOTANDO SUEÑOS HUMANOS

Una noche de junio, el año pasado, la aventura dorada del Golden Venture encalló cerca de Queens, Nueva York. Si hubiera sido de día, los 285 chinos que habían pasado cuatro meses en el compartimiento de carga del barco, tal vez habrían podido ver la Estatua de la Libertad en el horizonte.

04 de diciembre 1994 , 12:00 a. m.

Como se dieron las cosas, con la excepción de seis que se ahogaron y otros pocos que eludieron a las autoridades de EE.UU., la carga humana del Golden Venture lo único que vió fue las costas de China, pues fueron deportados.

No todo fue tragedia. Alguien, en algún lugar del mundo, era 9 millones de dólares más rico. Cada uno de los pasajeros-carga había pagado unos 30.000 dólares por su pasaje ilícito al país de las oportunidades.

La deportación posiblemente evitó a este cargamento el destino de muchos migrantes que caen en manos de traficantes: la esclavitud.

Para poder pagar las deudas que el viaje implica, muchos de los inmigrantes ilegales tienen que trabajar horas eternas ganando salarios míseros, expuestos a todo tipo de explotación. Están desprotegidos ya que el no tener papeles, les impide acudir a las autoridades y denunciar abusos. El trato a las mujeres es particularmente indigno porque con frecuencia son violadas y obligadas a prostituirse.

Un fenómeno en expansión El Golden Venture no fue el primero y mucho menos el último ejemplo de lo que es un equivalente moderno de la trata de esclavos.

Por el contrario, según la Organización Internacional de Migraciones (OIM), una agencia que ayuda a asegurar migraciones ordenadas, el tráfico de migrantes está adquiriendo proporciones críticas... asumiendo dimensiones de carácter criminal que son una seria amenaza para los Estados .

El negocio consiste en que individuos y organizaciones inescrupulosas explotan el deseo o la necesidad de emigrar que tienen millones de personas a nivel mundial, cobrándoles tarifas que van desde 100 hasta 30.000 dólares por asistencia (documentos falsos, transporte, contactos) en el cruce ilegal de fronteras.

El mercado actual no podía ser mejor. La fuerza que impulsa a los habitantes de países pobres a cazar sus sueños en países ricos es tan tangible como la gravedad. A ésta se suman conflictos étnicos, políticos y la violencia crónica de muchos países que obliga a sus ciudadanos a huir.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiados (ACNUR) calcula que en 1970 había 2,5 millones de personas desplazadas de su país por persecución. Hoy son más de 20 millones y la cifra aumenta en un promedio de 10.000 nuevos refugiados al día.

Su desesperación la evidencia cada caso. En septiembre, diez jóvenes ruandeses menores de 20 años fueron detenidos en la frontera de la próspera Suráfrica. En tres meses habían atravesado a pie Tanzania, Malawi, Zambia y Zimbabwe, para llegar hambrientos, sedientos y exhaustos a la primera potencia surafricana, de la que finalmente deportados.

Los que explotan esa desesperación ganan entre 5 y 7 mil millones de dólares al año.

Causa de xenofobia Aunque cuando se trata de este tipo de tráfico las víctimas indiscutibles son los propios migrantes, los países de origen, tránsito y destino también se ven afectados. Las cambiantes rutas del tráfico van dejando una estela de corrupción con su poder económico, sus estructuras de falsificación de documentos y sus sobornos.

Pero más importante aún es que en los países desarrollados la entrada de inmigrantes está siendo percibida como una seria amenaza.

Tras años de recesión con el consecuente aumento del desempleo y el empobrecimiento de las clases menos favorecidas, países como Estados Unidos y Alemania viven una corriente anti inmigratoria. Las clases más frágiles ven en el extranjero el origen de todas sus dificultades y las tesis racistas y xenófobas cobran fuerza.

Y, claro está, estos sentimientos tienen efectos políticos.

Tema de cumbres mundiales Por todas estas razones, no es de extrañar que el tema del tráfico de migrantes aparece cada vez con más frecuencia sobre la mesa mundial. Se discutió en septiembre en la Conferencia de Población en El Cairo, en noviembre en la Cumbre contra el Crimen Organizado en Nápoles y, a finales de octubre, hubo una conferencia en Ginebra a la que asistieron 70 países (incluyendo a Colombia) dedicada exclusivamente al tema.

Esto hace parte de una estrategia de varios países desarrollados para combatir las presiones internas que están sufriendo dice Héctor Charry Samper, quien por cinco años, fue Director General de la OIM en Ginebra.

El problema radica en que las distinciones entre lo que es el tráfico de migrantes y lo que es la problemática de las migraciones en general se vuelven borrosas. Una cosa es una verdadera mafia de tráfico humano como son los sindicatos de crimen chinos y otra el pollero o coyote mexicano que cobra entre 100 y 350 dólares, o el desesperado que soborna a alguien para que lo deje empacarse en el compartimiento de carga de un barco.

Los países industrializados proponen en su mayoría medidas represivas, hablan de tipificar el tráfico como un crimen y combatirlo aumentando las penas, las redes de información y los controles de fronteras y documentos. Sin embargo, los países en vías de desarrollo ven cierto racismo e inconsistencia en la penalización de la inmigración indeseada .

Lo paradójico es que mientras países industrializados impulsan la apertura económica con el libre transito de bienes, capital y tecnologías, en lo que respecta a la mano de obra, que es la riqueza de países tercermundistas, su actitud es completamente proteccionista.

No es posible pensar que en el mundo contemporáneo de libre circulación de divisas, se monte simultáneamente un sistema de cerrado de fronteras , explica Charry.

En la medida que hayan políticas migratorias -agrega- que reconozcan el valor de la movilidad de mano de obra se dejará de lado una política que es simplemente administrativa o represiva y que ha demostrado no ser efectiva .

Porque mientras exista el imán de los países ricos y países pobres con exceso de mano de obra y paupérrimos salarios, el flujo continuará y con éste la posibilidad de la explotación de seres humanos.

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