ALBERTO RUJANA, LA SOLEDAD DEL ÉXITO

ALBERTO RUJANA, LA SOLEDAD DEL ÉXITO

Alberto Rujana Perdomo conquistó la soledad del poder el día que obtuvo el título de la Copa Concasa. A las 5 y 55 minutos de la tarde del domingo 6 de diciembre cuando era el protagonista de la fiesta futbolística más grande que se haya vivido en el Huila, Rujana se sintió tan indefenso que apenas pudo dar unos pasos guiado por su propio hijo, Juan Sebastián, de nueve años.

13 de diciembre 1992 , 12:00 a.m.

En ese preciso instante, Rujana, técnico del equipo Atlético Huila-Doble Anís, en lugar darle paso al júbilo por la victoria obtenida se quedó ensimismado, con la mirada perdida, mientras que 15.073 hinchas, 21 jugadores y seis personas del cuerpo técnico se abrazaban emocionados en medio de los gritos y las lágrimas.

Dos minutos atrás Rujana se había parado de su banco y se había ido a la pista atlética del estadio La Libertad. Por su cabello cano rodaban hacia su frente canela gotas de sudor. Su camisa color caqui, estaba empapada.

Desde allí clavó la mirada en la cancha donde se jugaba el partido más trascendental de sus cuarenta años de vida. A pocos segundos del final y con el marcador de 2 goles a 1 sobre el Alianza Llanos-Colombiana su equipo tenía vía libre para entrar al torneo profesional de fútbol.

Atrás quedaban largos años de estudio y sacrificio. De un sueño que comenzó en Vegalarga, su pueblo natal.

Hasta allí, habían llegado sus padres sirio-libaneses, quienes abandonaron la histórica ciudad de Beirut en los albores de este siglo.

Los inmigrantes cruzaron en barco el oceáno y llegaron a la Costa Caribe. Se embarcaron en una nave a vapor y atravesaron el país por el entonces caudaloso río Magdalena. Llegaron a Neiva pero siguieron la búsqueda de un paraíso distinto.

Cuando se encontraron en una explanada con montañas a lado y lado y con un río de aguas cristalinas decidieron que esa sería su nueva patria. La fundaron como Vegalarga. Se cambiaron sus extraños nombres por otros españoles y se bautizaron con los apellidos Rujana Perdomo.

Fueron 12 hijos que crecieron en medio de una naturaleza exuberante. De verdes intensos y atardeceres rojizos. Posteriormente, Alberto Rujana fue llevado a Neiva donde inició estudios en la Escuela Central y en la Angel María Paredes. Pelea por deporte Por concejos de su padre siguió el bachillerato en el Técnico Superior. Era los inicios de la década del 70 y el país hervía en agitación política.

Rujana se metía de lleno a las manifestaciones pero nunca por convicción política sino porque tirar piedra y salir corriendo era el mejor de los ejercicios para alguien que tenía una fuerte atracción hacia los deportes.

Los actos de protesta, que él llamaba prácticas, le sirvieron con el tiempo. En 1970 participó en el campeonato municipal de 100 metros planos. Tenía unos tenis Croydon de esos de suela gruesa que los padres le compraban así a los muchachos, porque consideraban que tenían más duración.

Pero en las prácticas de calentamiento se dio cuenta que estos le quitaban velocidad. Se los quitó y corrió descalzo por la misma pista, donde este 6 de diciembre conquistó la soledad.

Ganó. Hizo los 100 metros en 11 segundos exactos. Siguió con el atletismo y derrotó en 400 metros planos y en el mismo estadio al campeón nacional de la prueba. Luego ganó los torneos municipales en lanzamiento de bala. Impulsaba los 7.5 kilos hasta 11 metros 20 centímetros.

Por eso cuando se graduó en el Técnico le dijo a su padre que le respetaba sus anhelos pero que él no iba a estudiar ninguna carrera industrial sino que se iba a preparar en educación física.

Ingresó a la Universidad Surcolombiana a hacer la licenciatura. Estudiaba intensamente todas las materias de la carrera: medicina deportiva, modalidades biomédicas, modalidades deportivas, administración deportiva.

Cuando iba a terminar decidió optar por el fútbol. La calificación mínima era de cuatro. Se presentaron ocho alumnos y pasaron dos. El sacó 4.4 junto con Tarsicio Cano.

Vinieron sus primeros contactos con el fútbol. Fue llamado por el médico Gabriel Ochoa Uribe para Millonarios donde estuvo seis meses probando como puntero izquierdo. Las cosas no resultaron y se dedicó a ver fútbol. Dentro de sí bullía una obsesión: ser técnico. Soñar, si cuesta...

En una tarde de sol plomizo en el destartalado estadio Romelio Martínez viendo un partido entre Cali y Junior sintió que ese fúbtol no tenía identidad. Que algo había que hacer para darle un rostro propio al balompié nacional.

Volvió a Neiva con una consigna: Atreverse a pensar es empezar a crear . Diariamente, como una obligación con su vida, de 11 de la noche a las 4 de la mañana escribía y leía sobre fútbol.

De aquella época le quedaron dos huellas: se volvió un buho porque jamás pudo volver a conciliar el sueño y dejó un libro que está inédito. En dos centenares de páginas, tituladas Como llegar al pressing . Un sistema para no dejar pensar, recopiló sus conocimientos sobre este sistema de juego.

Empezó a aplicarlos dirigiendo a Boca Junior, un equipo aficionado de la ciudad que consiguió una marca internacional: 135 fechas invicto de local. Durante los siete años en que no tuvo el sabor amargo de la derrota le fue dando forma al sistema de juego que el quería imponer.

Abrió una escuela de fútbol a la que llegaron tres mil niños. Durante cinco años los tuvo en observación hasta que hizo una selección de veinte. Los chicos de 12 años en promedio tenían gran experiencia.

Eran tiempos difíciles, sin embargo, por la falta de competitividad. A medida que los reveses caían como una cascada, él se cubría con una coraza de terquedad. No iba a dar un paso atrás.

Pero los resultados no se dieron en el primer encuentro: 5-0 perdió ante el equipo juvenil de Huila que dirigía su amigo y cómplice literario Alvaro Gómez, actual técnico del Deportes Quindío.

Rujana también dirige el equipo de la Universidad Surcolombiana. En 1980 es favorito para obtener el título inter-universitario. Si las universidades no tienen recursos para la investigación acádemica obviamente el impulso al deporte es más deficiente aún.

Consecuencias de este abandono lo sintió Rujana porque debían ir a disputar la final en Popayán, distante a nueve horas por tierra. Sin plata, tuvieron que viajar hasta las 11 de una noche, anterior al partido. Con tan mala suerte que el bus en que iban se quedó varado a mitad de camino.

Alcanzaron a arreglarlo para llegar al límite, cuando el juez les iba a pitar el WO. De todas maneras se cambiaron y trasnochados jugaron. Perdieron 7-0. Marcador que recuerda como la peor jornada de su vida. Lllego la recompensa Vinieron nuevas batallas. Días de victorias, noches de derrotas. Y otras ofertas. Coldeportes le ofreció en 1982 las escuelas de fútbol del departamento. Con los muchachos que él había recibido de siete años los fue ascendiendo a medida que pasaba el tiempo.

Gómez dirigía la juvenil y él la prejuvenil. Gómez pasó a la sub-23 y él a la juvenil. En 1988 los equipos de Huila empiezan a disputar los primeros puestos.

El trabajo es recompensado con el nombramiento, en 1991, de Gómez en la dirección técnica del Once Philips. Este le ofrece el cargo de asistente técnico en el club manizalita.

Con esta hoja de vida, en enero de 1992 Rujana recibe la dirección absoluta del Atlético Huila. Sin dudarlo llama al cuerpo técnico a Virgilio Puerto Polanco, su amigo y admirado profesor desde los tiempos de Universidad.

Junto con él, lleva al equipo al título de la Copa Concasa que obtiene el domingo 6 de diciembre cuando a las 5 y 55 minutos conquistó, además la soledad de los triunfadores.

En medio del júbilo del abrazo confundido de 15.073 hinchas, 21 jugadores y seis miembros del cuerpo técnico que corrían por la cancha, se arrodillaban en la pista atlética y bailaban en la tribuna, él estaba allí solitario. Enceguecido por el triunfo. Con su hijo llevándolo como lazarillo.

Hasta que sin saber cómo un hombre lo levantó y se lo echó a los hombros. Logró meterlo en la vuelta Olímpica pero sin sacarlo de su encanto.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.