SE CONSOLIDAN 200 GRUPOS DE TRAFICANTES

SE CONSOLIDAN 200 GRUPOS DE TRAFICANTES

El 2 de diciembre de 1993, cuando el Bloque de Búsqueda dio muerte a Pablo Escobar Gaviria, las hipótesis sobre una eventual reducción de las operaciones de narcotráfico en Colombia empezaron a circular en diferentes medios de opinión. Hoy, a un año de la muerte del capo, el fenómeno ha adquirido otros ribetes.

01 de diciembre 1994 , 12:00 a. m.

Los oficiales responsables de perseguir el tráfico de estupefacientes sostienen que Colombia es el escenario de las operaciones de una verdadera federación de narcotráfico integrada por cuatro carteles bien organizados y 200 pequeños grupos de traficantes que, tras la caída del cartel de Medellín, asumieron el control de la producción, transporte y distribución de drogas en Estados Unidos y Europa.

Por qué el narcotráfico alcanzó esos niveles? A principios de la década de los ochentas el origen del narcotráfico giró en torno a la producción de cocaína a través de un solo cartel del que hacían parte traficantes de Cali, Bogotá y Medellín.

No obstante, después de que se inició la guerra de la mafia entre Cali y Medellín -explicaron fuentes que pidieron no ser identificadas- se produjo un fraccionamiento que derivó o en la conformación de nuevas organizaciones y en el paulatino fortalecimiento de grupos que para entonces solo servían de puente en el tráfico de sustancias sicotrópicas.

Muchos traficantes antioqueños sentaron sus bases en Pereira o establecieron asociaciones con la mafia de la Costa Atlántica que, para ese entonces, era una organización que había compartido actividades de transporte con los traficantes del Valle y Antioquia .

Tras la muerte de Escobar, las investigaciones han detectado una reagrupación de la mafia similar a la que surgió con el inicio del fenómeno en Colombia que ha derivado en el último año en la conformación de lo que se ha llamado una federación de mafias que comparten pistas clandestinas, laboratorios, zonas de cultivo, rutas y sistemas de lavado de dinero.

La historia les demostró que la jerarquización en un solo cartel fue negativa para el negocio con la experiencia de Medellín. Eso los ha obligado a revaluar sus actividades y dar al negocio un carácter más empresarial , asegura un experto.

La producción Prueba de esa reorganización de la mafia es que durante el último año los traficantes han vuelto a instalar sus complejos coqueros en las selvas del Vichada, Amazonas, Caquetá, Vaupés y Guaviare, regiones en donde surgió el negocio en los ochenta.

Los análisis realizados por los investigadores indican, además, que tras la muerte de Escobar hubo un proceso de acomodación en el que surgieron numerosos grupos emergentes cerca de 200] que, a juicio de los expertos, son los responsables del incremento del tráfico a nivel mundial.

Se trata de organizaciones de bajo perfil a las que no les interesa ni el protagonismo político ni propagandístico de sus operaciones. Estos grupos, sin embargo, comparten sus actividades con carteles en Pereira, Cali, Bogotá, los Llanos Orientales y la Costa Atlántica.

Bajo la óptica de los responsables de la lucha contra las drogas, la persecución a estas organizaciones es difícil pues han pasado inadvertidas durante años, compartimentan sus operaciones y no se sabe nada de quienes las conforman.

Y aunque la Drugs Enforcement Administration DEA] responsabiliza a la organización de Cali del 80 por ciento del transporte y distribución de drogas en el mundo, los expertos colombianos advierten sobre el poder que tienen ahora otros traficantes como los carteles de la Costa Atlántica y Pereira.

Por otro lado, están los frentes guerrilleros que subsidian sus actividades a través del negocio de la droga. En este aspecto la realidad poco ha cambiado pues las Farc y el Eln mantienen la tendencia de cobro de impuesto gramaje] por seguridad a cultivos y manejan quince grupos para el negocio directo cocaína y heroína.

El aumento de los cultivos de hoja de coca 40.000 hectáreas] y amapola 20.000] indica, por otra parte, que la mafia colombiana es más autosuficiente que hace tres años. Ya no están comprando tanta pasta de coca y aunque la necesitan han alcanzado niveles de autosuficiencia .

A ese respecto, las autoridades han detectado que las trazas vuelos clandestinos en el espacio aéreo colombiano] se han mantenido estables durante los últimos 365 días. El promedio mensual de vuelos clandestinos para transporte de pasta y cocaína refinada ha alcanzado una cifra de 500 operaciones mensuales detectadas.

Esas operaciones aéreas se han concentrado con mayor frecuencia en Venezuela, Ecuador y Brasil, países en donde en el último año las cifras de confiscaciones de drogas han aumentado, a juicio de los expertos.

La razón de ello está en el hecho de que la mafia colombiana ha extendido sus plataformas de lanzamiento de drogas hacia otros países lo que explica el incremento de embarques decomisados por autoridades de naciones fronterizas.

Una situación especial ocurre en Puerto Ayacucho Venezuela] en donde los traficantes colombianos operan un verdadero centro de abastecimiento de combustible para aeronaves en tránsito hacia Estados Unidos y Europa.

El último informe del Centro de Investigaciones Criminológicas CIC] de la Policía advierte que los índices de narcotráfico se han disparado en 595 casos en comparación con el añrategia del Gobierno, por ahora, está encaminada a neutralizar los cultivos ilícitos bajo el supuesto de que la erradicación derivará en una reducción de la producción de drogas en el exterior.

Rutas colombianas del narcotráfico La Policía Antinarcóticos ha establecido la existencia de rutas para el tránsito de cocaína y heroína producida en Colombia en países de Africa, Europa, Rusia y Estados Unidos.

Los investigadores saben que los carteles colombianos de las drogas envían drogas por vía aérea a Europa y Estados Unidos desde pistas clandestinas situadas en la Guajira e, incluso, desde las instalaciones del aeropuerto Eldorado en Bogotá.

En Cartagena las organizaciones de narcotraficantes también emplean el puerto para transportar cocaína por vía marítima hacia Turín, en donde la droga es distribuida a países europeos.

Otras rutas empleadas por los traficantes se inician en Bogotá, ciudad en donde los embarques son transportados hacia Bolivia, Perú, Argentina y Chile para su posterior envío a los mercados negros de drogas de Australia y Japón.

En el último año la mafia colombiana también ha extendido sus redes a los mercados de drogas de Rusia. Las indagaciones señalan que la droga parte de Buenaventura hacia Suecia. Allí la cocaína o la heroína es embarcada hacia Finlandia para posteriormente ser llevada al puerto de Sans Petesburgo.

Otra ruta empleada por los traficantes se emplea para llevar cocaína a Africa. La droga es embarcada en Colombia hacia Argentina y Brasil. En esos países la droga es enviada al mar mediterráneo para su envío a Africa.

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