EMPRESARIOS DICEN SÍ AL PACTO SOCIAL

EMPRESARIOS DICEN SÍ AL PACTO SOCIAL

Un espaldarazo al pacto social dieron ayer los empresarios colombianos, al comprometerse a realizar incrementos en os precios de los productos de acuerdo con la meta de inflación del 18 por ciento.

04 de diciembre 1994 , 12:00 a. m.

En una declaración enviada al presidente de la República, Ernesto Samper Pizano, los presidentes y gerentes de las más grandes empresas del país, aseguraron estar dispuestos a firmar el acuerdo de productividad, precios y salarios, que comenzará a regir a partir del primero de enero de 1995.

Los industriales sostienen que el pacto social es la instancia apropiada para contribuir con el objetivo de reducir gradualmente la inflación, que se ha convertido en un factor que afecta el desempeño de la economía.

La declaración está firmada por un grupo de 67 empresarios entre los que se encuentran Carlos Ardila Lulle, de la organización Ardila Lulle, Augusto López Valencia, del Grupo Santodomingo, Luis Carlos Sarmiento Angulo, de la Organización Sarmiento Angulo, Adolfo Carvajal, de Carvajal y Compañía y Nicanor Restrepo de Suramericana de Seguros.

El Gobierno consideró que este apoyo despeja el camino del pacto social y demuestra que en Colombia sí se puede imponer la cultura de la concertación.

Sin embargo, el Ejecutivo tendrá que sortear mañana un gran obstáculo que es la definición del aumento en el salario mínimo. En este tema existen claras diferencias con las centrales obreras.

Los empresarios colombianos respaldaron ayer el pacto social y anunciaron que están dispuestos a colaborar para reducir la inflación, que afecta el buen desempeño de la economía nacional.

En una declaración enviada al presidente Ernesto Samper Pizano, 67 presidentes y gerentes de las más grandes empresas y grupos económicos del país aseguraron que el pacto social se constituye en el escenario más adecuado para disminuir gradualmente el costo de vida y preservar una sólida estabilidad macroeconómica.

El Gobierno, sin lugar a dudas, ha venido demostrando la voluntad que tiene de contribuir al éxito de este importante cometido. Por esta razón queremos darle públicamente nuestro respaldo , aseguran en el mensaje los industriales.

Para la administración Samper este respaldo despeja el camino del acuerdo de productividad, precios y salarios, que sería firmado mañana de lograrse un consenso entre las partes comprometidas.

Además, el compromiso demuestra que en Colombia si se puede imponer la cultura de la concertación con el fin de garantizar la estabilidad económica y el mejoramiento de las condiciones de vida de la población.

El logro de la meta de inflación del 18 por ciento para 1995 podría concretarse si todos los sectores comprometidos atan los aumentos de sus precios a esta cifra.

Por los pronto, las grandes empresas, que producen una parte importante de los bienes de consumo nacional y que son generadoras de empleo están dispuestas a no incrementar sus precios más allá de la meta fijada.

Los que respaldan El anuncio es optimista si se tiene en cuenta que entre quienes firman la declaración se encuentran Carlos Ardila Llle, presidente de la Organización Ardila Llle, Augusto López Valencia, del Grupo Santo Domingo, Nicanor Restrepo Santamaría, de Suramericana de Seguros, Luis Carlos Sarmiento Angulo, de la Organización Sarmiento Angulo, Adolfo Carvajal, de Carvajal y Compañía, Adolfo Arango de Cementos Argos.

Otros empresarios que también respaldan el pacto social son Henry Eder Caicedo del Ingenio Manuelita, Gustavo Gómez de Cartón de Colombia, Juan Manuel Ruiseco, de Cementos Caribe, y Fabio Rico de Industrias Noel.

Los empresarios manifestaron que se necesitan esfuerzos complementarios para disminuir el costo de vida y la colaboración de todos los sectores que intervienen en el proceso de formación de precios.

Compromiso oficial Por su parte el Gobierno nacional reiteró su compromiso de vigilar el comportamiento de los precios de bienes y servicios que controla para evitar que aumenten por encima del 18 por ciento.

La decisión del Ejecutivo en ese sentido es clara: se limitarán las alzas de los servicios públicos, se controlarán los incrementos en las matrículas, pensiones y arrendamientos y se cumplirá la promesa de no aumentar el precio de la gasolina a comienzos de cada año, como tradicionalmente ocurre.

Para el Ejecutivo este espaldarazo del sector privado da luz verde a la firma del acuerdo que se realizaría mañana.

Sin embargo, el único obstáculo que le queda por sortear es el aumento en los salarios donde aún persisten diferencias con las centrales obreras. Mientras el Gobierno ofrece un reajuste del 19,1 por ciento, los trabajadores piden un aumento del 24,26 por ciento.

La ministra de Trabajo, María Sol Navía, se reunirá a primera hora con las centrales obreras a fin de lograr un consenso sobre el nuevo incremento. En caso de que no se pueda incluir en el pacto social, el Consejo Nacional Laboral definiría el aumento.

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