EL NO DE NORUEGA

Los noruegos no quisieron entrar a la Unión Europea. Según los datos oficiales el 52.6 por ciento de los votantes sufragó en contra del ingreso a la Unión, lo que constituyó un severo golpe para la primera ministra Gro Harlem Brundtland y para los laboristas noruegos. No valieron todos sus esfuerzos para sacar adelante el Ja , ni su intensa campaña con terminología marinera. Los noruegos votaron con plena independencia frente al querer oficial.

03 de diciembre 1994 , 12:00 a. m.

Sin embargo, más allá de las controversias políticas internas, lo que ha quedado claro tras esta decisión del pueblo noruego es que, por una parte, las naciones ricas y prósperas no están dispuestas a sacrificar su autonomía, sus niveles de vida y promedio de ingresos por causa de la integración con países que enfrentan severas dificultades, y por otra, que es indispensable la revisión de algunas disposiciones fundamentales del Tratado de Maastricht, acta de nacimiento de la Unión Europea.

En efecto, aun a pesar de los alentadores resultados para la Unión que habían representado los últimos tres plebiscitos a su favor, en Austria, Finlandia y Suecia, en la determinación noruega prevalecieron las consideraciones sobre su independencia económica, gracias a su riqueza petrolera en el Mar del Norte y a la protección que le garantizan las disposiciones del Tratado del Atlántico Norte, Otan.

Así, la Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea que se celebrará la próxima semana en Alemania, deberá incorporar en su agenda la valoración de los planes de acción internos y externos para los próximos años, y en particular la nueva dinámica comunitaria de cara a la expansión hacia los países de Europa del Este.

Como bien lo han advertido los analistas, la atracción de estos países demandará de la Unión Europea modificaciones sustanciales en los programas agrícolas y de subsidios. Se ha citado un estudio publicado por el Center for Economic Policy Research de Londres, según el cual la incorporación de Polonia, Hungría, la república Checa y Eslovaquia, elevará los presupuestos anuales de gastos de la Unión en una cuantía cercana a los 80.000 millones de dólares, lo que demandaría un cuantioso aumento sobre las contribuciones actuales de los Estados Miembros, que desde ya lo estiman cercano al 60 por ciento sobre las actuales.

Se inicia entonces una importante etapa en el proceso comunitario europeo, que seguramente demandará variaciones fundamentales en el rumbo de algunos programas y en las reglas de la Unión Europea.

Desde estas latitudes seguimos con gran interés estos desarrollos, no sólo por la importancia que tienen las determinaciones de la Unión Europea en relación con nuestros propios mercados de exportación y con nuestra inserción en el nuevo orden mundial, sino también por las lecciones que se derivan de este proceso para los empeños integracionistas en la América Latina.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.